viernes, 30 de mayo de 2014

El Destino de America-Francis Parker Yockey




¿SE PUEDEN PUBLICAR ESTOS DOS TEXTOS?

Dejando aparte la estupidez de creerse eso de la liberad de expresión, y asumiendo que la democracia es una dictadura del capitalismo progresista, sin embargo debemos analizar seriamente que problemas causa y que problemas tienen los dos textos que van a seguir este comentario:

“LA RELIGIÓN SECULAR DEL «HOLOCAUSTO» ES  UN PRODUCTO ADULTERADO DE LA SOCIEDAD CONSUMISTA”, Por Robert Faurisson

“EL DESTINO DE AMÉRICA”, por Francis P. Yockey


Ambos textos son primeras traducciones al castellano y sus autores son bien conocidos por todos, Faurisson es una eminencia en el tema revisionista y Yockey es sin duda el principal pensador nacionalsocialista americano de la postguerra con sus libros ‘Imperium’ y ‘El enemigo de Europa’.
Veamos el problema legal que hace que la difusión de textos de este tipo, que son clásicos y deberían ser conocidos, pese a estar o no de acuerdo con ellos, sea en España debatible y en otros países prohibidos.

Empecemos por el texto de Faurisson: La propuesta de Faurisson es que el tema del holocausto ha dejado hace tiempo el campo de la ciencia histórica y está en el campo de las religiones. Analiza cómo ha nacido una nueva religión secular con todas sus características, que es de obligada creencia y de reverencia necesaria, con su inquisición y sus autos de Fe.
No se trata de justificar por tanto las muertes injustas ni fomentar el odio contra nadie, sino de demostrar cómo se puede generar un hecho religioso a partir de un mito creado por el propio sistema. Y cuáles son las diferencias entre los hechos científicos e históricos y las bases religiosas en que se apoya ahora el culto a ese tema.
En una sociedad tan claramente anti-religiosa como la actual, democrática y progresista, donde burlarse de Cristo es legal y se hace cada día de la forma más grosera en revistas, libros, cine, etc…  parece que un texto contra una nueva religión no debería ser problema.
En realidad el texto no pretende ni siquiera negar crímenes cometidos contra inocentes por motivos raciales, sino analizar el cómo se pasa del mundo de lo racional al mito ‘religioso’ holocaustico actual, que ya no es un reflejo de hechos o de genocidios sino un estado de imposición ‘religiosa’ o mítica, donde los argumentos de la ciencia histórica ya no tienen nada que ver.
Es pues un texto que debiera ser a todas luces legal.

En cambio el segundo texto, de Yockey, si tiene problemas más serios que son más delicados de tratar. Y por eso vale la pena comentarlo pues el mismo comentario sería válido para otros textos similares.
El texto pretende exponer como una base de talmudistas, de elementos provenientes del judaísmo, han logrado imponer su ‘cosmovisión del mundo’ al pueblo americano, al que fundó los Estado Unidos de América.
Pero lo hace utilizando un lenguaje propio de una época y de una libertad de expresión distinta que la actual.
O sea, el texto forma parte de una manera de expresarse de los años 50 en USA, como un texto del explorador Richard Burton en África trata el tema de los pueblos negros con un lenguaje propio del siglo XIX y el estado en que entonces estaba Africa.
Los textos escritos en una época pueden resultar escritos con un lenguaje no apropiado en otra época. Hoy no se llama herejes a los protestantes, ni se llaman salvajes a los indios venezolanos.
Pero el texto de Yockey tiene sobre todo el error esencial de usar la palabra ‘judios’ para referirse al tipo talmudista, o sea a aquella capa del judaísmo impregnada de la mentalidad reflejada en el talmud, supremacista, explotadora del goim, hipócrita y opresiva contra los demás pueblos.
Pero al usar la palabra judío sin más está cayendo en dos problemas:
1- El error de asignar a un pueblo los crímenes o posiciones de una parte de dicho pueblo, por muy amplia o dominante o dirigente que fuera. Ningún pueblo es así o asá del todo, y no se puede asignar a todos lo que es de parte del todo. Cuando un Sabino Arana habla de que ‘los españoles nos oprimen o son unos canallas’ comete el mismo problema, y cuando se dice que ‘los vascos o catalanes son tal o cual’ pasa lo mismo.…
Por tanto la generalización de la clase talmudista a ‘Judíos’ es un error.
2- Para colmo ese error provoca que el texto pueda ser acusado de ‘fomentar el odio racial’, al no definir que solo se ataca a la clase de judíos que cometen esos crímenes o formas de pensar, y no a todos por el mero hecho de serlo.

Por tanto nos encontramos con el problema de una posible ilegalidad si no se expone claramente este tema del lenguaje, y aun así en muchos paises sería una ilegalidad.
Hay la solución mala de cambiar el texto, cosa que es sin duda una posibilidad, y donde pone ‘judío’ debería poner talmudista o alguna palabra que indicara a la clase mental y activa contra la que realmente se combate.
Claro que en algunos medios NS existe aún un tema más desgraciado que es la creencia de que realmente todos los judíos son tal o cual… posición errónea y contra toda lógica (como decir que todos los arios son tal o cual), pero que existe debido a dos errores:
-    Uno la tontería y la falta de meditación, seriedad y lógica ideológica.
-    Otro a la creencia de que la genética determina sin remedio una forma de ser y actuar… cosa absurda, como puede demostrarse con el ejemplo de que nuestra raza aria, pese a sus excelencias, no deja de tener millones de cretinos y malvados.

En Conclusión:

-    En revisionismo es una actitud científica e histórica, no una apología ni un fomento de odios o desprecio por las víctimas de todos los bandos, sino un desprecio por la mentira y la imposición mítica del ‘pensamiento único’ demo-progresista y sionista.

-    Leamos los textos históricos con la conciencia del lenguaje que se usaba y de lo que realmente quieren decir, sin confundir razas y pueblos con las actitudes criminales y genocidas de sus dirigentes, y en concreto de los grupos talmudistas.

EL DESTINO DE AMÉRICA

por Francis P. Yockey

Publicado en Enero de 1955

El Estadounidense inicial llegó a una tierra de la cual no sabía nada. No conocía su geografía, su fertilidad, su clima, sus peligros. En el Norte, encontró bosques, suelo rocoso, e inviernos de un rigor que no había conocido antes. En el Sur, se reunió con pantanos, la malaria, y densos bosques. En todas partes se encontró con un salvaje hostil con su cuchillo para quitar cabelleras y su guerra contra mujeres y niños. En pequeños grupos, estos primeros Estadounidenses despejaron los bosques, y construyeron casas y fuertes. Los hombres araban los campos con fusiles colgados al hombro, y en la casa, la esposa se dedicaba a sus labores con un arma cargada cerca a mano. Había barcos hacia y desde Europa, y los colonos podrían haber abandonado sus dificultades y marchar de vuelta - pero no admitieron la derrota.
Fuera de estos colonos fue criado el Minute Man (*). ¡Minute Man! Estos granjeros Estadounidenses estaban listos con un aviso de un minuto para abandonar el arado y agarrar la pistola. Ellos sabían que la hora de su independencia política estaba cerca e instintivamente se prepararon para ello. Cuando el momento llegó, por una orden Británica de arrestar a dos de sus líderes, los Minute Men se reunieron antes del amanecer en Lexington para hacer frente a las fuerzas Británicas enviadas para detenerlos. Aunque fuertemente superados en número se mantuvieron firmes frente a la orden del Comandante Pitcairn de dispersarse. "Si ellos significan tener una guerra,” dijo el Capitán John Parker, líder de los Minute Men, “¡que empiece aquí!"

***

Comenzó, y durante 8 largos años continuó. Concord, Bunker Hill, Boston, Ticonderoga, Quebec, Nueva York, Long Island, Harlem Heights, White Plains, Fort Lee, Fort Washington, Valley Forge, Trenton, Princeton, Brandywine, Saratoga, Stony Point, Savannah, Camden, The Cowpens, Yorktown - estos nombres recuerdan a la vez las ocasiones terribles contra las cuales lucharon los colonos, los puntos bajos que llegaron a soportar, y la devoción silenciosa y firme de las tropas. En Valley Forge, los hombres estaban casi medio desnudos, y las raciones, cuando no había comida distribuida para nada, eran escasas. La enfermedad hacía estragos, y la mortalidad fue alta. Sin embargo nadie pensó en rendirse. El General Washington dijo de ellos: "Desnudos y muertos de hambre como están no podemos nunca dejar de admirar la incomparable paciencia y la fidelidad de nuestros soldados."
Ninguna nación ha producido soldados individuales que superen a Nathaniel Greene, el General Know, el General Sullivan, John Stark, Nicholas Herkimer, Anthony Wayne, Daniel Morgan, John Paul Jones, ni mayores patriotas que John Dickinson, Richard Henry Lee, John Adams, Benjamin Franklin, John Rutledge. Estos no son sino unos pocos. El espíritu que animó a estos héroes es parte de la raza blanca, y durará mientras esta raza dure. Esperamos su re-despertar sobre la llegada de grandes acontecimientos al suelo Estadounidense una vez más. ¿Cuándo los campos de este continente son visitados una vez más de nuevo por la severa creatividad de la guerra – la guerra por la independencia y la liberación del prístino espíritu colonial Estadounidense - el mundo verá que los Estadounidenses no son los débiles-de-voluntad, interesados, idiotas locos-por-placer que Hollywood que ha tratado tan desesperadamente de hacernos creer.
Fue el imperialismo individual del tipo hombre-de-la-frontera el que en realidad abrió y conquistó el continente Norte Americano. Exploradores como George Rogers Clark y John Fremont precedieron al hombre-de-la-frontera en el desierto, y él continuó dentro de la tierra hostil con sus salvajes bélicos acechantes. Con el rifle colgado tomó a la esposa e hijos y todas sus posesiones mundanas en la tierra por delante, desconocida, no colonizada, sin arar. Diariamente superó un millar de peligros, vivió dando la cara a la Muerte. Este tipo intrépido que era a la vez explorador, guerrero, ministro, doctor, juez, y colono, avanzó hasta que alcanzó el Pacífico, y luego miró hacia Alaska y las islas del oeste.
La trágica derrota de los Federalistas por el menos digno de entre la generación post-Revolución hizo posible para el provincialismo surgir en Estados Unidos, y fuera del provincialismo nos lanzó z la desastrosa "Guerra entre los Estados." Esa guerra demostró sólo que el tipo heroico del Estadounidense estaba en todas partes en esta amplia tierra. La única lección que podemos aprender del sacrificio es que los agitadores bocazas del tipo vicioso de Theodore Parker y Horace Greeley son capaces de consignar las naciones a las llamas a fin de realizar sus fantásticas teorías igualitarias.
Durante la conquista del continente, pequeñas voces criticonas fueron continuamente levantadas en contra de la actuación heroica. Los Congresistas se rieron de la idea de gobernar una región tan lejana como la distante costa del Pacífico. Los Poetas Lowell y Whittier y los agitadores Garrison y Phillips hicieron todo lo posible para provocar una guerra provincial durante toda la década de los 40 y 50. El intento de Calhoun de anexionar Texas fue derrotado por el Congreso. Las mentes pequeñas estaban en contra de la Guerra de México y la adquisición del Suroeste. Ellas se opusieron a la adquisición de Hawai, de las Filipinas, del protectorado Cubano. Después de la Guerra Entre los Estados, este tipo de mente, representada por hombres como Summer y Stevens, quería tratar a los Sureños como un pueblo extranjero e inferior y para regodearse con ellos.
Este tipo de mentalidad todavía sobrevive en EE.UU. Hoy en día todavía lucha contra la grandeza y el heroísmo. Hoy en día enseña la doctrina del liberalismo con su pacifismo, su amor por lo inferior y descabellado, su internacionalismo el cual hace una virtud de la traición, su odio de todo lo que posea fuertes sentimientos nacionales, su deseo ineficaz por la igualdad racial, y su tolerancia de todo y de todos, particularmente del extranjero y los no aptos. Hoy en día este tipo de mente - es decir, todos ésos a quienes las doctrinas liberales apelan - están trabajando para las fuerzas anti-Estadounidenses, ya sea conscientemente o no. Los sub-Estadounidenses están al servicio del enemigo interno de los Estados Unidos.
Hemos visto el espíritu de la raza blanca: el espíritu del descontento divino y de auto-ayuda, el espíritu de autosuficiencia, de intrepidez frente a un gran peligro, el sentimiento de superioridad racial, el impulso de las grandes distancias y la voluntad de conquistar todo lo que se encuentra, el espíritu del Álamo. Para el verdadero Estadounidense, la suya es una viviente, orgánica, nación blanca, y no un conjunto de principios, de "cuatro libertades" o un "policía-del-mundo". De este sentimiento fue cada gran Estadounidense: Washington, Hamilton, Henry Clay, Robert E. Lee, Sam Houston. El soldado Estadounidense muestra en cada guerra que incluso hoy en día este verdadero tipo Estadounidense sobrevive.
Pero hoy en día los verdaderos Estadounidenses, los antiguos grandes líderes, han sido desplazados por Morganthaus, Ezekiels, Paswolskis, Cohen, Frankfurters, Goldsmiths, Lubins, Berles, Schenks, Edelsteins, Baruchs, Goldwyn, Mayers, Strausses, Lilienthals, Hillmans, Rosenmans, Lehmanns, Rosenberg, Eisenhowers.
Conocemos el verdadero Estadounidense y conocemos el liberal - el sub-tipo dentro de la raza blanca. Permitámonos ahora mirar al tercer grupo el cual vino aquí únicamente hace poco y el cual hoy está vinculado con los liberales, los internacionalistas, los destructores de las blancas, tradiciones Europeas de EE.UU. Este grupo hace uso de consignas Estadounidenses e ideas Estadounidenses, pero no puede ocultar su procedencia extranjera. Midamos la importancia de los recién llegados y examinemos su historia.

