jueves, 25 de julio de 2013

Impresentables-Andres Marquez

Que los judios devenidos en cazanazis del Centro Wiesenthal son una cocktail de impresentables, es algo a lo cual, lamentablemente, estamos acostumbrados, pero que hagan gala de sus insolencias, desmanes y desfachateces varias es algo que aun me pasma.
Ayer, leyendo el diario de mi provincia, salio esta breve noticia, que posteo en su captura:

Como pueden ver, he remarcado lo que considero un absurdo sin parangon alguno: ahora solo se necesita, para ser consideradoculpable, haber trabajado en un KZ.
Mejor dicho solo se necesita que alguien acuse a algun aleman de mas de 90 años!!! de haber estado en un KZ,, puede haber sido un tecnico de alguna de las tantas fabricas que se construyeron en los KZ, un barrendero, el plomero, enfin, el absurdo por excelencia. Pero todo en nombre de la justicia, como este sujeto tiene el desparpajo de anunciarlo.

Y todo bajo el lema: “Tarde, pero no demasiado tarde. Operación última oportunidad II”


Y siguen:" “Se trata en último término de hacer justicia. Y la justicia no tiene fecha de caducidad”, dijo a la agencia dpa el presidente del Consejo Central de los Judíos alemanes, Dieter Graumann.

Graumann consideró que en Alemania se tardó demasiado en juzgar a muchos responsables de crímenes nazis. “Lamentablemente, en la Justicia de la posguerra se cometieron graves descuidos”, criticó.
“Con demasiada frecuencia se miró para otro lado con tal de no tener que denunciar siquiera a muchos criminales. Pero es mejor tarde que nunca. Un comportamiento inhumano no debería quedar jamás impune”, reclamó el líder de los judíos alemanes.

Es cierto, se cometieron demasiados descuidos, como permitir absolutas locuras como las declaraciones de Rudolf Höess, extraidas mediante torutras, o que miles de declaraciones afirmen que a los judios los metian en camaras a vapor, o los asesinaban con cadenas electrificadas, o que es posible asesinar a 11 millones!!! como algunos de los iniciales testigos afirmaban.  

Todo esto viene por lo ocurrido con Ivan Demjamjuk, a quien el Centro Wiesenthal denuncia como el "Monstruo de Treblinka", responsable de haber asesinado solo con sus manos y un viejo tanque ruso a diesel a mas de 800.000 judios. fue extraditado a Israel, burlando todas las leyes al respecto y alli miles de colericos judios habian asegurado que Ivan El Terrible les cortaba las orejas y mandaba a las Camaras a los judios, ademas era tanta su maldad y su sed de sangre que con su sable les abria el vientre a las embarazadas y les cortaba los pechos a las mujeres antes de gasearlas. en fin, realizo todas las atrocidades que una mente enferma puede crear. Por estos crimenes fue sentenciado a muerte....

Pero bajaron las cifras, ahora solo habia asesiando a 28.000personas. En 1993 se revoco la decision de muerte, aduciendo que el apellido del culpable era Marchenko y no Demjamjuk, basado en  fuentes rusas.... finalmente pudo regresar a Casa, en Ohio donde recupero su nacionalidad.

No tranquilos con esto, en el 2001 volvieron a procesarlo, pero por Sobibor...

Pero resulta que el Sr Demjamjuk presento ciertas pruebas que lo absuelven y tan certeras fueron que las propias autoridades israelies tuvieron que admitir que al parecer el ucraniano jamas estuvo en Treblinka...asi que simplemente cambiaron de KZ y a las atrocidades las habia cometido en Sobibor....y yo me pregunto que hay con los sobrevivientes que afirman que el era Ivan el Terrible de Treblinka???

Deportado a Alemania, estuvo en prision por ams de 8 años, sin pruebas certeras porque la unica prueba que tenian en contra del Sr Demjamjuk era un carnet de trabajo para Sobibor que resulto ser falsificado por la KGB. Se realizo un peritaje sobre el papel y la tinta y se descubrio que el papel presentaba un componente fotoquimico solo inventado despues de 1950....y entonces, en que quedamos?

Eventualmente Denjamjuk fallecio el 17 de Marzo de 2012. 


El asunto es claro, con estos eventos se quiere reavivar el asunto del holocausto para recibir mas dinero, reavivar el odio hacia el NS, aumentar el sentimiento de culpa entre los habitantes alemanes.




lunes, 22 de julio de 2013

El Revisionismo Y El NacionalSocialismo-Andrés Márquez






El Revisionismo Y El NacionalSocialismo-Andrés Márquez

Durante bastante tiempo participe en diversos debates sobre la cuestión del holocausto, tanto en medios digitales como con personas, frente a frente. En una abrumadora mayoría, en ambos casos, me encontré con la misma base, una completa ignorancia sobre la cuestión, y una firme convicción de creer a toda costa en algo, aunque sea difícil de probar que realmente es posible gasear y cremar a 6 millones de personas.

En esta cuestión note, entre otras cosas, que la culpa, o mejor dicho, la responsabilidad, de que esto sea así, es en parte nuestra, y detallo el porque.

Lamentablemente, el 100 % de las personas NS que quieren debatir sobre el Holocausto tienen todo para perder, no importa si desean hablar de otros aspectos del Tercer Reich, inevitablemente se caerá en los 6 millones y en la sádica y siniestra crueldad de todos los nazis, los que lo eran, los que lo son y los que lo serán, así que es bueno recordar esto cuando uno se encuentre con personas que debatan de esta cuestión. Asimismo, de los bien intencionados camaradas, diría que el 80 % no están capacitados para sostener una charla al respecto, y es porque, a excepción de unas cuantas informaciones sueltas, no existe material accesible al respecto. Y de estos que están preparados, su amor por la ideología los termina haciendo apologistas en vez de revisionistas.

Ahora bien, es necesario conocer a fondo la literatura revisionista para ser NS? La respuesta es sencilla: No. En lo absoluto hay que ser Revisionista para ser Nacionalsocialista. De hecho, los mejores Revisionistas no son ni siquiera pertenecientes al espectro ideológico de la Tercera Posición, es mas, el pionero fue un comunista como Rassenier. Pero si es necesario saber una serie de cosas, que no son precisamente datos estadísticos, cuantos judíos emigraron a la URSS, el tiempo de cremación de un cuerpo o si el ciclón B deja o no manchas azules.

Muchos camaradas con muchos años de lucha incluso sostienen que es perjudicial dedicarse a esos menesteres. Yo opino que si hay que hacerlo, pero siempre teniendo en cuanta de que el Revisionismo tiene como meta la Verdad, y no absolver al NacionalSocialismo de los crímenes que haya cometido, sino poner en su justo contexto los errores y aciertos del Tercer Reich.

Lo que hay que saber, como Nacionalsocialista para hablar del holocausto es una cuestión de estilo.

La base de todo es la actitud moral.

Miren este dibujo y verán a lo que me refiero:
 


El mal gusto, la falta de tacto, la necedad misma reinan en este tipo de dibujos, que muchos dirán es solo un dibujo, pero este tipo de ilustraciones son muy comunes en muchos sitios de Internet

Considero que el tema no es pausible de ningún tipo de broma. Es suficientemente catastrófico lo ocurrido como para que nosotros incluso nos tomemos como broma lo ocurrido.

Y es en este sentido, que lo ocurrido a Anna Frank es una buena forma de entender a que me refiero cuando pido que un Ns debe empezar este asunto con estilo y una base ética, moral.

Anna Frank fue una niña recluida junto con sus padres y hermanas en Auschwitz, finalmente fue deportada el  KZ de Bergen.Belsen donde falleció en una epidemia de tifus. Esta niña es solo eso, una niña, que falleció por una medida que uno puede entender y explicar pero no justificar. Ella no resultaba ningún tipo de peligro para el Tercer Reich, pero ella y sus hermanas fueron recluidas, lo mismo que cualquier judío que se encontrase en terreno controlado por el Tercer Reich. Las explicaciones son múltiples y todas son sólidas, pero no son moralmente justas.

Lo criminal y reprobable de todo este asunto es que su padre halla inventado en gran parte, un supuesto libro de memorias, solo con el fin de extraer dinero. Ningún padre alemán intento sacar provecho del sufrimiento de sus hijas violadas por los asiáticos del Ejercito Rojo.

Este conocimiento conlleva a que muchos camaradas crean que Anna Frank fue de vacaciones a los Campos y que como en Auschwitz existe una piscina y un teatro, los presos estaban en una especie de Resort con comodidades. Esto jamás fue así. Si es cierto que las condiciones no eran tan duras inicialmente y que en muchos campos los tratos eran menos malos que en otros, pero entre todos estos presos había auténticos criminales, en muchos casos asesinos y violadores, gente despreciable absolutamente y que existieron camarillas entre los sujetos internados que ayudaban en el Campo a las SS que fueron los que realmente cometieron mucha de las atrocidades atribuidas a los SS.

En palabras de un Revisionista:

"Es justo reconocer que las consideraciones que exponemos son hasta cierto punto ociosas. En efecto, no importa demasiado que el Diario sea falso o verdadero. Los eventuales sufrimientos de una niña judía de doce años no son más significativos por el hecho de que haya escrito un diario, que los sufrimientos tanto o más terribles de otros niños judíos; o que las desgracias de los infinitamente más numerosos niños alemanes, italianos, japoneses, polacos o de otras nacionalidades que han sufrido horriblemente, despedazados o quemados vivos, mutilados o inválidos por toda la vida a causa de los bombardeos aliados a ciudades abiertas; abandonados en medio del caos por la muerte o desaparición de sus padres; violados o corrompidos por la barbarie de las tropas enemigas.

