jueves, 3 de diciembre de 2015

El NS Actual: Un Movimiento del Proletariado

EL NACIONALSOCIALISMO ACTUAL: UN MOVIMIENTO DEL PROLETARIADO


Una de las acusaciones ‘oficiales’ de la ideología marxista y progresista contra todos los fascistas es que son parte del capitalismo, la burguesía armada, la defensa del poder económico contra el comunismo. Este tema es recurrente en toda la literatura marxista y se ha mantenido siempre en el discurso del progresismo de izquierdas.
Las derechas siempre han evitado, en cambio, alinear al fascismo con la izquierda, y simplemente se centran en el mal llamado, y peor demostrado, ‘holocausto’ y en la faceta antidemocrática o racial del fascismo y especialmente del nacionalsocialismo, evitando siempre una polémica o un estudio del nacionalsocialismo que no se centre en el tema histórico, más bien histérico, y en una condena de su aspecto anti democrático. Por supuesto las relaciones que haya habido entre grupos fascistas y grupos de la derecha no les interesa en absoluto reseñarlos.
La izquierda no gusta mucho de centrarse (aunque se apunten a ello) en el tema holocaustico para evitar que se recuerden sus infinitos crímenes comunistas, el gulag, las checas, etc.…. Y tampoco les agrada la acusación de anti-demócratas puesto que la izquierda radical no ha sido nunca un ejemplo de democracia ni aceptan el triunfo del contrario en las urnas como un argumento que anule sus reclamaciones de todo tipo, ya sean económicas, sexistas o decadentes.
Centrémonos pues en esa acusación sobre una visión del ‘fascismo’ como ‘brazo armado’ del capitalismo.
Como toda acusación falsa no es del todo falsa, pues si no sería muy fácil de rebatir. En realidad pasa lo mismo cuando nosotros acusamos al comunismo de ser el aliado, y la otra cara, del materialismo capitalista, y decimos que una prueba es que comunismo y capitalismo estuvieron totalmente unidos en la guerra contra los fascismos. Eso es cierto pero no es tampoco del todo cierto si no se explica mucho más a fondo el tema y se matizan las cosas.
Para empezar deberíamos diferenciar entre los casos como Mussolini o Hitler de otros sistemas que se les llama ‘fascismos’ pero que fueron solo dictaduras militares rebozadas de un fascismo oportunista que nunca tuvo el poder ni la capacidad de cambiar la política real. Por otro lado hay que diferenciar los fascismo históricos de los actuales, pues tampoco hay una paralelismo claro entre ambos entornos.
Es evidente que regímenes como los de España, Portugal, Hungría, Rumanía, Finlandia o Grecia de los años 30 no fueron ‘fascistas’ sino sistemas militares anticomunistas, la mayoría de ellos promovidos por la brutalidad estalinista del comunismo de aquellos años, a los que se acomodaron más bien o peor algunos fascistas, pero eran sistemas que a su vez persiguieron, y asesinaron a veces, a los fascistas más conscientes.
En estos casos es muy posible mostrar la acusación de que esos fascismos descafeinados y llevados a entornos del poder por sistemas militares de derechas, sirvieron realmente de guardias de la porra del capitalismo ‘nacional’, de la derecha anticomunista.
Sin duda España es un caso claro de este desgraciado caso, tanto porque los pocos falangistas que podrían haber expresado una tendencia contraria fueron asesinados por los marxistas y demócratas en 1936, como porque el falangismo estaba en un estado muy precario e inicial cuando se produjo el golpe militar, de forma que su ‘importancia’ posterior no vino de la gestión fascista sino del propio carro del triunfo militar derechista.
Estos militarismos, carentes de ideología y de militancia civil, se aproximaron a las formas externas ‘fascistas’ pero no a su esencia y menos aun a sus propuestas comunitarias y anticapitalistas.
Sin embargo en los fascismos originales, esos que no dependieron de golpismos para ser populares o alcanzar el poder, la situación es absolutamente distinta. Mussolini o Hitler fueron socialista y trabajadores, salidos de medios obreros y proletarios, y sus movimientos se nutrieron de obreros desde el inicio. Es más, ni Lenin ni Marx o Engels fueron obreros ni tienen un antecedente proletario como ellos.
La masa votante del NSDAP fue ante todo de trabajadores, y su política fue anti financiera desde el inicio. Su principal enemigo una vez en el poder fue la finanza mundial de Inglaterra y USA, y no el comunismo.
Pero hay que dejar un tanto aparte los años 30 para seguir el itinerario de cada una de esas acusaciones, lo que va a aclarar mucho la situación.
Resulta que las izquierdas, incluidos los comunistas, han efectuado tal deriva hacia el sistema capitalista que hoy en día sí que podemos decir claramente que Izquierda Unida (puesto que en casi toda Europa el comunismo ha ocultado incluso su nombre, y ya no se presentan en casi ningún país como ‘Partido Comunista’, no son más que apéndices del sistema globalizador y colaboradores electorales del Sistema. En muchos países los ex comunistas, con su cambio de nombre, participan en cargos, gobiernos, alianzas electorales e incluso en Consejos de Bancos y empresas oficiales, junto con los grupos más puros del sistema. Por tanto, hoy, podemos asegurar con muchas más pruebas que la izquierda marxista es un apéndice del Sistema demo-progresista que dirige el capitalismo actual.