LA HISTORIA DEL JUDÍO

La cultura que produjo la nación Judía surgió en Asia Menor antes de Cristo. Esta cultura produjo muchas naciones, todas ellas, en lo que a nosotros respecta, similares a los Judíos. Estas "naciones" no eran naciones en absoluto en nuestro sentido de la palabra, porque no tenían patria. La ciudadanía en este tipo extranjero de nación se ganaba por ser un creyente en la religión del grupo. Judíos, Marcionitas, Gnósticos, Mahometanos - todos estos fueron naciones, y para todos ellos la pertenencia a la nación se ganaba por ser un creyente. El matrimonio mixto con no-creyentes estaba prohibido, y esta endogamia de dos mil años ha hecho posible que hoy en día reconocer a menudo al Judío por su rostro. Así, para el Judío, raza y religión devinieron idénticos, y si el Judío pierde su religión, pierde poco porque aún sigue siendo un Judío por raza. La unidad de la raza no se destruye incluso aunque las grandes masas de los Judíos se conviertan en ateos.
Después de la dispersión de los Judíos en Europa y Rusia, estaban totalmente separados de cualquier contacto con naciones similares a sí mismos. Se encerraron en los guetos de las ciudades y vivieron por completo para sí mismos. Allí tenían su propia religión, su propia ley, su propia lengua, sus propias costumbres, su propia dieta, su propia economía. Ya que no estaban en su propia casa, todas partes era igualmente casa para ellos.
Las naciones Europeas tempranas sintieron el Judío como un ser tan totalmente extranjero (ajeno) como él también sentía a su entorno. Los Anglosajones, los Godos, los Lombardos, los Francos, todos despreciaban al infiel usurero. Una rima popular de los tiempos Góticos retrata los tres estados como la creación de Dios, y al Judío usurero como la creación del Diablo. Cruzados en su camino a Tierra Santa llevaron a cabo masacres sistemáticas de Judíos. Cada Rey Europeo en un momento u otro robaba a los usureros Judíos y los expulsaba de su dominio. Durante 400 años el Judío fue excluido de Inglaterra. Cuando se le permitió volver, pasaron siglos antes de que adquiriese o quisiera los derechos civiles de los Ingleses. Esta persecución del Judío que duró 1.000 años tomó diferentes formas - multas forzadas, extorsión, exilio, masacre - y ha tenido un determinante, resultado inmutable: ha reforzado en el Judío su odio original por la civilización Cristiana hasta el punto en que es el único contenido y significado de su existencia. Este odio es el aliento de vida para el Judío. Él quiere derribar todo lo que le rodea, toda forma Occidental de vida, cada idea Occidental. Durante mil años se encogió ante el maestro Europeo, quien era tan inexpugnable en su superioridad. La figura de Shylock, bebiendo su hiel y esperando su momento, tomando su usura y ahorrando las monedas que representaban para él el medio de su liberación - ésta es la figura simbólica del Judío por mil años. Este odio dominante por parte del Judío es uno de los hechos más importantes en el mundo de hoy en día. El Judío hoy es una potencia mundial. ¿Cómo se llegó a esto?

EL ASCENSO DEL JUDIO AL PODER

Fue la Revolución Industrial en Europa y EE.UU. la cual permitió al Judío, el que fue Shylock durante mil años, el usurero despreciado y rastrero, de convertirse en el tipo del Judío moderno, el dictador cine, el tirano de los pensamientos más íntimos de 100 millones de Estadounidenses. El Judío había estado pensando en términos de economía y dinero durante mil años antes de que Europa y EE.UU comenzaran a desarrollar una civilización del dinero. En consecuencia cuando el dinero salió como la fuerza suprema, el Judío se disparó hacia arriba como un meteoro. Todavía había una barrera sin embargo a su conquista total del poder. Al extraño, todavía se le prohibían derechos civiles. Desde la antigüedad no los había buscado, pero ahora eran necesarios si iba a conquistar el dominio. Nación tras nación sucumbió a los principios que los carniceros de la Revolución Francesa predicaron, y que el Judío aceptó y entusiasmado gritó por el mundo. Una civilización del dinero no quiere  aristocracia que se interponga en su camino, así que el Dinero y el Judío predicaron la igualdad. Tampoco debe haber ninguna barrera para el empleo de dinero, por lo que el Judío predicó libertad. Buscó perder su marca como extraño, porque en su nuevo papel quería ser aceptado como un miembro más de cualquier nación que pudiera habitar, por tanto que pudiera conquistar el poder para su venganza. Así que él predicó  fraternidad por los demás y la hermandad del hombre.
Pero su "igualdad" sólo significaba una nueva desigualdad - la dictadura del Amo del Dinero sobre el esclavo económico atado a su banco con una cadena-salarial. Su "libertad" significaba que el Judío era libre de exprimir la sangre vital de las naciones a través de la usura y la dictadura financiera. La "hermandad del hombre" - eso significaba que el Judío iba a ser aceptado como un igual - pero que iba a mantener a su antigua unidad y deseo de venganza. Ahora se ha llegado al punto en que sale y pide privilegios especiales - ¡y los obtiene!. Ayer negaba la aristocracia - hoy la afirma - y él es el nuevo aristócrata! ¿No fue Albert Einstein, ante quien los estadounidenses se supone se arrodillan, el que escribió en la Revista Colliers un artículo titulado "¿Por qué el Judío es superior"?? ¿Y no lo leyeron y creyeron los Estadounidenses blancos, temerosos de pensar por sí mismos por más tiempo?.
El Judío no concibió ni organizó el industrialismo moderno. Solos hizo que organizar el liberalismo. Pero cuando estas dos cosas se convirtieron en realidades, él hábilmente se insinuó a sí mismo en la nueva estructura social y económica la cual se produjo, y ahora se ha identificado con el capitalismo rapaz de las plantas explotadoras y con la "democracia" deshonesta y repugnante del tipo donde Tweedledum se oponía a Tweedledee, y al Judío no le importa cual gane porque nomina a los dos.
Hubo un gran peligro para el Judío en esta eliminación de todas las barreras entre él y las naciones anfitrionas. Este peligro era la asimilación verdadera de la gran masa de Judíos. Si esto llegara a ocurrir, los Rothschild, Baruchs, Frankfurters, Rosenmans, Guggenheims, Schiffs, Lehmanns, Cohens - todos éstos serían líderes sin seguidores. Ellos perderían a sus seguidores de confianza que podían penetrar en todas partes y difundir la influencia del Judío. Una fuente fructífera de tributación se habría esfumado. Así que la palabra “asimilados” se convirtió en un término de desprecio utilizado por archi-Judíos para describir a otros Judíos que estaban perdiendo sus sentimientos e instintos Judíos. El Judío, con sus dos mil años a sus espaldas, se enfrentó a una situación peligrosa. Ninguna mera manipulación de dinero podía hacer frente a esta emergencia. En esta situación, los líderes Judíos inventaron el Sionismo.

EL SIONISMO Y EL PINÁCULO DEL PODER JUDÍO

Fue un golpe maestro político por parte del Judío sacar el movimiento conocido como Sionismo. Su objetivo ostensible era buscar un "hogar nacional" para el Judío, una parcela de terreno a la que todos los Judíos teóricamente volverían y allí se asentarían. Dado que la idea parecía hacer a los Judíos una nación como Estados Unidos, una con fronteras geográficas, parecía un movimiento loable para los Estadounidenses. Parecía prometer el fin de los Judíos como las dunas de arena cambiantes entre naciones, y anunciar su establecimiento como una nación civilizada. De ahí que la actividad Sionista ilimitada y la propaganda se podrían seguir adelante entre los Judíos por sus líderes, y ninguna sospecha se despertó en las mentes de las naciones anfitrionas.
Pero el verdadero objetivo del Sionismo era simplemente salvar al Judío, donde quiera que estuviera, de la asimilación por los demás pueblos Occidentales, el pueblo Europeo y Estadounidense. Permitió a sus líderes unir a los Judíos con firmeza, evitar la asimilación mediante dar a los Judíos un objetivo político a seguir. La calidad espurea del movimiento se demuestra por el hecho de que pocos Judíos fue trasladados a Palestina. Unos pocos sólo fueron trasladados, por razones comerciales y políticas y para ocultar el fraude Sionista, pero los millones se quedaron en Estados Unidos y Europa. El objetivo real del Sionismo - reafirmar y perpetuar la solidaridad del Judío - ha tenido éxito. El Sionismo se ha convertido en la política oficial de la entidad Judía, y su supremacía significa, en lo que se refiere al simple Judío ordinario, que es un esclavo absoluto en manos de sus líderes. Probablemente está de más mencionar que ningún líder Sionista ha desaparecido de su posición de poder en la América blanca de vuelta a Palestina. Ni es necesario señalar una vez más cuán pocos de los millones de Judíos expulsados de Europa han ido a Palestina. Casi todos, han llegado a Estados Unidos, su tierra prometida, la última base de su poder, el último lugar para su venganza.
La invasión de Palestina, por muy estratégicamente importante que sea, no obstante se encuentra a la sombra de la gran invasión de los Estados Unidos. Durante el corto medio siglo desde que la Judería adoptó el Sionismo, unos diez millones de Judíos han sido vertidos en las costas de América del Norte para desplazar a los Estadounidenses biológica y económicamente, para vivir como parásitos en el organismo Americano, para distorsionar la vida social y espiritual de la nación. El volumen de la invasión ha sido tal que incluso el adormecido, políticamente-inconsciente Estadounidense blanco ha empezado a parpadear sus ojos y mirar a su alrededor con asombro, mientras deviene gradualmente consciente de que su tierra natal ha pasado a manos de intrigantes, hambrientos-de-poder, avariciosos, extranjeros totales.
El extranjero tiene su propia prensa, en la cual revela esas cosas las cuales la prensa demoliberal oculta obedientemente a instancias del Judío. Elija al azar un número del "Contemporary Jewish Record" (“Registro Contemporáneo Judío”) — ése de Junio de 1941. En la página 282 se nos cuenta cómo los educadores Judíos están combatiendo con éxito "el movimiento anti-Estadounidense por un 100% Americanismo". En la página 259 un miembro del Comité Judío Americano informa alegremente que a causa de la hostilidad entre el Estadounidense y el Judío las sucesivas oleadas de inmigrantes Judíos "se convertirán en una comunidad Judía Estadounidense cohesionada". El artículo "El Emigrante Judío - 1941", que describe la llegada del Judío en Estados Unidos, dice: "Nuestra única conclusión es que cuando el emigrante ha llegado finalmente a su destino, puede considerarse a sí mismo en la entrada al Cielo." (sic).
Siete millones de estos inmigrantes han llegado a su "entrada al Cielo" desde 1933. Hay hostilidad admitida entre ellos y su pueblo-anfitrión. El Judío se opone al 100% al Americanismo. Sin embargo él llama a su llegada aquí su "entrada al Cielo." ¿Cómo es esto?