¿Pero quién se acuerda de estos horrores? ¿Quién llora por el niño alemán que corre aullando envuelto por el fuego inextinguible del fósforo líquido? ¿Quién por la niña alemana violada hasta la muerte por una sucesión de bestias? ¿O por los niños japoneses de Hiroshima y Nagasaki?"
"Porque de todos estos innumerables casos horrendos nadie habla. No hay best-sellers, no hay dramatizaciones, no hay 40 ediciones, no hay cine, ni teatro, ni radio ni televisión. La falsedad del mito de Ana Frank va mucho más allá, es muchísimo más profundo que la eventual falsificación del texto. Reside en la unilateralidad y en la recurrencia infinita del tema. Una especie de Bolero de Ravel de la propaganda, una perfecta aplicación política del viejo tema de la niña inocente atrapada por la maldad, pero que triunfa aún después de la muerte: Blancanieves perseguida por la madrastra perversa, la débil doncella prisionera en el torreón medieval o la inocente heroína que en los filmes del Far West el cow-boy bueno salva en la cabalgata final. Y así, el mito de Ana Frank, por la fuerza de su impacto sobre la sensibilidad colectiva, se convierte no sólo en símbolo de la inocente nación perseguida, sino más aún y contra todas las reglas de la lógica, en prueba indiscutible de la maldad intrínseca, irredimible, de los perseguidores..."
Richard Harwood

Una cosa es explicar porque se realizaron traslados masivos, internaciones de judíos por el hecho de serlo, niños y ancianos, etc. y otra cosa es justificarlos. Cuando uno justifica algo deja de ser objetivo, deja de lado la base moral, y se convierte en un apologista y este camino termina justificando todas y cada una de las medidas tomadas por el Tercer Reich, como si este solo hecho le confiriese status de Justo, cuando no es así.

Uno no deja de ser NS porque considere que fue un error, y en muchos casos una canallada, trasladar a niños y ancianos a Campos de Concentración donde, al final de la Guerra, ya se sabia que su destino seria  cruel. Ahora bien, yo puedo explicar el porque se tomo esa decisión, puedo explicar las causas, el avance ruso, sus atrocidades, los bombardeos aéreos que destruían los suministros de comida a los Campos etc., todo eso es pausible de explicación, pero no de justificación., o sea hacerlo justo, correcto.

He visto, lamentablemente, expresiones carentes de sentido común, llenas de odio, falta de tacto, sentido común. Tanta estupidez solo tiene un fin: reforzar en nuestros enemigos o el público llano la sensación, el pensamiento de que los nazis son seres sin sentimientos, insensibles al dolor humano, y solo buenos para negar.

Lo principal, un Ns debe tener siempre en cuenta que existieron muertes de personas inocentes en los KZ. Es absolutamente cierto que la población civil de toda Europa también sufrió lo indecible, pero en este caso nosotros nos estamos enfocando en los KZ. Asimismo es importante mantener siempre en mente que nuestro interlocutor no es nuestro enemigo. Esto ayuda cuando se mantienen discusiones con amigos y familiares y es necesario siempre tener en cuenta de que ellos están motivados por las mentiras del sistema, nunca caigan en el error de discutir acaloradamente hasta el punto de generar un conflicto serio, pero tampoco se deben dejar llevar por adelante. Firmeza y seriedad, y mucho tacto.

Mucho tacto, nuevamente, con todos, incluso con personas que odien a los nazis, siempre teniendo en cuenta de que nosotros, como Ns, generamos automáticamente una imagen en la mente de nuestros interlocutores, imagen que debemos cambiar, y si usamos expresiones como:” Esos judíos merecían ir a un Campo”, “Solo murieron unos 300.000 judíos”, son frases que provocan mas rechazo que otra cosa. Se puede decir lo mismo sin necesidad de ser un asno.

Jamás minimizar lo sufrido por ningún prisionero de un KZ, porque puede ser cierto. El trato recibido por muchos puede haber estado justificado porque este era un prisionero que había cometido un sabotaje y también puede ser un prisionero que jamás estuvo internado. Por eso hay que tener en cuenta que cosas de los relatos son certeras, cuales pueden ser ciertas y cuales son una mentira.

Una cosa certera es el maltrato dado a muchos prisioneros, pero hay que hacer saber que esto no fue una política deliberada, sino que es algo que se dio así y es un fenómeno que ocurre en todas las cárceles donde las situaciones tienden a ser plausibles de desmanes. En Francia, un poco antes de la guerra, los prisioneros eran tratados de igual manera, con castigos corporales intensos. Rassenier nos cuenta mucho de esto, a él le toco estar en Buchenwald y  la dureza era particularmente intensa, ya que allí se construían los V1 y los V2 y por ende los sabotajes estaban a la orden del día. El carácter disuasivo de los castigos era obvio, asimismo los fusilamientos.

Eventos posibles son abusos sobre los prisioneros por parte de las SS, incluso de asesinatos, acusaciones de contrabando y apropiación de enviose tc. Esto esta dentro de los suceso posibles, el juez de las SS, Konrad Morguen elevo a Juicio a varios SS culpables de maltratos y contrabando, Oswald Pohl pidió para ellos el fusilamiento. Estas medidas nos advierten de dos cosas, la primera que existieron SS con un comportamiento reprochable y la segunda, es que las SS no fueron adiestradas ni ordenadas en maltratar a los prisioneros.

Lo que nunca ocurrió fueron los gaseamientos. Ni cremaciones en fosas ni en hornos donde se podían quemar 20000 cadáveres al día.

Un Ns no debe colocarse jamás en posición de ser rebatido con argumentos  inválidos, hay que tener un mínimo de conocimiento sobre el asunto, en ese sentido existen una serie de artículos, cortos, fácilmente hallables en Internet, donde  una persona interesada puede encontrar argumentos suficientes.

Recuerden que si un Historiador afirma que fueron 7 millones los gaseados y luego dice que fueron 6 millones no ocurre nada, pero si a un Ns o a un Revisionista lo atrapan en una inexactitud, es la condenación.

Y para finalizar, un ultimo consejo, limítense a dos campos y 3 temas, derrumbando Auschwitz y Dachau el resto del entramado del holocausto cae por si solo, los temas son, la falta de pruebas forenses, todo el holocausto se sostienen por declaraciones de testigos, contradictorios, por declaraciones extraídas mediante diversas formas de coacción, la imposibilidad de gasear a apersonas con las instalaciones existentes, y la falta de documentación que afirme el deseo de exterminar a los judíos.

Esta es la imagen original, en ingles, la traducción es mia:

Las Primicias de Una Profesion-Heinrich Hoffmann



LAS PRIMICIAS DE UNA PROFESIÓN


Capítulo I
(extractos)

HEINRICH HOFFMANN, fotógrafo de Hitler: bonito título para consignar en lastarjetas de visita.
La presentación está hecha: ese fotógrafo soy yo.
Fotógrafo lo soy desde siempre; y los domingos, un maniático del lápiz y delpincel. Mi padre era fotógrafo, hice mi aprendizaje en su estudio, bieninstalado, al que acudió a «posar» todo cuanto existía de famoso en calidad dereyes y de príncipes, de artistas, de cantantes, de políticos.
Adolfo Hitler fue una de esas «estrellas» de la actualidad.
Todo hubiera podido quedar reducido a unos segundos ante la cámara: «Levante lacabeza, sonría, no se mueva ya»; pero he aquí que de ese con­tacto surgió entreél y yo una amistad que nada tiene que ver con la polí­tica (de la cual loignoraba yo todo y que no me importaba en absoluto), aunque se originó, como sedecía antes en electricidad, de la atracción de los polos opuestos; élconcentrado por completo en sus ideas, austero, no fumador; yo, un alegrevividor, bohemio a ratos. Debía yo servirle para descansar de sí mismo. Yteníamos en común dos caracteres impulsivos, apasionados por el arte.
Una amistad la explica uno como puede, generalmente muy mal.
Lo realmente cierto en la amistad Hitler-Hoffmann es que permaneció incólume enel curso de los años caóticos que hemos vivido, y aunque Adolfo Hitler no fueraya la «estrella» política que venía a posar ante la cámara, sino el personajecentral de la historia del mundo.
No sigamos una pista falsa; Heinrich Hoffmann y Hitler, Führer y Canciller delTercer Reich, ni la menor relación tenían (o muy poca). Pero Adolfo Hitler fuemi amigo, desde el día de nuestro primer encuentro hasta su muerte. Y yotambién fui su amigo.

(…)

***

—No puedo indicarle todavía la fecha de la autorización para fotogra­fiarme;pero eso se hará, se lo prometo, señor Hoffmann, y usted tomará las primerasfotos.
Quien así hablaba era el propio Adolfo Hitler. Con el corazón conmo­vidoestreché la mano que me tendía.
Estábamos en 1923. Esas palabras, que forman parte de mi pequeña historia,constituyen los cimientos de una carrera que construí durante más de veinteaños: la de fotógrafo libre. En efecto, libre de toda función oficial, aunqueperteneciendo al círculo íntimo que le rodeaba. Esas pala­bras señalan tambiénel final de un episodio que había empezado para mí con este telegrama: «Envíeinmediatamente fotos Adolfo Hitler. Oferta, cien dólares». Expedido por unafamosa Agencia fotográfica americana, ese mensaje me llegó estando en Munich, el30 de octubre de 1922. El precio me pareció excesivo. Por una foto de Ebert,presidente de la Repú­blica, el precio corriente estaba fijado en cincodólares; y los precios por personajes análogos eran semejantes: y he aquí quepor las de Hitler, rela­tivamente desconocido, aquellos americanos me ofrecíanveinte veces más. ¡Qué locos!
Comuniqué mi asombro a Dietrich Eckart, redactor-jefe del VoelkischerBeobachter, uno de mis amigos que se hallaba conmigo. Eckart era tam­biéníntimo de Hitler, uno de los que sostenían financieramente el movi­mientopolítico con los porcentajes obtenidos de su traducción de Peer Gynt y losderechos de autor dramático que recibía de Suiza.
¡Cien dólares! Un negocio que no se podía dejar escapar. «Eckart es uncompañero», me dije. «Va a ponerme en relación con Hitler.» Había yo pensado envoz alta. Eckart se apresuró a desengañarme. Me explicó sua­vemente, con unénfasis refrenado:
—Si una agencia desea alguna foto de Hitler, habrá de pagar, no cien, ni mil,si no, se lo aseguro, treinta mil dólares.
¿También Eckart se había vuelto loco? Intenté explicarle que Hitler era unaespecie de patrimonio público, que ningún fotógrafo tenía exclusivi­dad algunasobre él, que toda cámara, con tal de hallarse en su camino, tenía derecho a captarsus actos y gestos sin pagar un céntimo.
—Entonces —añadí—, ¿quién es el imbécil que por ese placer gratuito iba aofrecer pagar treinta mil dólares?
Me exalté, argumenté: había yo hecho fotos de emperadores, de reyes y decelebridades del mundo entero. Y no me habían pedido un solo «pfenning» porello. Al contrario, era a mí a quien pagaron, incluso Caruso, al que no lehabía enviado nunca una factura ningún fotógrafo del mundo. ¿Y quién iba ahacerme admitir que Caruso era un personaje mínimo compa­rado con Hitler?
Pero Eckart no cejaba. Hitler, según él, tenía sus razones para negarse a serfotografiado; era ésta una de sus actitudes en la partida de ajedrez políticoque jugaba. Todo el mundo oía hablar de él, todo el mundo estaba al corrientede su ascensión política y nadie había visto nunca su imagen. La gente sesentía curiosa, intrigada hasta el frenesí. A esto se debía el que seprecipitase a sus mítines políticos. Cuando salía de ellos, la curiosidad erasubstituida por una convicción; y aquellas gentes se con­vertían en miembrosdel Partido.
—Hitler —seguía él diciendo— tenía el poder de dar a cada uno la impresión deserle indispensable.
Y mi buen Eckart, entregándose a su manía favorita, hacía girar su «disco»Hitler. Y clamaba:
—Pretende usted que no hay nadie lo suficientemente loco para ofre­cer treintamil dólares por una foto de Hitler. Pues yo le digo que él ha rechazado ya unaoferta de veinte mil.
No lograba yo comprender cómo un hombre, fuera el que fuese, no había brincadode entusiasmo ante semejante proposición. Pero por lo visto (según Eckart) yono entendía a Hitler. Aquellos treinta mil dólares valederos por una foto quesería una rareza gráfica le permitirían extender el grupo en formación que eraresponsable del orden durante sus reunio­nes políticas; treinta mil dólares,después de todo, no era un precio exor­bitante por una foto en exclusiva quepodía ser distribuida en el mundo entero.
Eckart estableció una especie de colaboración con el semanario de MunichSimplissimus, bastante mal dispuesto con respecto a Hitler, pero que hacía unservicio apreciable a su propaganda. Con el pie de «¿A quién se pareceHitler?», aquel periódico publicó una serie de caricaturas que pretendíanresponder a la pregunta.
Todo esto me daba mucho qué pensar. Si podía yo «cazar» a Hitler, como decimosen nuestro argot profesional, nadie vendría a disputarme los famosos veinte mildólares. Pues bien, nada era para mí imposible. Penetró una decisión en migruesa testa bávara ¡tan dura como el cráneo austríaco del señor Hitler! Eckartme prometió guardar silencio sobre mi proyecto de «atentado fotográfico».
—Aunque Hitler —añadió— conocía todos los trucos del oficio.

* * *

Ahora bien, mi estudio del número 50 de Schellingstrasse estaba pre­cisamenteenfrente de la imprenta Mueller: allí era donde se tiraba el dia­rio de HitlerVoelskischer Beobachter. Hitler iba allí a hacer sus visitas de inspección ensu viejo auto verde, y yo empecé a vigilar: la fiebre del caza­dor meatenazaba.
Después de una semana de inacción, descubrí una buena mañana el famoso cocheparado ante la oficina del editor. ¿Estaba allí Hitler? Para comprobarlo entrétranquilamente en las oficinas del diario con el pre­texto de saber si mi amigoEckart estaba en ellas.
Y, en la sala de redacción, a quien vi no fue a Eckart, sino al propio Hitlerescribiendo ante una mesa. Le hubiera reconocido ante cien, sólo por subigotito característico, su impermeable, su corbata-talis­mán, colocada sobrela mesa junto a él. Se volvió hacia mí; aproveché la ocasión:
—¿Sabe usted si está aquí Eckart? —le pregunté.
—No —contestó Hitler—; yo también lo estoy esperando.
Le di las gracias, asegurándole que volvería más tarde. Y, una vez cerrada lapuerta, corrí hacia mi estudio para coger mi máquina, una gran 13/18 «Nettel».Hagamos memoria: esto se sitúa «antes del diluvio», es decir antes de la épocade las máquinas portátiles, que son la comodidad y la seguridad de los actualesfotógrafos de Prensa.
De vuelta en la calle, tenía yo los ojos clavados en el auto verde. No era muybonito, que digamos, aquel coche. Una vieja caja silenciosa sólo cuando estabaparada y que dejaba escapar por el asiento posterior los res­tos de crin conque había sido tapizada. Un carro se colocó detrás del «cacharro», que el caballo,hambriento, tomó por un seto engullendo un enorme bocado de relleno. Pero,asqueado por el polvo, estornudó, tosió, resopló y acabó por arrojar la crinque le había engañado. Entretanto, el chófer, con un aburrimiento sombrío,desconocedor del drama, contem­plaba el paso del tiempo. Mi objeto era entraren conversación con él. Grité sin miedo a las represalias:
—¡Eh, buen hombre! ¿No ve usted que ese penco se está almorzando el asientotrasero?
El chófer se volvió para vomitar una sarta de insultos en el mejor bávaro (esdecir, en el peor), dirigidos al dueño del caballo. Pero él y yo, éramos yaunos camaradas.
Pasaron, unas tras otras, las horas. Siempre y sin cesar examinaba yo mimáquina, la ponía a punto por centésima vez: así distraía la espera. Estaresperando ha acabado siempre con mi buen humor: y, sin embargo, eso forma partede mi oficio.
¡Por fin!
Por fin salió Hitler, acompañado de tres personas. Había llegado el momento deentrar en acción. El segundo del destino: el disparador fun­cionó. ¡Ya le teníaen mi cámara! Sí, pero un instante después mis puños fueron asidos por unasmanos sin la menor suavidad. ¡Los tres hombres de la escolta se habíanabalanzado sobre mí! Uno de ellos me agarró por el cuello y se entabló unalucha furiosa entre ellos y yo. Hubiera escogido la muerte antes que abandonarmi máquina. Sin embargo, la lucha resultaba demasiado desigual. Impotente,mientras uno de aquellos hombres me sostenía, vi cómo los otros dos seapoderaban de la placa y la exponían a la luz. ¡Se habían derretido mis treintamil dólares! Aullé que era aquello un atentado injustificable a la libertadindividual... hallándome en el ejer­cicio legal de mi profesión...
La cólera amontonaba las palabras en mi boca, mientras que, sin con­testar unapalabra, los tres hombres volvieron hasta el coche, que se ade­lantabalentamente. Hitler ya estaba sentado dentro cuando subieron, colocándose a sualrededor.
Permanecí pues, allí, con la corbata torcida, la máquina averiada y obteniendocomo único pago una sonrisa de Adolf Hitler.
Después de aquel fracaso indescriptible, fui víctima de una obsesión: tenía quelograr una foto de Hitler. Pasaron unos meses.
Un día tendí un lazo a mi amigo Hermann Esser, miembro del círculo de Hitler,que me había anunciado su casamiento. Estaba obligado a hacerle un regalo.
—Pero —dije, después de un momento de reflexión—, mejor que regalarle a ustedun tercer juego de cubiertos o una quinta fuente de postre, permítame queorganice su «lunch» de boda. Daré una fiesta tan bonita en mi casa deSchnorrstrasse que el propio Lúculo se sentiría complacido.
Mi idea le encantó. Me dijo entonces que Drexler, fundador del Par­tido ObreroAlemán, del que debía salir más adelante el N. S. D. A. P, y Hitler en personahabían prometido ser testigos de su boda.
¡Hitler! ¡Adolf Hitler! ¡Entonces o nunca! Iba a realizar aquella hazaña en mipropia casa, del modo más fácil del mundo. Hitler—me lo había dicho Eckart— eramuy aficionado en aquella época a los pastelillos y a los dulces.
Encargué una gigantesca tarta de boda en casa de un amigo mío, apa­sionadohitleriano, que me prometió confeccionar una obra maestra. Gui­ñándome un ojo,aquel maestro en su profesión me anunció también una sorpresa.
Cuando Hitler llegó me reconoció inmediatamente entre los otros invitados.
—Me abochorna lo que sucedió —me dijo—. Le trataron a usted con demasiadadureza. Espero poder darle hoy explicaciones sobre ese incidente.
Por diplomacia tomé el asunto a broma y le aseguré a Hitler que en mi profesiónhabía que afrontar aquella clase de aventuras.
Ahora era él quien pareció agradecido de no guardarle rencor.
—Señor Hoffmann —declaró—, hubiera sentido mucho que ese mal recuerdo pudieraensombrecer su buen humor, echando a perder un poco esta velada.
Sirvieron el lunch. Aunque Hitler no bebía nunca alcohol, sabía ponerse a tonocon la alegría de la reunión y mostrarse como un conver­sador atractivo eingenioso. Sin embargo, cuando Esser le pidió que hablase, se negó:
—Ante una multitud, lo haría. Pero, en un círculo íntimo, es imposi­ble. Ya seaen una boda o en un entierro, no valgo nada, y les defraudaría.
Después de la comida sirvieron el café con la tarta de boda, un monu­mento decerca de un metro de altura; y en el centro de ella la famosa sorpresa: unAdolf Hitler de bizcocho recubierto de almíbar rosado, Estaba yo inquieto:¿cuál sería la reacción de Hitler ante aquel homenaje almibarado?
Él clavaba una mirada sin expresión en la figurilla, en la cual sólo elbigotito de caramelo ponía un rasgo de parecido con el original. Hice cuantopude por disculpar al pastelero:
—Su intención había sido buena —dije—, lo cual merece siempre disculpa.
Por último, Hitler tomó el partido de echarse a reír, mientras Esser memusitaba al oído:
—No podemos, sin embargo, desprender la figura y comérnosla ante sus propiosojos. Zanjé aquel dilema:
—Sírvanse ustedes —exclamé alegremente, con un amplio gesto hacia la tarta, allado de la cual había un gran cuchillo de plata.
Cada invitado cortó delicadamente un trocito de tarta, procurando con todocuidado no tocar la figura
... Pero, al día siguiente, Heini, mi pequeño, con un aplomo carente deescrúpulos, se zampó los restos de la tarta, con figura y todo.
Todo se repite en la vida. Veintidós años después, otra tarta con una figurillarepresentando a Hitler fue colocada sobre la mesa del general Eisenhover y desus invitados. Hay que reconocer que las circunstancias eran bastantediferentes. La ofrenda almibarada de un pastelero en 1923 era un sencillohomenaje al vencedor, mientras que en 1945 se repartían sus restos. Allítambién se zamparon la tarta sin escrúpulos.
¡De gustibus non est disputandum!
El momento del café me pareció propicio. Entablé conversación con Hitler y lellevé solapadamente hacia el retiro de mi gabinete. Puse ante sus ojos mismedallas y diplomas, que coleccionaba escrupulosamente; meda­lla de oro delProgreso en el Arte de la Fotografía, concedida por la Aso­ciación Fotográficade Alemania del Sur; medalla de oro del Rey Gustavo de Suecia; gran medalla deplata de Bugra; medalla de Leipzig y otras más.
—Estaba decidido a ser pintor, e incluso fui alumno de la Academia del profesorHeinrich Knirr. Desgraciadamente, mi padre no consideraba el arte como unaprofesión. Tenía además un «slogan»: «Más vale ser un buen fotógrafo que un malartista».
—A mí también me fue negada la carrera de pintor —me dijo Hitler con unasonrisa triste.
Discutimos un momento y, como Hitler parecía cada vez más encan­tado, tuve elvalor de dar otro giro a la conversación:
—Eckart me ha explicado no hace mucho las razones de la timidez de usted anteel objetivo. Hasta cierto punto, se comprende. Pero, ¿puede rechazarse unaoferta de veinte mil dólares?
—En principio —me lanzó él con énfasis— no acepto ninguna oferta. Soy yo quienformulo las peticiones. Y estas peticiones están meditadas, fíjese usted bien.El mundo es muy grande, no lo olvide. De modo que si piensa usted en elprovecho que representa para un diario la exclusiva de una foto que podráaparecer en miles de periódicos del mundo entero, comprenderá que esos treintamil dólares son tan sólo una gota de agua en el mar. Quien acepta una ofertamodesta pierde la cara, como dicen los chinos y no gana nada.
Su tono era desdeñoso.
—Vea usted esos políticos —dijo—. Viven en un estado de compro­miso perpetuo.¿Y qué les espera? Un triste fin. Escúcheme bien; ya verá cómo me impongo atodos esos malos actores que se mueven en la escena política.
Y al decirlo, la voz de Hitler crecía. Se le habría creído en un estrado,dominando a la multitud. Los invitados a la boda, en un salón contiguo,interrumpieron sus conversaciones y prestaron atención. Hitler y yo, alzando lavoz, parecíamos disputar. Confieso que aquellas voces se hacían de prontoazarantes para mí. Hitler notó mi turbación, dejó de gritar y prosiguió conmucha calma:
—Cuándo voy a permitir dejarme fotografiar, es cosa que no puedo decirle. Perolo que le prometo, señor Hoffmann, es que será usted el pri­mero en saberlo.
Y  me tendió la mano.
En aquel momento, mi ayudante entró y me entregó un negativo. Sí, había yoinstalado mi máquina y, por sorpresa, la foto de Hitler estaba hecha. Expliquétodo esto, dije que había dado orden de revelar el clisé inmediatamente. Hitlercontempló, primero la prueba y, luego, a mí. Tenía un aire burlón. Levanté laplaca hacia la luz:
—El negativo es bueno, véalo usted mismo —le propuse.
—Poca exposición —declaró Hitler.
Yo me mantenía.
—La suficiente para una tirada perfecta.
Y  repetí:
—¡Este negativo sería suficiente! —rompiendo el clisé contra la mesa.
Hitler se sorprendió. Yo expuse mis argumentos.
—Un trato es un trato. No le fotografiaré hasta el día en que me lo pida.
Diecisiete años después, en el Kremlin, hubo una segunda parte de este asuntocon José Stalin. Estamos en 1939, con ocasión de la firma del Pacto de noagresión. ¿Estamos? No, no, ya llegaremos a eso.