LA INFLUENCIA CRECIENTE DEL JUDÍO EN EE.UU.

El continente de América del Norte fue descubierto, explorado, despejado, arado y colonizado por el imperialismo individual de miembros de la raza blanca Europea-Americana. La independencia política de los Estados Unidos se ganó, y el sistema técnico-industrial del continente fue planeado y construido por la raza blanca. La marina mercante Estadounidense fue construida y enviada a los siete mares por hombres blancos. Toda idea creativa en cualquier campo - político, económico, técnico, religioso, jurídico, educativo, social - que ha sido engendrada en este continente se ha originado con, y sido desarrollada por, miembros de la raza Europea-Americana blanca. EE.UU. pertenece espiritualmente, y siempre pertenecerá, a la Civilización Occidental de la cual es un trasplante colonial, y ninguna parte de los verdaderos EE.UU. pertenece al primitivismo de los bárbaros y ‘fellaheen’ (campesinos de Oriente Medio), ya sea en Asia Menor, el Lejano Oriente, o África.
Y sin embargo, aunque el Judío no estuvo presente en Valley Forge, aunque no estaba en Nueva Orleans en 1814, ni en el Álamo, ni en Bull Run o Chancellorsville, ni en Guantánamo Bay o Manila, aunque no tomó parte en la conquista del continente - a pesar de esta disociación completa del Judío del pasado de EE.UU, es un hecho duro y horrible que la América de hoy en día está gobernada por el Judío. Donde los Estadounidenses ostentan algún puesto, lo mantienen sujeto a las directivas de los Judíos y lo utilizan en deferencia a su política. Baruch discute con Roserman en las escalinatas de la Casa Blanca – que fue una vez la residencia de Washington, Madison, Adams - y la política de Estados Unidos es así determinada. LaGuardia llama a Lehmann por un término Yiddish en público. Como abogado, el Judío trae la proliferación de litigios; como jueces dominan la administración, y tiene el poder de pronunciar las normas de ley para los Estadounidenses. Un rabino declara: "Los ideales del Judaísmo y los ideales del Americanismo son uno y lo mismo,". Y el "Jewish Chronicle" (4 de Abril de 1919) dice: "Los ideales del Bolchevismo están en consonancia con los mejores ideales del Judaísmo". El notorio rabino Wise anuncia: "Yo he sido un Estadounidense por 67 años, pero he sido un Judío por 6.000 años”. El “Jewish Chronicle" nos cuenta: "Los Judíos de EE.UU. son 100% Judíos y 100% Estadounidenses". Estos porcentajes esquizofrénicos se resuelven en la tesis de los rabinos que el Judaísmo, Bolchevismo Trostkista, y el Americanismo son uno y lo mismo. Las sinagogas tienen una parada de liberales - sub-Estadounidenses con instintos defectuosos – venir ante ellas a repetir como loros en ellas su propio punto de vista.
Los Judíos ascienden a alrededor del 10 % de la población de América del Norte pero en la Segunda Guerra Mundial, una guerra librada exclusivamente por los intereses Judíos, una guerra fomentada por ellos, una guerra para aumentar su poder, los reclutas en el Ejército Estadounidense eran sólo el 2% Judíos, según los registros oficiales. Tampoco en su falso papel de Estadounidenses, ni en su estado actual como miembro de la Cultura-Estado-Nación-Raza-Pueblo Judío, estaban dispuestos a arriesgar su sangre, incluso en su propia guerra. En las fuerzas combatientes limitó su participación a las ramas administrativas: Juez, Abogado, Médico, Intendente, Finanzas. En el Ejército Estadounidense los reclutas Judíos poseen un derecho incondicional a un permiso para la Pascua, para el Yom Kippur, para la Rosh Hashaná. El reclutamiento de los Judíos en el Ejército se retrasa durante las fiestas Judías - "para evitar dificultades indebidas". La Conferencia Central de Rabinos Americanos en la 47ª convención anual en Nueva York envió una resolución al Congreso de Estados Unidos pidiendo que los Judíos quedaran exentos del reclutamiento "de acuerdo con la más alta interpretación del Judaísmo"!
En las instituciones educativas con apoyo público para la educación superior, el Judío está expulsando al estudiante Estadounidense nativo. En las universidades gratis, tales como la Universidad de Wayne y el City College de Nueva York, la posesión del Judío es completa. La Bolsa de Valores presenta un panorama similar. La Bolsa de Nueva York está latente en las fiestas Judías. El Cuerpo de Oficiales de la Reserva está cada vez más penetrado por los Judíos. Los cuerpos de policía de las grandes ciudades están bajo su control, y la policía secreta Federal hace cumplir sus órdenes. Él ordena a la Guardia Nacional en los estados populosos.
¿Cómo ha sucedido esto? ¿Cómo ha sido el Estadounidense nativo expulsado de los cargos de representación, de poder y respeto en su propia tierra? ¿Cómo se le ha expulsado de las profesiones, fuera del gobierno, de las universidades, fuera de las fuentes de información pública? ¿Cómo el intruso de Asia, la criatura-gueto de Kishnev, tiene en sus manos la decisión de guerra o  paz, y decide quienes son amigos de Estados Unidos y quienes son enemigos de Estados Unidos?
Dos cosas son responsables de esta situación por la cual se encuentra América sirviendo como un mero instrumento en manos de un extranjero. En primer lugar es el Liberalismo - el enemigo de la grandeza nacional, el virus que se come los sentimientos nacionales. El Liberalismo es la doctrina de que todos son iguales, todos aceptables, la doctrina de que el chapucero, el inadaptado son iguales al fuertes y al superior, que no hay extranjeros ni distinciones. El Liberalismo corroe la estructura por la cual los patriotas y los grandes líderes dieron sus vidas y fortunas. Para el Liberalismo, Estados Unidos es un "crisol de razas", un montón volcado por los desechos humanos del mundo. Cuando la raza blanca en Europa expulsa al Judío, él va a América (EE.UU.) donde las cabezas débiles e inferiores que están celosos de eso a lo cual no son iguales han establecido para él la alfombra roja del Liberalismo, y sobre esta alfombra, el Judío ha avanzado al poder supremo en la mitad de un siglo desde que  descubrió por primera vez que Estados Unidos es un buen anfitrión para un parásito emprendedor. El Liberalismo es la inversión de ese 100% Americanismo el cual el Judío odia.
Pero el mero liberalismo solo no es suficiente. El segundo factor ha sido la unidad agresiva del Judío, su cohesión nacida del odio, el cual le ha soldado entre sí y organizado sus fuerzas para su misión de destrucción. En virtud de la cohesión de la entidad Judía, a la vez Cultura, Estado, Nación, Pueblo, Raza, Religión, y Sociedad, el Judío conquistó la industria del cine, las asociaciones de recolección-de-noticias las cuales controlan todas las "noticias" y la opinión periodística, la prensa periódica y en libro, y las redes de radio. Cuando se hizo evidente que el partido "Republicano" estaba a punto de perder las elecciones de 1932, él hábilmente se insinuó a sí mismo en el partido "Demócrata", y colocó a su candidato en la Presidencia. Ésta fue la Revolución de 1933, pero ya que había ocurrido en la forma de un simple cambio de partidos, el Estadounidense políticamente-inconsciente permaneció ignorante.
En 1933, allí descendió sobre Washington el enjambre dirigido por Baruch, Lehmann, Morgenthau, Frankfurter, Niles y Rosenman. En su tren había miles de Paswolskis, Messersmiths, Lubins, Berles, Fortases, Lilienthals, Cohen, Ezekiels, Silversteins y otros, y cerrando la procesión llegaron suficientes Judíos menores, liberales desarraigados, tecnócratas y extranjeros para duplicar la población de la ciudad-capital dentro de unos pocos años.
Entre las grietas en el pavimento el Judío reclutó un millar de sub-Estadounidenses como "comentaristas de radio", "columnistas" de periódico, y propagandistas profesionales para difundir la concepción-de-mundo que el Judío consideraba apropiada para el Estadounidense. Una multiplicidad de departamentos de gobierno nuevos se llenaron de personal Judío. El Judío trató de poner bajo su control todos los factores de la expresión pública e influencia, de ese modo asegurar de que nunca de nuevo habría una elección nacional libre porque él no tenía intención de renunciar a su poder, tanto tiempo soñado, y ahora por fin real, a través del libre juego de cualquier tema constitucional de partidos y mayorías. Purgó el gobierno central de quien fuera que no pudiera ser llevado por la nariz, o comprado. Quien se opuso fue abucheado, untado con viles etiquetas, y por tanto silenciado.
Así a EE.UU. se le dio un rostro semita.

Traducción gentileza de: ¡Chouka-Pouk!


(*) ¿Qué es un Minute Man? Los minutemen fueron una fuerza de élite de la milicia en las colonias estadounidenses, conocidos por su capacidad rápida de despliegue. Los minutemen fueron recogidos de otras unidades de la milicia por sus oficiales y, en general, alrededor de una cuarta parte de los miembros de la milicia fueron seleccionados como los minutemen. Origen. Los minutemen, aunque generalmente son considerados en relación con la Guerra Revolucionaria, en realidad entraron en existencia a mediados del siglo XVII. Massachusetts promulgó su primera "ley minuteman" en 1645, que establecía que el 30 por ciento de cada compañía de la milicia debía estar bien armada y preparada para la batalla con 30 minutos de anticipación. Atributos. Los minutemen tenían generalmente unos veinte años, eran físicamente fuertes y confiables. Eran las primeras unidades en llegar y prepararse para la batalla. En el momento de la Guerra Revolucionaria, los minutemen se habían estado entrenando durante seis generaciones en muchos pueblos de las colonias. El tiro escuchado alrededor del mundo. Cerca del amanecer del 19 de abril de 1775, una compañía de 50 a 100 minutemen se reunió en Lexington, Massachusetts. Se enfrentaron a una fuerza expedicionaria británica, hubo disparos y ocho colonos fueron asesinados. El Capitán Parker, que estaba a cargo de la compañía minuteman, ordenó a los hombres el "cuidarse [a sí mismos]" y gran parte de la compañía se dispersó. Poco después, sin embargo, en Concord, el tiroteo continuó y comenzó la Guerra Revolucionaria.

La Religion Secular del Holocausto es un Producto Adulterado de la Sociedad de Consumo- Robert Faurisson





¿SE PUEDEN PUBLICAR ESTOS DOS TEXTOS?

Dejando aparte la estupidez de creerse eso de la liberad de expresión, y asumiendo que la democracia es una dictadura del capitalismo progresista, sin embargo debemos analizar seriamente que problemas causa y que problemas tienen los dos textos que van a seguir este comentario:

“LA RELIGIÓN SECULAR DEL «HOLOCAUSTO» ES  UN PRODUCTO ADULTERADO DE LA SOCIEDAD CONSUMISTA”, Por Robert Faurisson

“EL DESTINO DE AMÉRICA”, por Francis P. Yockey


Ambos textos son primeras traducciones al castellano y sus autores son bien conocidos por todos, Faurisson es una eminencia en el tema revisionista y Yockey es sin duda el principal pensador nacionalsocialista americano de la postguerra con sus libros ‘Imperium’ y ‘El enemigo de Europa’.
Veamos el problema legal que hace que la difusión de textos de este tipo, que son clásicos y deberían ser conocidos, pese a estar o no de acuerdo con ellos, sea en España debatible y en otros países prohibidos.

Empecemos por el texto de Faurisson: La propuesta de Faurisson es que el tema del holocausto ha dejado hace tiempo el campo de la ciencia histórica y está en el campo de las religiones. Analiza cómo ha nacido una nueva religión secular con todas sus características, que es de obligada creencia y de reverencia necesaria, con su inquisición y sus autos de Fe.
No se trata de justificar por tanto las muertes injustas ni fomentar el odio contra nadie, sino de demostrar cómo se puede generar un hecho religioso a partir de un mito creado por el propio sistema. Y cuáles son las diferencias entre los hechos científicos e históricos y las bases religiosas en que se apoya ahora el culto a ese tema.
En una sociedad tan claramente anti-religiosa como la actual, democrática y progresista, donde burlarse de Cristo es legal y se hace cada día de la forma más grosera en revistas, libros, cine, etc…  parece que un texto contra una nueva religión no debería ser problema.
En realidad el texto no pretende ni siquiera negar crímenes cometidos contra inocentes por motivos raciales, sino analizar el cómo se pasa del mundo de lo racional al mito ‘religioso’ holocaustico actual, que ya no es un reflejo de hechos o de genocidios sino un estado de imposición ‘religiosa’ o mítica, donde los argumentos de la ciencia histórica ya no tienen nada que ver.
Es pues un texto que debiera ser a todas luces legal.

En cambio el segundo texto, de Yockey, si tiene problemas más serios que son más delicados de tratar. Y por eso vale la pena comentarlo pues el mismo comentario sería válido para otros textos similares.
El texto pretende exponer como una base de talmudistas, de elementos provenientes del judaísmo, han logrado imponer su ‘cosmovisión del mundo’ al pueblo americano, al que fundó los Estado Unidos de América.
Pero lo hace utilizando un lenguaje propio de una época y de una libertad de expresión distinta que la actual.
O sea, el texto forma parte de una manera de expresarse de los años 50 en USA, como un texto del explorador Richard Burton en África trata el tema de los pueblos negros con un lenguaje propio del siglo XIX y el estado en que entonces estaba Africa.
Los textos escritos en una época pueden resultar escritos con un lenguaje no apropiado en otra época. Hoy no se llama herejes a los protestantes, ni se llaman salvajes a los indios venezolanos.
Pero el texto de Yockey tiene sobre todo el error esencial de usar la palabra ‘judios’ para referirse al tipo talmudista, o sea a aquella capa del judaísmo impregnada de la mentalidad reflejada en el talmud, supremacista, explotadora del goim, hipócrita y opresiva contra los demás pueblos.
Pero al usar la palabra judío sin más está cayendo en dos problemas:
1- El error de asignar a un pueblo los crímenes o posiciones de una parte de dicho pueblo, por muy amplia o dominante o dirigente que fuera. Ningún pueblo es así o asá del todo, y no se puede asignar a todos lo que es de parte del todo. Cuando un Sabino Arana habla de que ‘los españoles nos oprimen o son unos canallas’ comete el mismo problema, y cuando se dice que ‘los vascos o catalanes son tal o cual’ pasa lo mismo.…
Por tanto la generalización de la clase talmudista a ‘Judíos’ es un error.
2- Para colmo ese error provoca que el texto pueda ser acusado de ‘fomentar el odio racial’, al no definir que solo se ataca a la clase de judíos que cometen esos crímenes o formas de pensar, y no a todos por el mero hecho de serlo.

Por tanto nos encontramos con el problema de una posible ilegalidad si no se expone claramente este tema del lenguaje, y aun así en muchos paises sería una ilegalidad.
Hay la solución mala de cambiar el texto, cosa que es sin duda una posibilidad, y donde pone ‘judío’ debería poner talmudista o alguna palabra que indicara a la clase mental y activa contra la que realmente se combate.
Claro que en algunos medios NS existe aún un tema más desgraciado que es la creencia de que realmente todos los judíos son tal o cual… posición errónea y contra toda lógica (como decir que todos los arios son tal o cual), pero que existe debido a dos errores:
-    Uno la tontería y la falta de meditación, seriedad y lógica ideológica.
-    Otro a la creencia de que la genética determina sin remedio una forma de ser y actuar… cosa absurda, como puede demostrarse con el ejemplo de que nuestra raza aria, pese a sus excelencias, no deja de tener millones de cretinos y malvados.

En Conclusión:

-    En revisionismo es una actitud científica e histórica, no una apología ni un fomento de odios o desprecio por las víctimas de todos los bandos, sino un desprecio por la mentira y la imposición mítica del ‘pensamiento único’ demo-progresista y sionista.

-    Leamos los textos históricos con la conciencia del lenguaje que se usaba y de lo que realmente quieren decir, sin confundir razas y pueblos con las actitudes criminales y genocidas de sus dirigentes, y en concreto de los grupos talmudistas.


LA RELIGIÓN SECULAR DEL «HOLOCAUSTO» ES  UN PRODUCTO ADULTERADO DE LA SOCIEDAD CONSUMISTA

Por Robert Faurisson

La religión del «Holocausto» es secular: pertenece al mundo laico, es profana y dispone, de hecho, del brazo secular, es decir, de una autoridad temporal de temible poder. Posee su propio dogma, sus mandamientos, sus decretos, sus profetas y sus grandes sacerdotes. Tal y como lo señaló un revisionista, esta religión cuenta con su galería de santos y santas, entre los que están Santa Ana (Frank), San Simón (Wiesenthal) y San Elías (Wiesel). Dispone de sus lugares santos, de sus rituales y de sus peregrinajes. Tiene sus edificios sacros (macabros) y sus reliquias (bajo forma de pastillas de jabón, zapatos, cepillos de dientes, etc.). Posee sus mártires, sus héroes y sus protagonistas de milagros (a millones), su leyenda dorada y sus justos. Auschwitz es su Gólgota. Para ella, Dios se llama Iahvé, protector de su pueblo elegido, que como se especifica en el salmo 120 de David recientemente invocado por una procuradora francesa, Ann de Fontette, con ocasión de un proceso iniciado contra un revisionista francés, castiga «los falsos labios». Para esta religión Satán se llama Hitler, condenado, como Jesús en el Talmud, a hervir por toda la eternidad entre excrementos. Esta religión no conoce la piedad, ni el perdón, ni la clemencia, sólo la venganza. Amasa fortunas gracias al chantaje y a la extorsión y ha adquirido privilegios inauditos. Dicta su ley a las naciones. Su corazón late en Jerusalén, en el museo del Yad Vashem en un país conquistado a expensas de los autóctonos; al resguardo de un muro de ocho metros de altura destinado a proteger su pueblo que es la sal de la tierra, los practicantes del «Holocausto» imponen sobre los «goy» una ley que es la más pura expresión del militarismo, de racismo y del colonialismo.

Una religión muy reciente con un desarrollo fulgurante

Aunque se trata en buena medida de una metamorfosis de la religión judía, la nueva religión es muy reciente y ha conocido un desarrollo espectacular. Para el historiador, es un fenómeno espectacular. La mayoría de las veces una religión de nivel mundial hunde sus raíces en tiempos lejanos y oscuros, lo que hace difícil la tarea del historiador de las ideas y las instituciones religiosas. Sin embargo, he aquí que, para fortuna del historiador, en el espacio de una cincuentena de años (1945-2000), ante nuestros ojos, una nueva religión, la religión del «Holocausto» ha aparecido de repente para desarrollarse con una impactante velocidad  y extenderse en nuestros días un poco por todas partes. Ha conquistado Occidente y tiene la intención de imponerse al resto del mundo. Todo investigador que se interesa por el fenómeno histórico que constituye el nacimiento, la vida y la muerte de una religión debería, por tanto, aprovechar la inesperada oportunidad que se presenta y ponerse a estudiar de cerca el nacimiento y la vida de esta nueva religión, para después calcular sus posibilidades de supervivencia y las posibilidades de su desaparición. Todo polemólogo a la espera de los signos premonitorios de una conflagración debería estar atento a los riesgos de una cruzada guerrera en la cual pueda arrastrarnos esta religión conquistadora.

Una religión que casa con la sociedad consumista

Como regla general, la sociedad consumista pone en peligro o compromete las religiones y las ideologías. Cada año el aumento de la producción industrial y de la actividad comercial crea en las conciencias nuevas necesidades y nuevos deseos, bien materiales, que alejan a los hombres de la sed de lo absoluto y de la aspiración al ideal de la que se nutren las ideologías y las religiones. Por otro lado, los progresos de la comunidad científica hacen a los hombres cada vez más escépticos en lo que se refiere a la veracidad de los relatos y promesas de aquellas. Paradójicamente, sólo prospera la religión del «Holocausto», que reina, por así decir, sin reservas y consigue que se ponga fuera de la humanidad a los escépticos que actúan a cara descubierta, a los que llama «negacionistas» y que ellos se definen a sí mismos como «revisionistas».
En nuestros días están en crisis o, a veces, en vía de extinción las ideas tanto de patria, de nacionalismo, como las de raza, comunismo e incluso de socialismo. Igualmente en crisis están las religiones del mundo occidental, incluidas entre ellas la religión judía y, a su vez, pero de modo menos evidente, las religiones no occidentales, también ellas sometidas a la prueba de fuego del consumismo; independientemente de lo que se pueda pensar al respecto, la religión musulmana no es una excepción: el bazar atrae a las masas más que la mezquita y en ciertos reinos petrolíferos, la sociedad consumista lanza un desafío, en las formas más extravagantes, cada vez más insolente a las reglas de vida decretadas por el Islam.
Por lo que se refiere al catolicismo romano, éste se encuentra aquejado de anemia; por retomar las palabras de Louis-Ferdinand Céline, se ha convertido en «cristianémico». Entre los católicos, a los que se dirige Benedicto XVI, ¿Cuántos son los que todavía creen en la virginidad de María, en los milagros de Jesús, en la resurrección física de los muertos, en la vida eterna, el paraíso, el purgatorio y el infierno? El discurso de los hombres de iglesia se limita por lo común a repetir con insistencia que «Dios es amor». Las religiones protestantes y similares se diluyen junto a sus doctrinas en una infinidad de sectas y variantes. La religión judía ve a sus fieles, cada vez más renuentes ante la obligación de observar tantas prescripciones y prohibiciones tan descabelladas, desertar de la sinagoga y practicar el matrimonio mixto cada vez en mayor número.
Pero mientras las creencias o las convicciones occidentales han perdido mucho de su sustancia, la fe en el «Holocausto» se ha reforzado. Ha acabado por crear un vínculo –una religión, al menos desde el punto de vista de la etimología, es un vínculo (religat religio)– que permite a grupos diferentes por comunidad y nación el compartir una fe común. A fin de cuentas, cristianos y judíos cooperan hoy en bloque en la propagación de la fe holocáustica. Y también se ve a un buen número de agnósticos o de ateos marchar bajo la bandera del «Holocausto». «Auschwitz» realiza la unión de todos.
Y es que esta nueva religión, nacida en una época en la que la sociedad consumista alzaba su vuelo, lleva su sello. Tiene su vigor, su habilidad y su inventiva. Disfruta de todos los recursos del marketing y de la comunicación. Las infamias del Shoa Business sólo son los efectos secundarios de una religión que no es otra cosa, de manera intrínseca, que una pura invención.
Partiendo de los fragmentos de una realidad histórica, en definitiva banal en tiempo de guerra, como fue el internamiento de una buena parte de los judíos europeos en guetos o en campos, sus promotores han construido una gigantesca impostura histórica: la impostura del pretendido exterminio de los judíos de Europa, de los presuntos campos de exterminio dotados con homicidas cámaras de gas y, por último, de los seis millones de víctimas judías.