—Señor Hoffmann, le quiero de verdad. ¿Puedo venir a verle a menudo?
La voz de Hitler expresaba una absoluta sinceridad. Respondí de todo corazón,sin la menor segunda intención comercial, que me congratularía mucho recibir suvisita.
Aquel mismo día, los recién casados, Hitler, mi primera mujer y yo, fuimosjuntos a Obersalzberg. Hitler nos había invitado a pasar unos días en laPlaterhof mientras él permanecía en Wechenfeld (el Berghof del mañana), unagradable hotelito de estilo campestre que había él alquilado a dos señoras deHamburgo. El Platerhof era por entonces un hotel que llevaba el nombre deJudith Plater: fue el escenario de la novela mundialmente conocida de RicardoVoss, Zwei Manschen.
Hitler cumplió su palabra y fue un asiduo de mi casa.

Impersonalidad , Culto A La Personalidad y 20 de Abril





IMPERSONALIDAD, CULTO A LA PERSONALIDAD Y 20DE ABRIL

Ningún marxista ni comunista celebra la fecha de nacimiento de Marx, Engels, Lenin, Mao o Stalin, y ningún pais ni grupo demócrata celebra la fecha de nacimiento de Rousseau, Daton, Churchill, Mirabeau, Roosevelt, ect…..
En cambio nosotros los Nacionalsocialistas tenemos en el 20 de Abril una celebración obligada… Nuestro caso no tiene tampoco nada que ver con el ‘culto a la personalidad’ que se manifestaba en la URSS de Stalin, en la China de Mao, en la Rumania de Ceaucescu,donde los palaciegos debían celebrar con grandes manifestaciones y alabanzas el cumpleaños del dictador omnipotente, so pena de ir a parar a la tumba, o por lomenos perder todas las prebendas de la nomenclatura en el poder. Una vez perdido el poder ya nadie recuerda el nacimiento de Mao o Stalin…  mientras que nosotros, sin poder alguno,sacrificando tiempo, medios y esfuerzas, incluso en peligro legal a veces, sinque nadie nos lo agradezca y recompense, celebramos siempre el 20 de Abril.
¿Cuál es la razón?, ¿es que somos fetichistas de Hitler o creemos que es un ‘dios’ como loscristianos al celebrar en Navidad el nacimiento de Cristo?. Nada de eso, paracomprender el por qué profundo del 20 de Abril debemos entender la visión de lapersonalidad en el Nacionalsocialismo.

La democracia (sean de derechas o marxista) no solo no creen en la personalidad sino que lareduce al ‘número’, al voto, a la igualdad, y no da importancia a la vidaprivada, a la personalidad de cada uno cuando se trata de política, de acciónen la comunidad, sino que valora solo el voto obtenido. Así tanto Rousseau,Daton, Churchill, Mirabeau, Roosevelt como muchos de sus dirigentes, eranpersonalmente gente de muy baja calidad, Danton un ladrón confeso, Churchill unalcohólico enamorado del lujo, cada uno sin ninguna sensibilidad artística, sinmostrar amor alguno a la naturaleza, a menudo con unas vida privadas familiaresmuy lamentables, pero todo ello no importa si apoyan la igualdad y logran elvoto de una cantidad, no de una calidad.
La democracia como sistema no se basa en personas de alta calidad sino en el poder del dinero en manos de una ‘élite de usureros’, que mediante la propaganda y la Banca logran el control de los políticos… de esa forma la calidad humana no cuenta, sino solo o su dineroo su obediencia al poder del dinero, su ‘gestión’ acorde al poder realsuperior. La ‘Impersonalidad’ es una norma en la democracia, donde el quealguien sea excepcional, honrado y artista no tiene valor frente al que tienedinero o logra votos por el apoyo del dinero. El ‘hombre del Partido electoral’no necesita ni se le pide una vida ética y sensible, sino una obediencia a laigualdad del voto y al poder del dinero.

En el comunismoel ‘culto a la personalidad’ se ha dado de una forma increíble durante el podertiránico de algunos de sus dictadores más sangrientos y neuróticos. Llamamos‘culto a la personalidad’ lo contrario a la ‘personalidad’. Ahí se alaba yadula al ‘poder’, no a la persona. Stalin o Mao tuvieron una auténtica corte debufones aduladores, masas dedicadas a su adulación en ‘su aniversario’, peroninguna de esas adulaciones superó la muerte o la pérdida de poder del adulado.
En realidad, yeso es esencial para entender el 20 de Abril, Stalin, Mao, Ceaucescu o eltirano de Albania (de cuyo nombre ya nadie se acuerda ahora), eranpersonalmente gentes de una calidad tan ínfima que parece mentira que lograsenalgo. Todos ello fueron semi analfabetos, jamás les interesó ni el Arte ni la Naturaleza, maltratarona sus esposas como Mao o Stalin, asesinaron a sus aduladores a la más mínimaduda o contradicción. Mao estuvo rodeado de prostitutas, Stalin no teníaconocimiento alguno de artes ni mostró interés alguno por alguna facetasensible.
No hay pues‘personalidad’, sino ‘Poder’ en el ‘culto a la personalidad’ del comunismoextremo, que tiene hoy aun su paradigma en el neurótico régimencomunista-hereditario de Corea del Norte.

Frente a todoello el Nacionalsocialismo centra su visión del mundo en la Personalidad, en lapersona como ser humano, en su Calidad. Ni su cantidad ni su poder son la base,sino su calidad.
No celebramosrealmente el 20 de Abril solo el nacimiento del fundador delNacionalsocialismo, sino que esta fecha es en realidad un Homenaje a la Persona, al Estilo del SerHumano.
Si Hitlerhubiera sido solo un gran teórico y un gran revolucionario, podríamos celebrarsus triunfos pero no su nacimiento, no su ‘persona’. Así celebraríamos el 30 deEnero pero no el 20 de Abril. Y yo añadiría que si Hitler hubiera sido unborracho millonario como Churchill o un prostituto maltratador como Mao, yo nocelebraría ni el 20 de Abril ni el 30 de Enero, pues los triunfos de losmalvados, no me interesan ni siquiera si son válidos como ‘políticos’… de la mismaforma que hoy no tengo simpatía alguna por esos presuntos camaradas que llevanuna vida de borrachos y gamberros, corruptos en sus negocios, infieles en sufamilia, pero escupen palabras ‘nazis’, ellos no son dignos del 20 de Abril.
Hitler fue unapersona extraordinaria, no solo por su aspecto político. Y cuando la Historia une de forma muyrara, casi de forma excepcional, un gran Hombre a una Revolución (política oartística), es cuando hay que celebrar la fecha del nacimiento de ese granHombre.
Enamorado de la Naturaleza en todas susfacetas, practicante de varias artes, pintor correctísimo, apasionado por lamúsica hasta intentar componer una ópera, arquitecto diseñador de inmensosmonumento de un arte nuevo totalmente, persona de una enorme sensibilidad,vegetariano por amor a los animales, dedicó el dinero que ganaba a montar unMuseo de Pintura en su ciudad natal, delicado con las mujeres en todo momento,incapaz de groserías, ni fumaba ni bebía alcohol, Hitler fue un ejemplo comopersona y además trató de llevar a la comunidad esa elevación personal, esa esla esencial de la revolución Nacionalsocialista.
Y este es otrotema esencial en nuestra celebración: hay muchas, afortunadamente, personas degran calidad humana en nuestra raza, y en la humanidad en general, gentessensibles, bondadosas, amantes de las artes y la naturaleza, gentes inclusogenerosas con los necesitados, pero Hitler añade una característica que es muyrara, la de sacrificarse por su Comunidad, luchar por todos, no por su propio interéso por los necesitados que conoce, sino por todo su Pueblo. Establecer una Revolución para sacar a todos de la decadencia y la miseria moral y material. Y por ello no solo luchó toda su vida, sino que murió por ello.
De la misma forma los wagnerianos celebramos el 22de Mayo de 1813, pues en Wagner se resumen las mismas características de unavida de Héroe al servicio de una Revolución artística para Redimir al Pueblo,Wagner no es solo un artista, sino que luchó por una humanidad sensible ysuperior a través del Arte. Y por ello se sacrificó hasta lo indecible, searruinó y murió trabajando en ello.
Y por eso celebramos el 20 de Abril, no solo para recordar a un hombre sino para recordarun Persona que quiso hacer de los humanos algo superior, elevarlos a Personaspor el Arte, la sensibilidad y la Etica.
Hitler no fue un dios, ni infalible, sino solo una Persona que se sacrificó para lograr una humanidad mejor. Por eso, hoy, ahora, cuando nadie nos lo recompensará, sininterés material alguno, nosotros celebramos el 20 de Abril, con el optimismode saber que hay una opción para salir de esta sociedad decadente y lograr quelas gentes de nuestro pueblo sean mejores, ni mas ricos ni más iguales, sino Mejores.

Superman,El superhoreo Judio

En este blog, siempre avido de conocimiento cultural, ya nos hemos referido en ocasiones anteriores a la presencia, entre los superheroes estadounidenses de la presencia de importantes personajes judios:
Ben Grimm (alias la Cosa) que reconocio ser judio, la mismísima Kitty Pryde (alias Ariel o Gatasombra), el Doctor Samson o Sabra.
Es aconsejable releer este magistral articulo que yo mismo recomendé para el Pulitzer: http://bajurtov.wordpress.com/2010/09/11/superheroes-judios/
Y es que, incluso en el mundo de los comics, el pueblo judio siempre está al lado del bien. Continua…
Grandes creadores de la historia de los comics book de hecho son reconocidos judios: Stan Lee, Jack Kirby (responsables de la mayor parte de los personajes de la Marvel) o Bob Kane (Robert Kahn, crador del indomito batman), Will Eisner (creador del incasiflicable Spirit) o Joe Shuster (creador de Superman)
Algo que todo el mundo sabe es que el superheroe por antonomasia, la idealizacion heroica del bien, es judio o cuando menos una alegoria al pueblo judio.
Así lo defiende el rabino neoyorquino Simcha Weinstein, que asegura que la historia de Supermán, como la de otros superhéroes, bebe directamente de la tradición y el ideario del pueblo judío
Kal-El -nombre de Supermán en su planeta de origen, Kripton- es un vocablo hebreo que significa ‘la voz de Dios’. No obstante sus paralelismos con el pueblo elegido van mas alla.
Superman es un inmigrante judío arquetípico: Superman es un refugiado que huye de Kriptón ante el peligro de perder la vida en su planeta de origen. Superman llega a los Estados Unidos durante la depresión causada por el Crack de 1929 y vive en ese país como un ser humano más. A pesar de ello, a medida que crece, se da cuenta de que es especial, distinto, con habilidades que no posee la gente que le rodea. La diferencia, no sólo física si no también ética y cultural, marca la vida y el desarrollo de las historias que rodean los cómics de superman. Superman es el modelo de la superación del desarraigo. Pero superman es también la representación ideal de los judíos que huyeron de una Europa que se descomponía, y aterrizaron en una América que empezaba a florecer en el escenario mundial.
De hecho no podemos negar las innegables connotaciones ario germánicas de su principal archienemigo, Lex Luthor. Ademas del hecho, tambien paradigmatico, de que ya en epoca temprana Superman le zumbaba la badana al amigo del mufti de Jerusalén, al mismisimo Adolf Hitler
"Ti vi a meter dos yoyas que los vas a flipar, Adolfito"
1. Es un individuo que vive en el exilio, la diáspora.
2. Su patria fue destruida en un inmenso cataclismo.
3. Su padre era un erudito que advirtió el inminente desastre, pero nadie lo tomó en cuenta, tal como aconteció con los profetas que anunciaron la caída de Israel y Yehudá pero no fueron escuchados.
4. Ama a su patria de adopción pero no por eso desdeña su patria de origen.
5. Trabajo la tierra pero escogió un ofició que lo vincula con las letras, tal como el pueblo judío era campestre pero siempre unido al Libro.
6. Es un extranjero que cuando oculta su identidad es débil y apocado, pero cuando actúa de acuerdo a su esencia auténtica es súper poderoso1.
7. Está para servir al prójimo sin pedir nada a cambio.
8. La justicia y el servicio son sus objetivos.
9. Todos lo quieren pero nadie lo conoce realmente.
10. Los villanos lo odian de corazón y no descansan en su afán para exterminarlo.
11. Cuando está cerca de ciertos elementos que le son impuros, pierde su poder “especial”2.
12. Es más fuerte que un tren, más rápido que una bala, salta los edificios más altos para servir a la noble causa3.
13. Solo podía hacer mucho bien, pero prefirió juntarse con otros como él para crear una verdadera Liga de la Justicia y así multiplicar en mucho el servicio que brindaba gratuitamente a su prójimo.
14. Tuvo varios “copiones” pero ninguno es como él.
15. Nació de la mente de un adolescente judío en 1933 y su meta era proteger a los indefensos, precisamente en la era del comienzo del auge de Hitler y su imperio del mal.
16. Su nombre puede querer decir en hebreo “Todo es de Dios”.
17. El nombre de su padre puede querer decir en hebreo “Hoyo de Dios”.
18. Se salvó como Moshé de la destrucción, en un arca, en su caso espacial. O puede también equipararse a los Kindertransports, el salvataje de miles de niños judíos de zonas afectadas por los nazis que fueron refugiados en Gran Bretaña.
19. Trajo de los cielos la redención de la tiranía, el mal, la injusticia, la opresión.
20. A pesar de su doble identidad, es un hombre sincero, pues… ¿quién se atreve a usar sus calzones por fuera de sus ropas
Asi que ni Kripton ni leches, Superman viene de Jerusalem
,… o en todo caso de Bilbao.
Según el rabino Weinstein hay mas pesonajes judios o con influencia judia en los comics Marvel
Los X-Men
Los X-Men nacieron en 1963 gracias a la inventiva de Stan Leee, un autor de origen judío que, como sus personajes, adoptó un sobrenombre y al igual que los judios son perseguidos .allá donde se ha querido establecer”, los mutantes protagonistas de esta historia son “víctimas de intolerancia”., como el pueblo judio a lo largo de la historia
Spiderman
“Creo que Spiderman es el superhéroe más judío, me recuerda a Woody Allen en el sentido de que Peter Parker -verdadero nombre del personaje-, es el clásico judío neoyorquino, débil y nervioso, que además está motivado por la culpa, también algo muy judío”, concluyó
Más aun indagando por internet he descubierto a este superheroe judio que no tengo muy claro si es una caricatura de los sionistas o un personaje pro israeli:
El Capitan Israel
Pues sí, hay un superheroe integramente israeli al mas puro estilo Capitan America (de hecho parece una version israeli del abanderado USA)  de efimera y reivindicativa vida
Sigue las reglas de la Torá, se protege con un escudo en forma de la estrella de David y blande un candelabro de siete brazos como arma