Una religión que parece haber encontrado la solución de la cuestión judía

A lo largo de los milenios, los judíos, al principio generalmente bien acogidos en los países que los hospedaban, han acabado por suscitar un fenómeno de rechazo que ha llevado a su expulsión pero, con mucha frecuencia, tras salir por una puerta, volvían a entrar por otra. En diferentes naciones de la Europa continental, hacia fines del siglo XIX e inicios del XX, el fenómeno ha vuelto a hacer su aparición. «La cuestión judía» se planteó especialmente en Rusia, en Polonia, en Rumanía, en Austria-Hungría, en Alemania y en Francia. Todos, empezando por los propios judíos, se pusieron a buscar «una solución» a esta «cuestión judía». Para los sionistas, que fueron una minoría durante mucho tiempo entre sus correligionarios, la solución no podía ser más que territorial. Era conveniente encontrar, con el acuerdo de las naciones imperiales, un territorio donde pudiesen ser trasladados los colonos judíos. Esta colonia se habría localizado, por ejemplo, en Palestina, en Madagascar, en Uganda, en Sudamérica o en Siberia. Polonia y Francia preferían la solución de Madagascar, mientras que en la Unión Soviética se creaba, en la Siberia meridional, el territorio autónomo de Birobigian. Por lo que respecta a la Alemania nacionalsocialista, se estaba estudiando la posibilidad de un asentamiento en Palestina, pero acabó, a partir de 1937, por advertir el carácter no realista de esta solución y del grave perjuicio que se habría causado a los palestinos. A continuación el III Reich quiso crear una colonia judía en una parte de Polonia (el Judenreservat de Nisko, al sur de Lublin), después, en 1940, auspició seriamente la creación de una colonia en Madagascar (el Madagaskar Project). En la primavera de 1942, a consecuencia de de la necesidad de llevar adelante una guerra terrestre marítima y aérea y junto a las preocupaciones cada vez más angustiosas de tener que salvar las ciudades alemanas de un diluvio de fuego, de salvar la vida de su propio pueblo, de mantener en funcionamiento la economía de todo un continente tan falto de materias primas, el Canciller Hitler hizo saber a sus colaboradores, en particular al ministro del Reich y Jefe de la Cancillería del Reich Hans-Heinrich Lammers, que quería «aplazar hasta la finalización de la guerra la solución de la cuestión judía». Constituyendo una población en el seno de una Alemania en guerra a la que era con toda seguridad hostil, los judíos, o al menos una buena parte de ellos, debieron ser deportados e internados. Los que estaban en condiciones de hacerlo eran destinados a trabajar, los demás eran confinados en campos de concentración o de tránsito. Jamás Hitler quiso o autorizó la matanza de judíos y sus tribunales militares llegaron incluso a castigar con la pena de muerte, también en territorio soviético, a quienes fueron culpables de excesos contra los judíos. El Estado alemán nunca auspició, por lo que se refiere a los judíos, algo diferente a una «solución final territorial de la cuestión judía» (eine territoriale Endlösung der Judenfrage) y es necesaria toda la deshonestidad de nuestros historiadores ortodoxos para evocar continuamente «la solución final de la cuestión judía», omitiendo deliberadamente el adjetivo, tan importante, de «territorial». Hasta el fin de la guerra, Alemania no cesó jamás de proponer a los Aliados occidentales la entrega de judíos internados, pero a condición de que éstos fuesen asentados, por ejemplo, en Gran Bretaña y que no fuesen a invadir Palestina para atormentar allí al «noble y valiente pueblo árabe».
Dentro del contexto general, la suerte de los judíos de Europa no tuvo nada de excepcional. No habría merecido más que una mención en lo que es el gran libro de la segunda guerra mundial. Tenemos por tanto el derecho a asombrarnos cuando hoy se hace pasar la suerte de los judíos como el elemento esencial de esta guerra.
Tras la guerra será precisamente en tierra de Palestina y a expensas de los palestinos donde los defensores de la religión del «Holocausto», han encontrado, o han creído encontrar, la solución final territorial de la cuestión judía.

Una religión que da palos de ciego en sus métodos de venta (la palinodia de Raul Hilberg)

Aconsejo a los sociólogos poner en marcha una historia de la nueva religión examinando las técnicas extremadamente variadas con las que se ha creado, lanzado y vendido este «producto», en el trascurso de los años 1945-2000. Éste periodo mide la distancia que separa los procedimientos de los inicios, a menudo torpes, de la sofisticación, hasta llegar a los packagings de nuestros actuales spin doctors (torcidos expertos del «com») en su presentación del «Holocausto», transformado hoy en un producto kasher de consumo obligatorio.
En 1961, Raul Hilberg, el primero de los historiadores del «Holocausto», el «Papa» de la ciencia exterminacionista, publicó la primera versión de su obra principal, The Destruction of the European Jews. En ella expone doctoralmente la tesis siguiente: Hitler había dado órdenes con vistas a la matanza organizada de los judíos y todo se explicaba partiendo de sus órdenes. Esta forma de presentar las cosas debía llevar a un fiasco. Habiendo solicitado los revisionistas ver dichas órdenes, Hilberg se vio obligado a admitir que jamás habían existido. De 1982 a 1985, bajo la presión de los mismos revisionistas que pedía ver a qué se podía asemejar la técnica de las mágicas cámaras de gas homicidas, se vio obligado a revisar su presentación de la cuestión holocáustica. En 1985, en la edición «revisada y definitiva» de su misma obra, en vez de mostrarse categórico y seco con el lector o cliente, intentó engañarlo con todo tipo de asuntos abstrusos, apelando a su presunto interés por los misterios de la parapsicología y lo paranormal. Hilberg expone la historia de la destrucción de los judíos de Europa sin mencionar la más mínima orden, ni de Hitler, ni de ningún otro, de exterminar a los judíos. Lo explicó todo con una especie de diabólico misterio: espontáneamente los burócratas alemanes se habían ido pasando la contraseña para asesinar a hasta el último de los judíos. «Innumerables decisores en un aparato administrativo muy extendido» (countless decisión makers in a fal-flung bureaucratic machine) y esto sin un «plano base» (basic plane) (página 53); estos burócratas «crearon un clima en el que la palabra formal, escrita, pudo ser abandonada gradualmente como modus operandi» (created an atmosphere in wich the formal, written word could gradually be abandoned as a modus operandi) (página 54); se produjeron «entendimientos básicos entre responsables, que producían decisiones que no necesitaban ni órdenes precisas ni explicaciones» (basic understandings of officials resulting in decisions not requiring orders or explanations); «era una cuestión de estado de ánimo, de comprensión compartida, de consonancia y sincronización» (it was a matter of spirit, of shared comprehension of consonance and synchornization); «no hubo una única agencia encargada de toda la operación» (no one agency was charged with the whole operation); no hubo «ningún organismo central que dirigiese o coordinase todo el proceso» (no single organization directed or coordinated the entire process) (página 55). Por decirlo resumidamente, según Hilberg, este exterminio programado se produjo sin que sea posible demostrarlo verdaderamente con documentos que lo acrediten en la mano. Dos años antes, en febrero de 1983, con ocasión de una conferencia que tuvo lugar en el Avery Fischer Hall de Nueva York, presentó esta tesis, extrañamente vaporosa, de la siguiente forma: «Lo que se inició en 1941 fue un proceso de destrucción sin plan un establecido y sin una organización centralizada por parte de ninguna agencia. No hubo ningún esquema directriz, ni mucho menos un balance de gastos de las medidas de destrucción. Estas medidas se fueron tomando paso a paso, una cada vez. Por tanto, lo que se produjo no fue tanto la realización de un plan, sino más bien un increíble encuentro de mentes, una transmisión de pensamientos consensual en el ámbito de una burocracia extensísima». Esta vasta empresa de destrucción se había llevado cabo mágicamente, con la telepatía y con la operación diabólica del genio burocrático «nazi». Podemos decir que, con Raul Hilberg, la ciencia histórica ha devenido cabalística o religiosa.
Por su lado, Serge y Beate Klarsfeld han querido seguir el mismo camino de la falsa ciencia apelando al farmacéutico francés Jean-Claude Pressac. Durante algunos años el desventurado intentó vender ese producto adulterado bajo una forma pseudocientífica, pero, tras haber descubierto la impostura, en 1995 Pressac dio una media vuelta completa y admitió que a la postre el dossier del «Holocausto» estaba «podrido» y sólo era válido «para los vertederos de la historia»; éstas fueron sus palabras. La noticia se mantuvo oculta durante cinco años y sólo se hizo pública en el año 2000, al final de una obra de Valérie Igounet, otra vendedora de la Shoah y autora de Histoire du négationnisme en France (París, Seuil; texto de Pressac en la página 652).

Una religión que, por último, descubre las técnicas de venta «up to date»

Y he aquí que entran en escena los spin doctors. Siendo un producto que se había convertido en sospechoso y dado que los potenciales clientes empezaron a plantearse preguntas, se hizo necesario un cambio de marcha, es decir, renunciar a defender la mercancía con argumentos de apariencia científica y adoptar un procedimiento completamente moderno. Los nuevos practicantes de la religión han decidido dejar un mínimo espacio a los esfuerzos en la argumentación lógica y sustituir la investigación seria por el recurso a los sentimientos y la emoción, por lo tanto, al arte, al cine, al teatro a la novela histórica, al espectáculo, al story telling (arte contemporánea consistente en improvisar una narración o enmarcar un «testimonio»), al circo mediático, a la escenografía de museo, a las ceremonias públicas, a los peregrinajes, a la adoración de las (falsas) reliquias y de los (falsos) símbolos (cámaras de gas simbólicas) cifras simbólicas, testimonios simbólicos), al embrujo, a la música y por último a lo kitsch, todo ello acompañado por sistemas de venta forzada, acompañados de amenazas de todo tipo. El cineasta Steven Spielberg, especialista en la ficción desmelenada y extraterrestre, se ha convertido en el gran inspirador tanto de las películas holocáusticos como del casting de 50.000 testimonios. Para vender mejor su producto adulterado, nuestros falsos historiadores y verdaderos mercaderes han logrado que los alumnos lo prueben desde la escuela elemental, enorme ventaja, pues es en la más tierna edad cuando se contraen los apetitos que hacen que más adelante no sea necesario atraer al cliente: será él mismo quien pida lo que tanto había consumido durante su infancia, hayan sido dulces o veneno. Y de esta forma se tomó el pelo a la historia y se ha puesto todo al servicio de una cierta Memoria, es decir, de un batiburrillo de chismes, de leyendas, de calumnias que procuran a los clientes el placer de sentirse buenos y valientes y cantar todos en coro las virtudes del pobre judío, de maldecir a los «nazis», intrínsecamente perversos, de hacer un llamamiento a la venganza, a escupir sobre las tumbas de los vencidos. Al final no hay más que ingresar en caja un saco lleno de monedas y nuevos privilegios. Pierre Vidal-Naquet fue sólo un principiante: al principio, en 1979, se mostró muy disgustado, bastante brutal en su promoción del «Holocausto». Por ejemplo, invitado por los revisionistas a explicar cómo diablos, tras una operación de gaseado con ácido cianhídrico (el componente actico del insecticida «Zyklon B»), una escuadra de detenidos judíos (Sonderkommando) podía entrar impunemente en un local todavía saturado de este terrible gas para manipularlo y extraer hasta miles de cadáveres impregnados de veneno, Vidal-Naquet respondía, en comandita con otros treinta y tres universitarios, que no estaba obligado a dar ninguna explicación. Spielberg, una persona más hábil, mostrará en una película una «cámara de gas» en la que, por una vez, «por milagro», los grifos de las duchas esparcían… agua y no gas. Pierre Vidal-Naquet había intentado de forma foco afortunada responder a los revisionistas sobre el plano científico, pero hizo el ridículo. Por su parte, Claude Lanzmann, en su película Shoah, había intentado presentar testimonios o confesiones, pero era demasiado pesado, desafortunado y poco convincente; por lo menos, había entendido que lo principal era «hacer cine» y que se viese. Hoy ningún historiador del «Holocausto» se esfuerza en probar la realidad del «Holocausto» y de sus mágicas cámaras de gas. Todos actúan como Saul Friedländer en su última obra (Los años del exterminio. La Alemania nazi y los judíos: 1939-1945, Milán Garzanti 2009): dan a entender que todo eso realmente sucedió. Con ellos, la historia se hace axiomática, si bien sus axiomas tampoco se formulen. Estos nuevos historiadores actúan con un descaro tal que el lector, pasmado, no se da cuenta del engaño del que es objeto: los charlatanes de feria comentan a más no poder un suceso del que, para empezar, ni siquiera han establecido la existencia. Y de esta forma el cliente, creyendo comprar una mercadería, en realidad adquiere la charlatanería de quien le ha magnificado su propio producto. Hoy, el campeón mundial del bluff holocáustico es un goy de servicio, el Padre Patrick Desbois, un condenado bromista, cuyas diferentes publicaciones dedicadas a la «Shoa por balas», especialmente en Ucrania, parecen haber alcanzado las cumbres del tam-tam publicitario judeo-cristiano.

Una «success story» de las grandes potencias

Siendo una verdadera success story en el arte de la venta, la empresa holocáustica se ha ganado el status de lobby internacional. Este lobby está mezclados con el lobby judío americano (cuya organización guía es la AIPAC [American Israel Public Affairs Committee]), que defiende con uñas y dientes los intereses del Estado de Israel, cuyos escudo y espada son el Holocausto. Las naciones más poderosas del mundo no pueden permitirse contrariar una red de grupos de presión como esa, que detrás de un manto de religiosidad, fue en principio comercial, para convertirse después en militar-comercial y lanzarse a un de modo creciente a aventuras militares. Consigue que otras naciones, llamadas emergentes, tengan interés, si quieren estar en gracia de quien es más fuerte que ellas, en plegarse a los deseos de éste. Sin necesariamente hacer profesión de su fe en el «Holocausto, contribuirán si es necesario, a la divulgación del «Holocausto», así como a la represión de todos aquellos que ponen en entredicho su realidad. Por ejemplo, los chinos, si bien no sienten el menor interés por esta futilidad en sí, se mantienen lejos de cualquier puesta en duda del concepto «Holocausto judío», lo que les permite presentarse en calidad de «judíos» ante los japoneses durante la última guerra mundial y hacer valer el hecho de que también ellos fueron víctimas de un genocidio, el cual, como para los judíos –así lo piensan ellos– abrirá probablemente el camino a las indemnizaciones financieras y a ventajas políticas.

Una religión especialmente mortal

Lo que produce malestar por la religión del «Holocausto» está en el hecho de que es demasiado secular. Pensemos en el Papado, que en los siglos pasados ha apoyado su fuerza política y militar sobre un poder temporal, el cual, a la postre, causó su propia decadencia política. La nueva religión está íntimamente ligada al Estado de Israel, a los Estados Unidos, a la Unión Europea, a la OTAN, a Rusia, a los grandes bancos (a los que hace plegarse a su voluntad cuando, por ejemplo los bancos suizos, son recalcitrantes a ello), al chantajismo internacional y a los lobby de los traficantes de armas. En este punto ¿Quién puede garantizarle un verdadero futuro? Se ha debilitado al garantizar, de hecho, la política de naciones o de grupos con apetitos desmesurados, cuyo espíritu de cruzada mundial, como se puede comprobar en oriente Próximo y Medio, se ha convertido en arriesgado.
Ha sucedido que las religiones desaparezcan junto a los imperios en los que reinaban. El hecho es que las religiones, como las civilizaciones, son mortales. La del «Holocausto» es doblemente mortal: incita a la cruzada guerrera y corre hacia su fin. Y correrá hacia su fin incluso aunque el Estado judío desaparezca de la tierra de Palestina. Los judíos que entonces se desperdiguen por el resto del mundo no tendrán otra cosa que hacer que, como último recurso, llorar este «segundo Holocausto».
NB: en 1980 ya traté sobre la «nueva religión del “Holocausto”» en mi Mémoire en défense contre ceux qui m’accusent de falsifier l’histoire (París, La Vieille Taupe, páginas 261-263). En 2006 he redactado dos artículos sobre este tema: «Mémoire juive contre histoire (ou l’aversion juive pour tout examen critique de la Shoah)» y «Le prétendu “Holocauste” des juifs se révele de plus en plus dangereux»; estos dos artículos se han publicado recientemente en los Etudes Révisionnistes, vol. 5 (595 páginas), páginas 61-71, 86-90, Editions Akribeia, 45/3 Route de Vourles, F-69230 St. GENIS-LAVAL, 35euros.

La Juventud:El Ocio Como Formación Actual




LA JUVENTUD: EL OCIO COMO FORMACION ACTUAL


El mundo actual no desea ningún tipo de formación humana, integral, estricta para la juventud. Ni siquiera en las escuelas del sistema se trata de dar una formación como tal, seria y doctrinal. Las asignaturas de ‘Educación Cívica’ suelen ser mínimas, sin interés ni importancia, como no se la da tampoco a la educación física. Hay a menudo solo un machaque sobre el tema del Holocausto y la maldad del fascismo, y una alabanza general sobre la democracia y el progresismo, pero poco más.
Así pues parece superficialmente que el Sistema no tiene interés en una formación ideológica propia para la juventud, pero eso es solo la apariencia.
En realidad el lavado de cerebro va a ser intensísimo y constante, pero no se lleva a cabo por una formación escolar o reglada en asignaturas o cursos. No se desea que la juventud ‘piense’, tenga oportunidad de debatir o de meditar. Eso es lo último que desea el Sistema. Las clases de filosofía se anulan cada día más, y se procura que no sean profundas en absoluto.
La base es que la juventud no medite, se forme en cambio, inconscientemente, a través de la diversión, el ocio, lo superficial, la TV, el cine o las revistas.
Es a través de esas actividades de ocio promovidas por el sistema, la música de ruido y baile sexista, la propaganda superficial de la Televisión, los anti valores expresados en el cine, las revistas y los ejemplos de actrices, modelos o deportistas, pura chusma infrahumana, son todos estos temas los que mal-educan a la juventud actual sin que ella misma se dé cuenta, y por ello, no pueda meditar ni debatir esa deformación que recibe.
La recepción inconsciente de ideas y valores decadentes es una forma fantástica para generar una mentalidad dada sin capacidad de crítica o de debate, sin poder escuchar argumentos en pro o en contra, lo que impone una mentalidad de ‘recepción incondicional’ frente a la ‘formación por la reflexión’.
Pongamos un ejemplo: alno darse ninguna formación musical, cuando los jóvenes van a uno de esos mal llamados ‘conciertos’ de música bailable, rítmica, bajo una presentación normalmente sexista, se genera la creencia de que ‘eso es el arte musical’, y la mayoría de nuestra juventud no conoce en absoluto el desarrollo musical de Bach, Beethoven, Wagner etc….
Sin una formación en Arte pueden acepar que las manchas sean cuadros, sin un conocimiento de la literatura clásica pueden conformarse con leer las novelitas premiadas actuales.
Al presentárseles como ejemplos constantes las vidas repulsivas de modelos, cantantes o artista del cine y la TV, ignoran la formación que da conocer a los héroes, los ejemplos de vidas nobles y entregadas.
El ocio es hoy la verdadera escuela de deformación humana, mientras todo esfuerzo y trabajo serio es considerado aburrido y ‘anticuado’, y todo debate serio que contuviera algunas posiciones contrarias al sistema sería considerado un error ‘fascista’.
Hoy en día el debate, la contraposición de opiniones diversas es un tema ‘nuestro’, que debemos apoyar, mientras que el Sistema desea el Pensamiento Único, sin posibilidad de debate alguno, impuesto de forma semi inconsciente, sin esfuerzo, de forma que la ‘democracia’ sea la excusa para la ocultar la dictadura de los medios de la masas en la formación de la juventud.
Y los medios de masas son propiedad del capitalismo, incluso cuando son de propiedad estatal dependen de los anuncios de las grandes empresas o del poder de partidos endeudados y dominados por el poder económico.
Por eso hoy en las escuelas de valora estudiar inglés o informática pero no filosofía o Historia del Arte. La formación oficial debe dirigirse por el Sistema a lo profesional, a servir para ser un trabajador, no para la formación humana y de Valores, para eso se usa los medios de propaganda masivos basados en el ocio y la diversión superficial.
Nosotros no debemos temer el debate, la oposición a la exposición de nuestras ideas, porque si no podemos defenderlas con la razón y el debate NO son NUESTRAS IDEAS, no defendemos utopías falsas sino la Verdad natural. No hay pues que hacer como hace la democracia: condenar a prisión quien dude o debate la lamentable versión holocaústica o las razas, y censurar toda idea contraria al ‘Pensamiento único de obligada creencia’ del sistema en los medios de masas. No tenemos miedo a una formación de la juventud en el debate y la búsqueda de la Verdad.



La Muerte Como La Gran Ausente-Ramon Bau




LA MUERTE COMO LA GRAN AUSENTE
(una visión Nacionalsocialista de la muerte)

Es triunfador el que sabe que aunque solo vivirá una vez, si lo hace con maestría, con una vez le bastará.
(Rubén Núñez de Cáceres en su libro ‘Para aprender la vida’).


Morimos desde que nacemos, el olvido de la muerte es un tema moderno, actual. Es curioso pero hablar de la muerte es incluso tomado como algo de ‘mal gusto’, algo que no se debe nombrar, cuando precisamente es lo único que pasará seguro en nuestra vida.
La gente se enfrenta a la idea de la muerte solo cuando la ve cerca. En el resto de su vida la ignora, ni siquiera se la plantea o se recuerda de ella.
Por ello el primer principio nacionalsocialista sobre la muerte es perder todo miedo, reparo, en tratar este tema. La muerte debe abordarse desde la juventud, para evitar esa ‘sorpresa’ cuando se la ve cerca, esa ‘falta de preparación’ cuando la vida te la pone delante.
Hoy en día la sociedad te preparan para la profesión y no para la muerte, te da cursos sobre todo tipo de cuestiones que quizás no tendrás que usar, excepto sobre lo inevitable.
Una humanidad que comprenda la Naturaleza, sus leyes, su realidad, es el objetivo nacionalsocialista, y dentro de las leyes de la Naturaleza la muerte es esencial, natural, incluso deseable: es impensable un mundo en el que no hubiera muerte porque no habría tampoco renovación, nueva vida, cambio. Vivir eternamente no es ni siquiera deseable.

Religiones ante la muerte
La Muerte no es alegre ni para los cristianos, musulmanes, aquellos que deben creer en ‘otra vida’.
Aquella famosa poesía de Santa Teresa ‘Tan alta vida espero que muero porque no muero’ es solo una idea para santos y místicos, pero en la realidad la inmensa mayoría de creyente no tienen la menor ganas de morirse.
La razón es doble: en primer lugar pocos creyentes no tienen una ‘cierta duda’ sobre esa ‘otra vida’, no hay prueba de ello contundente, y he comprobado que muchos son los que creyendo no las ‘tienen todas consigo’.
Pero además la muerte no es solo el momento final sino el entorno de ese momento final: la decadencia física, la enfermedad, la agonía y el dolor de perder a los amados, la angustia de dejar hijos y problemas pendientes de resolver, la tristeza de no poder ya ayudar a los que te necesitan o te podrán necesitar, el no poder ya contemplar hechos o temas que van a suceder y te gustaría haber podido presenciar o apreciar …
Por otro lado cualquier actuación que se haga pensando en la ‘otra vida’ es algo contrario al Estilo honorable. No se debe condicionar la vida actual a una promesa de otra vida o una idea de recompensa futura ni nada de ese tipo, si lo hacemos así solo actuamos por egoísmo futuro. Y si no existe es un timo importante. La vida actual debe ir dirigida por nuestro Honor, por la voluntad de hacer lo que debemos, por nuestro propio sentido del Honor.