miércoles, 17 de julio de 2013

La Mistificacion de Auschwitz- M. Soroush-Nejad




Este texto está compuesto por 9 artículos aparecidos en el ‘Tehran Times’ y representan un muy interesante resumen de la situación del llamado Holocausto judío. Los siguientes subtemas, a excepción del primero, no son parte de los artículos, fueron añadidos sólo para refencia y construcción del índice.
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Contenido.
i. La Mistificación de Auschwitz, una maquinación del Sionismo
ii. Sobre el número de víctimas
iii. Testimonios vs. documentos
iv. Más sobre testimoniales
v. Testimonios vs. evidencias materiales
vi. Rudolf Vrba
vii. La Familia Frank
viii. Faurisson, Zundel y Leuchter
ix. Germar Rudolf
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I.
‘La Mistificación de Auschwitz, una maquinación del Sionismo’ por M. Soroush-Nejad
‘Tehran Times’, 25 de enero de 2001.
Quizás la mayor mentira de la historia se delineó formalmente en 1946 durante los procesos de Nuremberg, en donde los victoriosos aliados, conjuntaron sus esfuerzos para validar el sufrimiento judío antes y durante la II Guerra Mundial. Ahí trataron de justificar sus prejuicios hipócritas en contra de los vencidos alemanes dependiendo casi exclusivamente en las llamadas confesiones del primer comandante de Auschwitz, Rudolf Hoess.
Hoess, quien habría desaparecido al finalizar la guerra y adoptara una nueva identidad bajo el nombre Franz Lang, vivió y permaneció escondido en una granja al norte de Alemania. Ahí fue descubierto y capturado por sus cazadores en 1946 y fue llevado para interrogársele a las oficinas de Nuremberg.
Su interrogatorio fue conducido por un célebre equipo británico, especialistas en tortura bajo la dirección de un sargento judío del ejército británico llamado Bernard Clark. Después de tres días de intensa indagación, su inquisidor fue capaz de obtener una declaración de él en la cual cláramente confesaba haber gaseado 2.5 millones de personas, con un total de 3 millones durante su periodo como comandante del campo hasta que cerró en Noviembre de 1943.
Estas cifras obtenidas bajo coacción fueron las primeras grandes ‘meteduras de pata’ de Clark y sus colegas interrogadores. El historiador polaco Franciszek Piper, director del departamento histórico del museo de Auschwitz, fijó el número de prisioneros enviados a Auschwitz desde abril de 1940 a enero de 1945 en 1.3 millones. Según la confesión de Hoess, él habría visitado los campos de Belzec y Treblinka en junio de 1941, en realidad, Belzec fue abierto en marzo de 1942 y el de Treblinka en julio de 1942.
Así, la piedra fundamental de la ‘historiografia oficial’ de Auschwitz es una confesión obtenida por medio de la tortura. Demostraremos en otros artículos la auténtica história de Auschwitz y el destino de los judíos durante la II Guerra Mundial.
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II.
‘Tehran Times’, 29 de enero de 2001.
Dr. Younes Geranmayeh
El campo de concentración de Auschwitz estaba situado en la Alta Silesia, nadie niega que ese fue un terrible lugar de sufrimiento humano, como demostraremos más tarde, aproximadamente 150 mil prisioneros murieron en Auschwitz, en su mayor parte por enfermedades tales como el temido tifus que era transmitido por los piojos, también por alimentación deficiente y agotamiento. Por supuesto, también ocurrieron algunas ejecuciones y ahorcamientos debidos a actos de resistencia y sabotaje.
El número de aproximadamente 150 mil víctimas significa que cerca del 38% de los 400 mil prisioneros registrados murieron en ese lugar, Sin embargo, según la ‘historia oficial’ de Auschwitz, estas 150 mil víctimas sólo representaron una pequeña parte del total de muertos.
Los historiadores exterminacionalistas afirman que Auschwitz no sólo sirvió como campo de trabajo sino también como campo de exterminio en donde los judíos de varios países europeos fueron asesinados en masa usando el pesticida ‘Zyklon B’. Según estos historiadores, los judíos que eran aptos para el trabajo eran perdonados de este destino temporalmente, mientras que los demás eran asesinados inmediatamente en las “cámaras de gas” sin haber sido previamente registrados. Según estos historiadores, los gaseos comenzaron a principios de 1942 en la morgue del crematorio de lcampo principal de Auschwitz (Auschwitz I). Desde la primavera de 1942 a la primavera de 1943, dos graneros en Birkenau, a dos millas del campo principal, presuntamente fueron utilizados como cámaras de gas. Desde la primavera de 1943 se dice que los gaseos en masa sucedieron en los cuatro crematorios de Birkenau.
En el proceso de Nuremberg, los soviéticos afirmaron que no menos de 4 millones de personas fueron asesinadas en Auschwitz, pero ningún historiador occidental jamás se ha atrevido a aceptar esta ridícula cifra. Raul Hilberg coloca el total de muertes en Auschwitz en 1 millón de judíos y 250 mil no-judíos, y en 1994, Jean-Claude Pressac, a quien los medios de comunicación entusiastamente le adjudican haber refutado a los revisionistas, declaró que entre 630 mil y 710 mil personas, judíos y no-judíos, murieron en Auschwitz.
Son significativas estas notables reducciones del número de muertos en Auschwitz y que no parecen afectar el sacrosanto número de los 6 millones de “víctimas del Holocausto”. Este número permanece tan inamovible como las pirámides de Egipto. Imagínese que se tienen 6 manzanas en una canasta, alguien come una, dos o incluso tres de ellas, pero al final siempre se tienen 6 manzanas en la canasta, de este tipo es la aritmética del Holocausto.
Mientras que los historiadores exterminacionalistas describen a Auschwitz como una fábrica de la muerte, los revisionistas sólo lo han considerado como un extenso campo de trabajo, con el fin de determinar quién tiene la razón, tenemos que resolver la cuestión capital de las cámaras de gas homicidas, ya que si no se prueba la existencia de éstas, no existe el arma homicida y consecuentemente el Holocausto tampoco.
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1- Süddeutsche Zeitung, Aug. 19, 1998, page 6
2- Nuremberg Military Tribunal, Document URSS-008
3- †Heinz Galinski, the then Jewish leader in Germany in his Jewish Weekly (Allgemeine Jüdische Wochenzeitung) Jul. 26, 1990, p. 1
4- †Heinz Galinski, the then Jewish leader in Germany in his Jewish Weekly (Allgemeine Jüdische Wochenzeitung) Jun. 11, 1992, p. 1
5- Jean Claude Pressac, Auschwitz-Expert, commissioned by the Jewish ‘Beate Klarsfeld Foundation’ in his book The Crematories of Auschwitz, Piper, Munich-Zurich 1994, page 202.
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III.
‘Tehran Times’, 1 de febrero de 2001
Dr. Younes Geranmayeh
En 1996, el historiador francés antirevisionista, Jacques Baynac, escribió dos amplios artículos en los cuales cándidamente admite que el relato oficial de las cámaras de gas se sostiene sólo en las declaraciones de testigos (1). De hecho, no existe evidencia documental de los gaseos, ni siquiera de un sólo ser humano, en los campos alemanes. En 1990 los rusos hicieron públicos los registros necrológicos de Auschwitz, en los cuales la administración nazi había registrado 66 mil muertes en el periodo entre mediados del año 1941 hasta finales de 1943. Cada página contiene el nombre, fecha y lugar de nacimiento, nacionalidad, religión así como la fecha y causa de la muerte del prisionero. Estos registros escritos representan una gran dificultad para los historiadores exterminacionalistas, ya que tienen que explicar la razón por la cual los alemanes, quienes supuestamente habían gaseado a millones de judíos en Auschwitz sin registrarlos, se tomaron tantas molestias en documentar cada caso de muerte natural.
El argumento “los alemanes destruyeron toda evidencia incriminatoria” es falso ya que después de la liberación de Auschwitz, los rusos encontraron aproximadamente 60 mil páginas de documentos en el Zentralbauleitung (edificio central administrativo). Este organismo fue el responsable de la construcción de los crematorios donde se pretende que estuvieron las cámaras de gas. En realidad, estas “cámaras de gas” sólo fueron morgues ordinarias en donde los cuerpos de los prisioneros que fallecían eran depositados para su posterior cremación. Al no haber descubierto los soviéticos ni un sólo documento que probara los gaseos homicidas tuvieron que fabricar “evidencia” y así probar las atrocidades del régimen del Nacional Socialismo. Pero todo el conjunto de documentos desaparecieron en los archivos rusos en donde permanecieron inaccesibles a los historiadores occidentales hasta hace más de una década.
No sólo los documentos alemanes del tiempo de la guerra no confirman la versión oficial del Holocausto, sino que directamente lo refutan. Por ejemplo, los registros que permanecen en el museo de Auschwitz muestran que 15,707 personas, en su mayoría judíos, recibieron atención médica en Monowitz, que era uno de los subcampos que integraban Auschwitz, entre julio de 1942 y junio de 1943. 766 de estas personas murieron, los restantes fueron liberados (2). ¿Cómo cuadra esto con una política de exterminio?
El relato “los judíos no aptos para trabajar eran asesinados” también es refutado por la documentación referida. Para nombrar uno de tantos ejemplos, está el reporte escrito emitido inmediatamente después de la liberación de Auschwitz por cuatro médicos judíos quienes habían practicado su profesión en el hospital del campo, los cuales contienen los nombres de aproximadamente mil pacientes judíos que los alemanes habían dejado ahí antes de evacuar el campo. Entres estos pacientes se encontraban 97 niños y 83 niñas entre uno y quince años, quienes habían sido deportados ahí junto con sus padres con el fin de evitar las separaciones de las familias (3). Si el relato del Holocausto fuese verdad, estos niños habrían sido considerados “consumidores inútiles de comida” y por consiguiente asesinados a su llegada al campo.
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1) “Le Nouveau Quotidien”, Lausanne, September 2 and 3, 1996.
2) Panstwowe Muzeum w Oswiecimiu, Syg. D Aul-III-5/1, 5/2, 5/3.
3) Gosudarstvenny Arkhiv Rossiskoj Federatsii, Moscow, 7021-108-23.
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IV.
‘Tehran Times’, 3 de febrero de 2001.
Dr. Younes Geranmayeh
El hecho que la evidencia para el “mayor crímen de la historia” solamente recaiga en declaraciones de testigos, es muy embarazoso para los historiadores proholocaustistas, ya que en numerosas ocasiones ha sido demostrado la falta de congruencia de los testigos, particularmente de los judíos. En los Estados Unidos, Frank Walus, un obrero retirado de origen polaco, le fue promovido un juicio por parte de Simón Wiesenthal y su camarilla, acusándolo de atrocidades inimaginables en un campo de concentración alemán. No menos de 11 falsos testigos judíos declararon bajo juramento que habían visto personalmente a Walus torturando y asesinando a prisioneros judíos. Walus gastó casi todos sus ahorros y se endeudó para sostener su defensa. Finalmente obtuvo documentación desde Alemania que demostraba que durante toda la guerra él se había dedicado a labores de agricultura en una granja en Bavaria. La acusación se vino abajo y Walus fue absuelto (1).
Durante la guerra y en el periodo de postguerra inmediato, existieron toda clase de reportes truculentos de testigos que hablaban sobre judíos siendo exterminados por medio de electrocución, vapor y fuego. En 1945, el judío húngaro Stefan Szende afirmó que en el campo de Belzec millones de judíos habían sido asesinados en gigantescas celdas subterráneas: “El piso era metálico y sumergible. Los pisos de esos calabozos, con miles de judíos sobre ellos, se sumergían en agua que estaba contenida por un gran embalse, pero sólo hasta un nivel que sobrepasaba las caderas, entonces se enviaba una corriente eléctrica a través del agua. Después de unos momentos, todos los judíos, miles, de una sola vez morían.” (2)
Durante el proceso de Nuremberg, las autoridades polacas rindieron un reporte sobre Treblinka, según el cual, cientos de miles de personas habían sido asesinadas con vapor en ese campo (3). Ya en el año 1958, el nada confiable Elie Wiesel escribió que los alemanes acostubraban quemar en vida a los judíos en Auschwitz. “No muy lejos de aquí, emergían llamas resplandecientes de una fosa, llamas gigantescas, en las cuales ellos solían realizar incineraciones, un camión se acercaba hasta el borde y arrojaba su carga en la fosa, la cual estaba constituida ¡por niños pequeños y bebés!, ¡si, yo lo he visto con mis propios ojos!” Ningún historiador jamás ha reafirmado que los alemanes hayan quemado a los judíos en vida. Según el relato ofcial del “Holocausto”, fueron gaseados, pero aunque Wiesel pasó 8 meses en Auschwitz, nunca mencionó las cámaras de gas en su libro ‘La Nuit / La Noche’ (5).
En el periodo de la postguerra, existieron numerosas declaraciones de testigos sobre gaseos homicidas en el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich. Así, el médico checo Franz Blaha, declarando bajo juramento en el proceso de Nuremberg, declaró he él personalmente examinó los cadáveres de las personas gaseadas en ese campo (6). Pero los historiadores en la actualidad llegaron a la concusión que no existieron cámaras de gas en Dachau. ¿Por qué los reportes de los testigos correspondientes a supuestos gaseos en Auschwitz tendrían mayor credibilidad que los reportes dados sobre Dachau?
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1) Mark Weber, “Simon Wiesenthal: Bogus Nazi Hunter”, Journal of Historical Review, Volume 9, Nr. 4, Winter 1989/1990.
2) S. Szende, “Der letzte Jude aus Polen”, Europa Verlag, Zurich 1945, p. 290 ff
3) International Military Tribunal Nuremberg, Document 3311-PS.
4) E. Wiesel, “La Nuit”, Editions de minuit, Paris 1958, p. 58 ff
5) In the German translation “Die Nacht zu begraben Elischa” the gas chambers make a miraculous appearance as the French word “crematoire” is regularly mistranslated as “Gaskammer”, gas chamber.
6) International Military Tribunal Nuremberg, Document IMT V p. 198, German version
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V.
‘Tehran Times’, 7 de febrero de 2001
Dr. Younes Geranmayeh
Un revisionista suizo, Juergen Graf, ha recolectado y analizado 30 testimonios sobre los supuestos gaseos homicidas en Auschwitz (1). Las declaraciones en estos testimonios caían en contradicciones técnicas y lógicas, y que ponían en entredicho su valor como evidencia. He aquí algunos ejemplos:
En los crematorios modernos, la incineración de un cadáver toma alrededor de una hora en promedio, pero según los testigos, este mismo procedimiento sólo requería una fracción de ese tiempo en Auschwitz. El judío checo Dov Paisikovic afirmó que tomaba sólo 4 (cuatro) minutos reducir un cadáver a cenizas. El judío húngaro Miklos Nyiszli reportó que 46 hornos en Birkenau podían incinerar 20 mil cadáveres por día.
Rudolf Hoess fue más modesto en sus “estimaciones”, después que los británicos lo extraditaron a Polonia donde posteriormente fue ahorcado, declaró que en Auschwitz 3 cadáveres podían ser incinerados en un solo quemador en sólo 20 minutos, pero incluso esta cifra es nueve veces inexacta. Algunos exprisioneros de Auschwitz, como el judío polaco Henry Tauber, afirmaron que los cadáveres podían ser incinerados sin el uso de algún comburente: es generalmente bien conocido que el cuerpo humano está constituido por al menos 60% de agua y que no se quemará sin la ayuda de algún comburente. Aún así, los historiadores del “Holocausto” como J. C. Pressac, quien considera a Tauber como un testigo presencial particularmente confiable, no toma en serio esta condición física del asunto.
Otros testigos oculares sostuvieron que los prisioneros judíos que supuestamente tenían que desalojar las cámaras después de su uso, realizaban esta labor sin máscaras antigases en un ambiente saturado de gas cianuro de hidrógeno. Un famoso “superviviente del Holocausto” fue el judío eslovaco Filip Mueller, cuyo repulsivo best-seller titulado “Sonderbehandlung”, es citado por Raul Hilberg no menos de veinte veces en su libro de referencia sobre el “Holocausto” ¡y en donde se describe a sí mismo comiendo una tarta dentro de la cámaraa en un ambiente saturado de gas cianuro de hidrógeno! (2)
Por supuesto, es imposible que los testigos coincidieran en la misma versión absurda sin haberse puesto previamente de acuerdo. El 2 de febrero de 1945, una semana después de la liberación de Auschwitz, el diario soviético “Pravda” había reportado una “cinta trasportadora” por medio de la cual “cientos de personas fueron asesinadas simultáneamente con una corriente eléctrica”. El corresponsal del Pravda, el judío Boris Polevoi, también mencionó las cámaras de gas, pero situadas incorrectamente, no en Birkenau, al oeste del campo principal, sino al este de Auschwitz. Posteriormente los comunistas polacos se ocuparon del asunto para que no volviese a repetirse esta clase de errores comprometedores. Tuvieron a su disposición muchos exprisioneros de Auschwitz antes de que declarasen ante una comisión, y se aseguraron que tales testigos coincidieran sobre el arma homicida y su localización. Las flagrantes imposibilidades que aún caracterizaron las declaraciones más o menos unánimes de los testigos sólo se explican por el hecho que acordaron qué decir antes de testificar o que fueron instruidos de antemano en lo que debían decir. Así, un testigo tras otro declaró que 4 millones de personas fueron asesinadas en Auschwitz.
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1) J. Graf, “Taetergestaendnisse und Augenzeugen des Holocaust”, Neue Visionen, Wuerenlos/Switzerland 1994.
2) F. Mueller, “Sonderbehandlung”, Verlag Steinhausen, Frankfurt 1979, p. 24/25.
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VI.
‘Tehran Times’, 17 de febrero de 2001
Dr. younes Geranmayeh
Por décadas, ningún abogado y ningún periodista se han atrevido a cuestionar los embustes judíos que se presentaron como testimoniales de las “cámaras de gas”, y así estos embusteros fueron capaces de ir de un proceso legal a otro y de una conferencia de prensa a otra sin temor a ser desmentidos. Esta situación cambió en 1985, en el proceso del alemán de nacimiento Ernst Zundel en Canadá.(1)
El abogado de Zundel, Douglas Christie, sin clemencia interrogó al testigo número uno de las cámaras de gas, Rudolf Vrba. En abril de 1944, Vrba, un judío eslovaco, había volado desde Auschwitz junto con su compatriota y también judío Alfred Wetzler. En noviembre del mismo año, Vrba y Wetzler elaboraron un reporte en el cual describieron a Auschwitz como un campo de exterminio y fue publicado en Nueva York como parte del llamado ‘Reporte de la Junta de Refugiados de Guerra’. Veinte años después, Vrba escribió un libro sobre su estadía en Auschwitz (2).
En las páginas 10 a la 13 describió que Himmler visitó Auschwitz en enero de 1943, según él, un nuevo crematorio fue inaugurado durante esa visita, en Birkenau, junto con el gaseo e incineración de 3 mil judíos, mientras que el líder de las SS Heinrich Himmler observaba la agonía de las víctimas a través de la mirilla de la puerta de la cámara de gas. ¿Habría estudiado Vrba algún documento por medio del cual se habría enterado que Himmler visitó Auschwitz por última vez en julio de 1942 y que el primer crematorio de Birkenau fue abierto en marzo de 1943?
Cuando Christie preguntó a Vrba si realmente había visto personalmente a Himmler en esa ocasión y como había afirmado en su libro, Vrba respondió: “Quizás fué él, quizás sólo fue un enviado. No creo que exista una gran diferencia”. Christie insistió: “¿Quisiera decir a esta corte si realmente vió a Himmler observando a través de la mirilla de la cámara de gas?” Vrba respondió: “No, no diría que estuve presente cuando él estaba observando a través de la puerta de la cámara, pero consigné un relato que escuché muchas veces de muchas personas”. Christie objetó: “Pero en su libro escribió que usted había visto todo y no menciona que sólo lo había escuchado de otros.” El impostor finalmente aceptó !que había utilizado “licencia poética” al escribir su libro! (3)
Así, la terrible acusación de genocidio descomunal en contra de la nación alemana, desde 1945 está fundamentada en las mentiras de rentables embusteros como Rudolf Vrba, Filip Mueller y Elie Wiesel, adicionalmente de las confesiones del excomandante de Auschwitz Rudolf Hoess, quien fue torturado por tres días por interrogadores británicos antes de que firmara su declaración ante sus atormentadores que ya la habían preparado.
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1) The Zuendel trials in Toronto were documented by Barbara Kulaszka in her book “Did Six Million Really Die?”, Samisdat, Toronto 1992.
2) “I Cannot forgive”, Bantam Books, Toronto 1964.