Para un nacionalsocialista, independientemente de su religión, la muerte en sí no tiene importancia, es una ley natural, como tal deseada y aceptada, pero sin embargo sigue ligado a los problemas del entorno de la muerte.
El problema de la muerte en sí misma es un drama solo para quien ha vivido exclusivamente para el placer y la felicidad, para satisfacer deseos. La desesperación del materialista es morirse pues no podrá seguir disfrutado de sus deseos. Lo pasado ya no existe y no tiene futuro.
Si tu vida es solo ‘vivir’, la muerte puede darte miedo, no tienes otra idea o motivación: ni el respeto a las leyes naturales como norma de vida ni promesas ‘espirituales’ de supervivencia tras la muerte.
Sin duda esta es una de las razones importantes para el apego de muchos al tema religioso en el momento de la muerte, una vez más buscan su eterno ‘satisfacer deseos’, el último deseo: ‘no morir’ para siempre gracias a una creencia de ‘otra vida’.

La Muerte como base filosófica
La Muerte es el único acontecimiento seguro de la vida, es curioso que nos ‘aseguremos’ contra tantas cosas, prevenir tantos problemas, y no seamos conscientes de asumir lo único que es inevitable.
Pero además la Muerte nos da una Verdad absoluta, digamos que el hombre está abocado a la Muerte, esa es una Verdad universal aceptada, y de ella podemos sacar la base de una crítica total a las utopías y las mentiras. Un hombre que es consciente de la Muerte, de su temporalidad ínfima en la Historia, debe comprender que solo su contribución a la Verdad, a lo permanente, a lo que no acaba con su Muerte, es algo digno de hacer.
Todo otro objetivo es perene, ocasional, el tiempo lo borra, solo la Verdad es eterna, aquello que es sólido por ser cierto.
La filosofía de la Muerte lleva a no temer combatir la mentira  y lo ruin, aun a costa de cualquier problema, porque la vida sin un objetivo que pueda trascender a la muerte es un soplo ínfimo en la eternidad.
De ello salen aquellas frases del fascismo: Una vida solo tiene sentido para quemarla por un ideal superior. Que es simplemente reconocer la Verdad de lo temporal y buscar aquello que haga de tu vida un trascender lo mortal. La lucha por la Verdad, el apoyo a algo que supere tu propio yo (ese yo que es mortal).
En ese sentido el NS es una empresa cosmogónica, una batalla entre las fuerzas caóticas y las trascendentes, no solo un tema político y menos partidista.
Es en este sentido que la lucha es eterna, no importa los alti bajos temporales, es un combate de siempre entre la mentira y lo bajo contra la Verdad y lo elevado.
Solo que al poner esto hoy en día en lenguaje popular y político se llama Nacionalsocialismo.

Por ello cuando me dicen que estoy malgastando la vida en una lucha actual que es inútil, que no va a lograr éxito, que no tiene posibilidad alguna, me doy cuenta de que se está hablando en el lenguaje del que no ha entendido su papel en la vida, quien cree que ‘su vida es satisfacer deseos’ y no trascender a la Muerte, usar la vida en algo que no sea ‘mortal’, la Verdad, o sea algo que debe ser superior al ‘yo’.

El entorno de la Muerte
Como hemos ya avanzado el gran problema es que todos, sean de las ideas que sean, tienen sin embargo un punto común: el miedo o preocupación por el entorno que lleva a la muerte.
Primero el dolor y la preocupación por los seres queridos o personas dependientes que dejas. Este es sin duda el primer gran problema de la muerte. Si alguna persona depende de tu ayuda o tu cariño o apoyo o compañía, es sin duda esta la principal causa de angustia ante la muerte.
Y desgraciadamente también es la única para la que no hay solución, ni psicológica ni material. Solo queda haber hecho lo posible antes para el tema de la dependencia material. Para este tema solo una enseñanza previa, un asumir  desde el inicio la realidad de la vida frente a las utopías buenistas y ‘progresistas’ permite estar preparado para esta separación.

Otro tema que puede ser problema, o no serlo, según la ‘suerte’ que se tenga, es la dignidad en la forma de morir.
No es solo el Dolor, que ya de por sí es un gravísimo problema, sino las limitaciones y las situaciones en que los elementos que te llevan a la muerte te obligan a pasar.
Los médicos te pueden hacer un ano contra-natura, alimentación exterior por tubo, quimioterapias que te dejan fatal y mil perrerías que te salvan la vida un tiempo pero te la hacen realmente dramática. Eso sin contar con invalidaciones graves de movimiento, dolores difíciles de solucionar, respiración angustiosa, en fin, toda una enorme serie de posibilidades de amagarte los últimos días, semanas o meses, aun sabiendo que la muerte es inevitable.

Es cierto que hoy ya la medicina contra el dolor está muy avanzada pero conozco demasiados casos en que no es suficiente en absoluto. Siempre queda el recurso del coma profundo pero no siempre están dispuestos los médicos a llegar a ello y tampoco es una gran solución digna quedar en esa situación de forma indefinida, o al menos largo tiempo.
Añadamos a ello las estancias en hospitales para los casos ya terminales, donde el ambiente y el trato no es el que uno querría para sus últimos días o semanas. No ya por el trato humano de los trabajadores sanitarios sino por el ambiente general. La falta de estar en casa, en el ambiente familiar se nota mucho actualmente, pocos mueren en casa hoy en día.
Todo ello hace que el trance de  la muerte sea más bien un tema que no gusta recordar ni abordar en vida. No por el hecho de morir sino por ese entorno a la muerte.
Sin duda este tema podría solucionarse relativamente fácilmente en algunos casos con la eutanasia voluntaria, pero desgraciadamente no es posible hoy en día hacerlo de forma segura y razonable. Tirarse de un quinto piso es mala solución (como otras muchas formas de suicidio) que pueden terminar en el hospital parapléjico o con dolores enormes. Aparte de que hay que ‘poder’ hacerlo en el estado de salud y libertad en que uno se encuentra cuando es realmente aceptable esta salida.
El suicidio jamás debe hacerse por temas egoístas sino que es solo aceptable en condiciones muy concretas:
-    Cuando el estado material del cuerpo impide una vida digna a la persona, sin remedio.
-    Cuando en estados de guerra o conflicto caer en manos enemigas puede ser un problema grave para el propio pueblo o la propia dignidad.
Desgraciadamente cuando se pierde la capacidad mental no hay posibilidad de auto-suicidio, aunque éste estaría justificado totalmente.
Así pues en la vida debemos asumir y almacenar un VALOR, un coraje, una valentía ante el destino.

Morir tras la obra hecha
Una de las únicas ventajas de haber nacido en esta época lamentable, decadente, asquerosa, actual es que al morir no dejamos atrás nada por ver realmente importante.
Morir cuando esperábamos un arte o un hecho bello y digno sería una lástima… hoy morir es más fácil, no hay nada elevado que esperar de esta sociedad. Morirse un mes antes de que Beethoven mostrase su novena sinfonía hubiera sido un fastidio.
No es pues por este tema por el que nos hemos de preocupar. Pero en cambio sí que es una preocupación el dejar alguna obra nuestra importante a medio hacer.
Por supuesto siempre se deja de hacer algo al morir, pero si eso que se deja inconcluso es parte importante de tu destino, de tu objetivo vital (eso suponiendo que tengas un objetivo realmente importante, que no sea una vulgaridad más de una vida tras el deseo y el placer), es sin duda un tema que se debe meditar previamente.
No se puede dejar lo esencial para ‘cuando ya no pueda hacer otra cosa’, porque entonces no podrás hacerlo…  es preciso tener claro que hay que trabajar intensamente en aquello que se desea hacer antes de morir, no esperando a ‘los años finales’.
Hay la idea de ‘tener derecho’ a muchos años y a tener tiempo… y no es así. Nuestra sociedad nos ha hecho creer que tenemos derechos a muchas cosas, es el eterno protestar, es la idea de que ‘vulneran mis derechos’… no hay derecho a la salud ni la vida, no hay protesta que valga ante el destino de cada uno en el momento de morir.

Uno de los textos sobre la sabiduría de los hindúes son los ‘Los Ashramas’, o trabajo sobre los 4 estadios o etapas de una vida, de ellos podemos aprender la sabiduría primogénita aria:
1- Brahmacharya o etapa de estudiante:
El niño es enviado junto a un gurú o maestro que le enseña los Vedas y los textos sagrados.
Debe mendigar y compartirlo con el gurú. Debe impregnarse del sentido ético y conocer una vida de nobleza. Debe aprender un trabajo.
2- La etapa de jefe de familia.
Casarse y trabajar según la casta, alimentar a la familia y cuidarla, disfrutar de la vida matrimonial y tener hijos. Ayudar a los padres ancianos. Es la etapa más larga.
3- La etapa de vida retirada. Ya los hijos son mayores, debe dejarles todos los negocios a ellos y retirarse a meditar, pensar y comprender la vida. El matrimonio llevará una vida sencilla de contemplación.
4- Solo algunos llegan a esta etapa final, al ser viudos. Vivir como un asceta, renunciar a todo con el solo objetivo de liberarse de todo y meditar.

Como se ve dejan para el final de lo vida aquello que ya es solo meditación y ascetismo, los deseos y los hechos se deben haber hecho ya antes.
Hoy muchos creen que ‘harán su vida’ cuando se retiren de mayores … y el sistema apoya esta idea de solo ‘trabajar como centro de la vida útil’ y dejar para el retiro el lograr temas más humanos y esenciales.
Hay que procurar no seguir esa idea, los temas esenciales trata de realizarlos en tu vida útil razonable, no para cuando las enfermedades o la debilidad de la vejez te ‘lo permitan’.

La ocultación de la Muerte
Hoy se oculta la muerte porque no es agradable, ni original ni divertida ni remediable. Nadie ya medita sobre la muerte en Tv, en tantos foros y debates.
Se quiere enseñar a los niños a ser homosexuales o a masturbarse, se obliga a los niños a saber que los ‘nacis’ son muy malos, se promueve todo tipo de conocimientos técnicos que luego no usarán en gran parte en los jóvenes pero nunca, nunca, se les habla de la muerte.
Y para colmo se les induce por el cine, Tv y medios que todos tenemos ‘derechos’, poco menos se creen con derecho a ser felices o culpar a alguien de cualquier cosa que vaya mal (al Estado, al Ayuntamiento o a los malvados anti demócratas), se les explicará que en ese papelito llamado Constitución se les garantiza el derecho a todas las maravillas, pero nunca se les dice que no tienen derecho a tener una buena salud. Se creen que la vida media es de 80 años pero no se les recuerda que pueden morir al día siguiente.

Es curioso pero la mayoría de personas no están preparados para asumir la muerte ni tan siquiera para asumir el accidente o enfermedad. Cuando hay un accidente acuden como moscas los psicólogos para tratar de ‘ayudar’ a los que nunca se han planteado que pudieran morir o tener graves consecuencias de salud.
Y es que la muerte es algo contrario al pensamiento único, es anti progresista, es anti optimista, es parte de la Naturaleza, si, de esa Naturaleza que es enemiga del humanismo utopista actual.
Así que la condenan a ‘lo de mal gusto de tratar’, algo que en todo caso se piensa cuando ya se es mayor pero sin exteriorizar el problema, no vayamos a desmoralizar a los buenos trabajadores de su faena.
No hay programas sobre la muerte, como se muere, que se plantea y como abordarlo. Es el silencio de ‘lo maldito’.

Resumen: la muerte para un Nacionalsocialista
1- Asume la muerte como algo Natural, incluso deseable puesto que es la base de la renovación del mundo natural.

2- Creas o no en otra vida, asume que debes prepararte para morir en base a su entorno, no solo al hecho en sí mismo. Entrénate en acumular Valor y preparación para ese entorno de dolor y separación.