3) Trial records of the first Zuendel trial in Toronto, 1985, p. 1244 f.
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VII.
‘Tehran Times’, 19 de febrero de 2001.
Dr. Younes Geranmayeh
Si Auschwitz hubiese sido un campo de exterminio para judíos, virtualmente ningún judío habría sobrevivido, pero las memorias de los exprisioneros de Auschwitz podrían llenar una biblioteca. Sobrevivientes que hicieron de su experiencia una profesión, como Elie Wiesel, y quien se presenta a sí mismo como testigo viviente del Holocausto, representan, de hecho, pruebas vivientes que la supuesta exterminación de judíos nunca sucedió.
Incluso el trágico destino de la familia Frank no cuadra con el relato oficial de Auschwitz. La joven judía Ana Frank, quien se volvió mundialmente famosa después de su muerte gracias a su diario, el cual Robert Faurisson ha demostrado que fue escrito en gran parte por el padre de la niña después de la guerra (1), fue deportada de Amsterdam a Auschwitz en agosto de 1944.
Poco la después de esto, los alemanes comenzaron a evacuar el campo de Auschwitz debido a su cada vez peor situación militar. Ana y su hermana fueron enviadas a Bergen-Belsen en donde en poco tiempo sucumbieron ante el tifus, antes del fn de la guerra. Su madre murió en Auschwitz en enro de 1945, lo cual significa que bajo la versión oficial no pudo haber sido gaseada ya que ésta dice que los gaseos cesaron en octubre o noviembre de 1944. Su padre Otto sobrevivió a la guerra y murió en Suiza décadas después. El ejemplo de la familia Frank muestra que, mientras que los judíos eran intensamente perseguidos y grandes cantidades de ellos murieron debido a las pobres condiciones de los campos, nunca existió una política de exterminio. Si tal política hubiese existido, toda la familia hubiese sido gaseada en Auschwitz.
Muchos judíos fueron transferidos de un campo a otro sin riesgo de ser asesinados, de esta manera, Israel Gutman, quien posteriormente llegó a ser editor de la ‘Enciclopedia del Holocausto’, sobrevivió a Auschwitz, Majdanek, otro “campo de exterminio”, Mauthausen y Gunskirchen (2). Un tal Samuel Zylbersztain, judío polaco, sobrevivió a no menos de diez campos: El “campo de exterminio” de Treblinka, el “campo de exterminio” de Majdanek ¡y a ocho “campos ordinarios” en el transcurso! (3) Incidentalmente, estas transferencias frecuentes eran debido a la falta de mano de obra para la producción de guerra alemana: Los prisioneros eran enviados donde eran requeridos. Por supuesto, estos incesantes viajes facilitaron la transmisión de enfermedades infecciosas. ¡No necesitaríamos de las patrañas de las cámaras de gas para explicar las altas tasas de mortalidad en los campos de concentración!
Así, los incontables exprisioneros judíos de los campos de concentración quienes escribieron sus memorias después de la guerra, deben explicar cómo hicieron para sobrevivir a la “fábrica de muerte nazi”, de forma rutinaria ellos lo atribuyen a un milagro. De esta manera, un tal Moshe Peer afirmó en 1993 que había sobrevivido a no menos de seis gaseamientos en Bergen-Belsen (4), lo que hizo decir al humorista judío Ephraim Kishon: “Maravíllense, estuve de camino al campo de exterminio, pero fui capaz de escapar volando, ¡fue un milagro!” (5)
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1) R. Faurisson, “Is the Diary of Anne Frank genuine?”, I.H.R., Torrance 1985.
2) Nordwest-Zeitung, Oldenburg/Germany, 13 April 1994.
3) “Pamietnik Wieznia Dziesieciu Obozow”, in: “Biuletyn Zydowskiego Instytutu Historycznego”, Nr. 68, Warsaw 1968.
4)The Gazette, Montreal, 5 August 1993.
5) Schweizer Illustrierte, 13 April 1992.
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VIII.
‘Tehran Times’, 20 de febrero de 2001
El primer investigador quien seriamente examinó los aspectos técnicos de los pretendidos gaseos en Auschwitz fue el profesor Robert Faurisson. Él estudió las técnicas de ejecución usadas en algunas penitenciarias de los Estados Unidos, donde las sentencias de muerte se cumplían con el uso del gas cianuro de hidrógeno. El cianuro de hidrógeno es el ingrediente activo del pesticida ‘Zyklon B’, el cual era embalado en forma de pelotitas sólidas que al contacto con el aire se dispersaba en forma de gas.
Una ejecución por gas es un asunto peligroso, se deben tomar muchas precauciones y la cámara de gas debe ser hermética, de otra manera, la ejecucución podría tornarse en una situación de alto riesgo para los empleados de la penitenciaría. Faurisson, quien había visitado Auschwitz y estudiado los planos de los crematorios, se preguntó cómo es que más de 2 mil (2,000) personas pudieron haber sido asesinadas simultáneamente en esas habitaciones que no contaban con entradas herméticas y no contaban con instalaciones para introducir (y dispersar) el gas. Él concluyó que ningún gaseo con ‘Zyklon B’ pudo haber sido realizado ahí, sin haber envenenado a las víctimas y contaminado las proximidades exteriores de la “cámara”, y que tampoco pudo haber sido posible remover los cadáveres inmediatamente después del “gaseo”, como los testigos unánimemente han declarado. (1)
En febrero de 1988, Faurisson y el revisionista germano-canadiense Ernst Zundel asignaron al estadounidense experto en instalaciones para ejecuciones, Fred Leuchter, y quien había construido cámaras de gas, que elaborase un reporte sobre las habitaciones señaladas como “cámaras de gas” en Auschwitz I, Birkenau y Majdanek. Leuchter se dirigió hacia Polonia apenas con el equipo necesario y a su regreso escribió el reporte que se ha convertido en un auténtico “rompehielos” y que constituyó la victoria científica del revisionismo (2). He aquí las conclusiones sobre Auschwitz:
a) Las llamadas cámaras de gas en realidad son lo que en documentos alemanes se reporta como morgues. Debido a sus características físico-técnicas, no pudieron haber servido para fines homicidas, por medio de gaseos.
b) La capacidad de los crematorios no pudo haber satisfecho ni una pequeña fracción del número de las víctimas sugeridas.
c) Los análisis químicos del mortero de las paredes de las cámaras de gas no mostraron cantidades significativas de rastros ferro-cianuros. Por el contrario, los análisis sí mostraron una enorme cantidad de ferro-cianuros en las muestras tomadas de la cámara para despiojar de Birkenau.
El llamado Reporte Leuchter no fue del todo perfecto. Por ejemplo, Leuchter erróneamente afirmó que no había encontrado ningún sistema de ventilación en las “cámaras de gas”, y lo concerniente a los crematorios no fue del todo satisfactorio, ya que él no tenía competencia técnica en ese aspecto. Sin embargo, el aspecto químico se volvería decisivo, ya que sus conclusiones fueron totalmente confirmadas por Germar Rudolf mediante un estudio de carácter científico más completo.
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1) R. Faurisson in “Storia Illustrata”, August 1979, and Serge Thion, “Verite Historique ou Verite Politique?”, La Vieille Taupe, Paris 1980.
2) F. Leuchter, “An Engineering Report about the alleged execution gas chambers at Auschwitz, Birkenau and Majdanek, Poland”, Samisdat Publishers, Toronto 1989.
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IX.
‘Tehran Times’, 21 de febrero de 2001
Dr. Younes Geranmayeh
En 1993, el químico alemán Germar Rudolf confirmó los resultados del reporte Leuchter en un estudio científico magistral (1). Él demostró que los orificios en el techo de la morgue del crematorio II en Birkenau, en donde varios cientos de judíos fueron gaseados según testigos, no existieron en el tiempo en que los asesinatos masivos supuestamente sucedieron. Los testigos hablaron de 4 orificios de perfil redondeado, pero los orificios que se observan en la actualidad son de forma irregular, adicionalmente, las barras de refuerzo que aún es evidente que atraviesan uno de los orificios muestran que tales orificios fueron hechos torpemente en la postguerra para crear la ilusión que eran orificios auténticos por donde se introducía el ‘Zlyklon B’, de esta manera, ¡se demostraría que el veneno no pudo haber sido introducido en la “cámara de gas”!
El pesticida ‘Zyklon B’ consiste en cianuro de hidrógeno en una presentación granulada sólida. El gas es liberado a través del contacto con el aire. A temperatura normal, el contenido total del gas se volatiliza en dos horas. Para matar a las víctimas en un periodo de 5 a 15 minutos, como fue declarado por los testigos, se hubieran requerido enormes cantidades de ‘Zyklon B’. Bajo estas circunstacias, los trabajadores que presuntamente removieron los cadáveres después de cada gaseo no pudieron haber entrado a la cámara de gas inmediatamente después de la muerte de las víctimas, como los testigos lo aseguran, incluso hubiesen muerto si hubieran portado máscaras antigas, esto también fue demostrado fehacientemente en el reporte Rudolf.
Rudolf demostró que “la principal instalación de la muerte del Tercer Reich”, la morgue del crematorio II, nunca fue expuesta al ‘Zyklon B’. El cianuro de hidrógeno forma un pigmento extremadamente estable (ferro-cianuro) con el componente ferroso de los materiales de construcción. El pigmento se degrada tan lentamente como los materiales de construcción mismos y como lo muestran los diversos experimentos a través de décadas. Extremadamente altas concentraciones de compuestos cianuros se pueden encontrar todavía en los ladrillos de las cámaras para despiojar en Birkenau, mientras que en las pretendidas cámaras de gas en Krema II son insignificantes, y que aún es parcialmente factible entrar, pues está derrumbada desde finales de 1944 o principios de 1945. Esto nos lleva a la conclusión que ningún gaseo pudo haberse realizado ahí.
Utilizando el seudónimo Ernst Gauss, Rudolf editó la antología científica “Grundlagen zur Zeitgeschichte” (Fundamentos de Historia Contemporánea) en 1994. Una edición actualizada en inglés apareció en el año 2000 (2). Este libro, que resume los resultados de la investigación revisionista, es indispensable para cualquiera que esté interesado en la verdad sobre el Holocausto.
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1)”Das Rudolf-Gutachten”, available at Castle Hill Publisher, P.O. Box 118, TN34 3ZQ Hastings/GB, Internet: www.vho.org
2)”Dissecting the Holocaust”, Theses and Dissertation Press, P.O. Box 64, Capshaw/Alabama, USA, Internet: http://tadp.org
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