3- No dejes para los 70 años el meditar sobre esa realidad. No es nada malo ni pesimista ni amarga nada, es algo natural pensar en aquello que es inevitable y afecta mucho a los planes de cada uno.

4- Por otro lado el egoísmo implantado por la democracia induce a creer que la única cosa es hacer algo para uno mismo y su familia. No se promueve la idea de vivir para servir a un sentido profundo, y así la vida es solo un gasto inútil de egoísmo personal.
No vale la pena vivir solo para los placeres del mundo, si es que esos placeres se logran.
Asume pues una tarea en la vida que sea algo superior al mero egoísmo familiar o personal.

5- Si has cumplido con tu deber, si has sido honorable y digno, para un nacionalsocialista la muerte en sí misma no tienen importancia. Prepárate solo para su entorno.

Sin duda se podrían decir más cosas, pero este texto solo pretende que no ignoremos la muerte, que no aceptemos la visión progresista de ocultarla. Que tengamos el valor de mirarla de frente pues es inevitable.

R Bau

jueves, 1 de mayo de 2014

1 de Mayo Para El NacionalSocialismo-Andres Marquez

En este día, caro a nosotros Nacional socialistas, decidí compartir un breve texto que posee en mi Biblioteca, breve pero certero.

Este día para nosotros es importante, pero pocos saben el porque.

El porque es sencillo, el Nacional Socialismo es el movimiento que le devolvió al obrero su lugar apropiado, es el movimiento que lo supo defender de los abusos del Capitalismo y de los del Marxismo, ambos sistemas que lo esclavizaron y lo redujeron tan solo a un simple engranaje dentro de su cadena de destrucción.

Con el NS, en Alemania, el obrero se equiparo al profesional, ambos son importantes para la Nación, acabando así con las concepciones clasistas y divisionistas, como lo comprueban una serie de carteles dedicados a esa misión.

Sobre los triunfos Nacional Socialistas en el campo del trabajo y la desocupación reina el mayor de los silencios, de sus triunfos en el capo del socialismo también, y no solo de parte de nuestros enemigos, sino también de parte de aquellos que se hacen llamar Nazis tan solo por tener una Swástica de avatar, decir Heil Hitler y odiar a los judíos  sin ton ni son.

Uno de los enormes triunfos del NS fue atraer a los trabajadores a su seno, de cualquier campo o profesión, le arranco al Marxismo esa poderosa fuerza que es el brazo del trabajador y lo puso al servicio de la grandeza de la Nación.

En su discurso inaugural en la toma del poder, Hitler pidió 4 años, y en estos 4 años se hicieron los cambios mas profundos que se hicieron en Nación alguna, se modificaron los errores y mediante una serie de novedosos proyectos, como el Frente del Trabajo, la desocupación, ese flagelo de nuestras sociedades, disminuyo sensiblemente (recuerden que la desocupación en Alemania llegaba al 41 %)
Pero darle trabajo al pueblo alemán no fue todo, no solo le dio eso, le dio dignidad, orgullo de decir soy un trabajador de una nueva Nación y mi trabajo es valorado, no solo monetariamente, sino socialmente, la comunidad reconoce mi aporte y me lo agradece.

Allí radica el real triunfo del NS en este campo.

Por eso, en este día, nosotros como Nacional Socialistas debemos honrar a los trabajadores que somos, que día tras día estamos en esta lucha y que será nuestro triunfo.




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El título: "El Führer se comprometió a motorizar Alemania. En 1932, 104.000 vehículos fueron fabricados, 33.000 personas estaban empleadas, y los bienes con un valor total de 295.000.000 marcos fueron producidos. En 1935, se fabricaron 353.000 vehículos, más de 100.000 personas estaban empleadas , y el valor de los bienes producidos se 1.150.000.000 marcos. El Führer dio compañeros 250.000 puestos de trabajo de la gente en la industria automotriz y sus proveedores. pueblo alemán: Gracias al Führer el 29 de marzo! Dale tu voto!"

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Cartel que anunciaba la feria agrícola de Kiel de 1937

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Frente Alemán de Trabajo (DAF) de la IGM. El punto es que, así como soldados compañeros, independientemente de su posición en la vida civil, así también todos los trabajadores alemanes fueron compañeros de la DAF. Este apareció en 1933

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En este cartel pone: "Antes, paro, desesperación, desolación, huelgas, cierres. Hoy, trabajo, alegría, disciplina, camadería. ¡Dale al Führer tu voto!"
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El texto: "Antes: el desempleo, la desesperanza, la desolación, huelgas, cierres patronales. Hoy en día: el trabajo, la alegría, la disciplina, comaradarie. Déle el Führer tu voto!"

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LA ARISTOCRACIA DEL TRABAJO Y EL OCIO CULTURAL

Cuando el Nacionalsocialismo estableció en los años 30 la idea de una‘Aristocracia del Trabajo’, basada en un respeto a la única función que debería producir beneficios y orgullo personal, el trabajo creativo y productivo a favor de la Comunidad, eliminando así toda idea de usura, especulación,vagancia o vivir solo de rentas del capital, tenía ante sí una concepción del Trabajo muy distinta a la actual. El Trabajo en el NS era una función necesariapara ganarse el derecho al ocio, la cultura y la honradez ciudadana, era pues una contribución al colectivo, efectuada con ánimo y alegría, precisamente porque esa contribución debía a su vez redundar en el desarrollo personal de todos, no solo por el Trabajo sino dando los medios para la Cultura y el Ocio.
De esa forma incluso las empresas debían preocuparse del deporte, ocio ysentido de amistad entre los trabajadores, dándoles tiempo y fuerzas para suformación y su alegría.
Todo este montaje estaba basado en una concepción COMUNITARIA, el Trabajo,la Empresa, el Ocio y la Cultura no eran solo algo de ‘uno’ sino un objetivo común de todos.

Pero hoy si hablasemos de ‘aristocracia del trabajo’ el sentido es tan absolutamente opuesto al lógico y correcto que podríamos decir que esta ‘aristocracia’del trabajo sería hoy la ‘escoria social’ de los egoístas, ambiciosos y necios unidireccionalmente estupidizados por el ‘trabajo’.
El sistema es tan absolutamente individualista, la sociedad ha olvidado hasta tal punto el sentido colectivo, el mal llamado ‘socialismo progresista’está tan alejado de la comunidad trabajadora, que el trabajador correcto es hoy un elemento aislado que trata de sobrevivir como puede. Y frente a estos trabajadores normales se desarrollan tres extremos generados y ampliados diariamente por el Sistema:  

1- Por una parte los ambiciosos que reducen su vida a ganar dinero,trabajando sin descanso ni control. Una élite de profesionales en busca decargos, dineros y poder, exprimen su vida solo para trabajar, como si ellofuera lo único a lo que sirven y son capaces. Su tiempo libre es mínimo, a menudo usado en relaciones sociales también útiles al trabajo, sin tiempo para una cultura y un ocio familiar personal y amplio.
El dinero es su único objetivo y el trabajo su única forma de ‘realizarse’personalmente.

2- La ambición de estos dirigentes del trabajo, nada ‘aristocrática’ sino de propia explotadores y explotados, junto a la idea individualista de las empresas que solo buscan el máximo beneficio, ha llevado a muchos empleados a una situación de trabajo inhumano, sin horario adecuado y sin preocupación alguna por parte de las empresas por sus necesidades humanas y familiares.Compitiendo con chinos o inmigrantes provenientes de países donde vivían semi-esclavizados,el trabajador se convierte en un explotado para sobrevivir, y así vemos las iendas obligadas a abrir domingos para competir entre ellas, empleados que trabajan 12 horas al día, aunque solo sean 8 oficiales, para no ser despedidos,viajes continuos de muchos trabajadores que les mantienen fuera de la familiacasi continuamente….

3- Frente a ese egoísmo y ambición de toda la sociedad, una masa detrabajadores se recluyen en una vagancia o indiferencia absoluta por el trabajo, aprovechando cualquier posibilidad de escabullirse, pedir bajas injustificadas, etc…
Especialmente los funcionarios o las grandes empresas donde los sindicatos aun conservan poder, han logrado convertir la vagancia o la pereza en una virtud que oponen a la idea de explotación del empresario.

Ante este lamentable estado del progresismo y el capitalismo, la reacción anti sistema está en manos de un intelectualismo estúpido, que pretende oponerse al sistema renunciando al trabajo o creyendo que el trabajo es solo explotación capitalista, pues han olvidado totalmente su valor y su dignidad.
Podemos ver por ejemplo a la judía de nacionalidad francesa Corinne Maier que se convirtió hace poco en una pesadilla para su empresa cuando, en una fecha tan emblemática como el 1 de mayo, publicó en una pequeña editorial de su país "Buenos días, pereza", un elogio a "la desobediencia" en el mundo empresarial, traducido ahora al español. Editado por Península, el libro ha sido nº 1 de ventas en su país ysus derechos de traducción están cedidos a 25 lenguas. 

"Pensaba en cómo salir de la opresión, cómo lograr la liberación social o cómo recuperar esa anomalía que somos cada uno frente a la uniformidad que impone el sistema", dijo, y le salió esta propuesta individualista que ella no duda en calificar de "inmoral, provocadora y cínica" en cuanto estrategia "contra la imposición absurda y despiadada de las empresas".
Presentado por los editores como "el libro que está cambiando el mundo" (por supuesto no ha cambiado nada), la prensa europea y norteamericanale dedica también todo tipo de elogios: el New York Times ve en Maier a una "heroína de la contracultura" y ‘La República’ considera su obra "imprescindible para sobrevivir hoy en la empresa". 

El libro se abre con una indicación: "Nunca trabajes". Convencida de que "oponerse al sistema es reforzarlo",su fórmula consiste en "un parasitismo discreto, pero sin concesiones"

Esta es la típica ‘oposición’ generada con el mismo espíritu del Sistema.De la misma forma que el egoísmo capitalista tiene su contra-réplica en el egoísmo marxista, la brutalidad empresarial del sistema genera la vagancia y el egoísmo en los trabajadores… y nadie mejor que los sionistas para intelectualizar su propia ‘oposición’ pero con el mismo estilo egoísta e infame
La cuestión es eliminar la idea deComunidad, de Trabajo digno, de Ocio para una cultura y una formación personal que eleve al hombre.
En el NS se efectuaban conciertos o actos culturales en hora de trabajo en las empresas, no se hacía para‘descanso’ del trabajador, sino para que éste comprendiera que el Trabajo no es solo ganar dinero sino un medio de participar en la comunidad y de alcanzar los fines culturales y de ocio que deben elevar a la persona física y espiritualmente.
De esa misma forma las fábricas debíantener medios para el deporte y el ocio de los trabajadores, las pequeñas se asociaban entre varias para pagar un centro de actividades común. En las actividades deportivas y de ocio debían participar juntos trabajadores,ingenieros o empresarios.

Nada de eso existe ahora, las empresas se ocupan solo de su ‘negocio’ y los trabajadores de ‘sus’ aficiones individuales, la disociación entre el Trabajo y la Comunidad es total.

Para colmo los Sindicatos se basan en la idea marxista de ‘clase’, o sea de apoyar a una clase aunque no tenga razón,de esa forma fomentan no solo el mal entendimiento y la disgregación de la unidad de la Empresa sino que apoyan al obrero tanto si es honrado como si es un sinvergüenza.
Y como es lógico los empresarios dejande considerar al trabajador como una ‘persona’ y se convierte en ‘un instrumento de producción’, al que se cuida o no en razón de la productividad,del interés económico propio, no por un sentimiento colectivo de unidad y de futuro, de colaborar juntos en una vida común en la que se tenga trabajo y a lavez una vida cultural y alegre.

La Aristocracia del Trabajo parte pues de una vida orientada a la superación humana por el arte, la cultura y el deporte, el ocio alegre y digno, y para ello el Trabajo es el sistema de aportar los medios comunitarios para lograrlo. Así que el Trabajador tiene sudignidad en esa colaboración en el camino de superación común de todos, alproducir lo necesario. Esa es la base de su Honor y su Dignidad.