Hay aun más, la llamada intelectualidad de izquierdas, con sus periodistas, artistas-basureros y demás palanganeros, acaparan casi todos los premios oficiales que el Sistema otorga, disponen de los museos y los medios oficiales de cultura del sistema capitalista, los grandes grupos capitalistas de información apoyan totalmente esa ‘intelectualidad’ de izquierda marxista.
En las Universidades se enseñan, dan premios y cursos a todo presunto intelectual marxista o comunista sin problema alguno.
Los obreros han abandonado totalmente a la extrema izquierda que se alimenta de inmigrantes, perro-flautas, anarcos y estudiantes, pero sin casi participación obrera.
En el gobierno de Zapatero, con el PSOE e IU aliados, el número de obreros en el Parlamento no era ni del 2%, casi inexistente.
Frente a esta evolución de la izquierda, los fascismos han tenido una evolución absolutamente distinta. Acosados por fiscales y leyes represivas, y bajo todo tipo de exclusión social por parte tanto del capitalismo como del progresismo marxista, los nacionalsocialistas, y en general los fascistas, están hoy en día constituidos casi en un 99% por camaradas salidos del proletariado.
Mientras el comunismo ha rechazado incluso su nombre y desde luego procura hacer olvidar a la URSS, los fascistas ni cambian el nombre ni dejan de recordar a sus héroes de los años 30.
El boicot económico y social hace que solo muy pocos camaradas provengan de familias burguesas y tengan estudios o trabajos de dirección o de categoría económica alta.
Los pocos ex fascistas que disponen de buen trabajo o posición social importante han abandonado todo fascismo a cambio de acercarse a la derecha reaccionaria o a la izquierda moderada del Psoe, cuando no simplemente para irse a sus casas.
Actualmente ninguna empresa, incluso poco importante, contrata a un joven fascista que se detecte como tal en internet, mientras que lo hace sin problemas si es de Izquierda Unida o del Psoe.
Hoy en una reunión de auténticos nacionalsocialistas no es necesario fomentar el socialismo porque casi todos ellos son obreros, jóvenes en paro o con trabajos precarios, familias sin medios, todos sufren el capitalismo y no necesitan que se les enseñe su asquerosa base.
Cualquier ONG dirigida por la izquierda, incluso un tanto radical, puede acceder a subvenciones públicas, concedidas por los gobiernos locales, autonómicos o estatales, pero jamás se darán a una Asociación que tenga carácter fascista o NS, aunque su labor sea de lo más social, cultural y eficaz.
La evolución de la militancia nacionalsocialista en España hacia el proletariado ha sido constante desde el final del franquismo, como lo fue siempre en el resto de Europa desde 1945. Un ejemplo es Cedade, donde si al inicio tuvo una militancia mixta entre universitarios y obreros, la evolución a partir de 1990 fue clara: los universitarios en su gran mayoría abandonaron las ideas, formas y sentido ético del nacionalsocialismo (ya sea para irse a su casa o para derivar a la derecha) mientras que la base obrera en mucho mayor grado se ha mantenido en la lucha nacionalsocialista.
Mientras los universitarios normalmente han cedido al miedo, a las decadencias de conducta o a las concesiones ideológicas a cambio de buscar votos, los trabajadores se han mantenido mucho más fieles a los principios NS.
Podemos decir con seguridad que hoy en día la más falsa de las acusaciones al nacional socialismo actual sería la de aburguesamiento, cesión a la derecha o colaboración con el sistema capitalista, mientras que ello es totalmente cierto en la izquierda marxista.
Esta situación no deja de tener una serie de problemas, en primer lugar las enormes deficiencias en la financiación de los grupos ‘fascistas’ y ‘nacionalsocialistas’, que cuentan con unas cuotas mínimas, de forma que sus medios son tan escasos que apenas puede sobrevivir.
Y luego, no menos grave, el origen obrero de la militancia hace que su formación cultural y artística sea pequeña, al no haber efectuado estudios superiores, y a menudo ni medios para formarse personalmente, lo que les exige un gran esfuerzo de formación básica, aunque a cambio no han recibido la infección de la anticultura del sistema. Hoy es peor estudiar en la Universidad Filosofía y Letras que dedicarse a leer la buena literatura y filosofía en casa, evitando así las influencias repugnantes que la enseñanza capitalista, progresista y marxista ha impuesto en esos centros.
Sabemos que no tenemos oportunidades de éxito a corto plazo pero al menos no estamos excesivamente contagiados por la derechización y la mentalidad decadente del Sistema, no corremos tras el éxito a base de ceder en estilo e ideas. Hoy el NS es lo más alejado de un ambiente de aburguesamiento o de la más mínima concesión al sistema. Somos su enemigo absoluto.

El Deseo Contra Los Principios-Ramon Bau

LOS DESEOS CONTRA LOS PRINCIPIOS

Cada vez que he hablado a camaradas sobre cualquier tema actual, suelo decirles que para comprender la situación y la conducta de la sociedad, y también la de los camaradas o supuestos camaradas, lo más útil es leer primero a Le Bon, y no los textos de ideología o de análisis politiqueros que tanto abundan.
La principal enseñanza es que el ser humano tiende de usar su cerebro para justificar sus deseos, de forma que la lógica es solo un instrumento del deseo de fama, dinero, sexo, éxito, egoísmo, etc.
Es por ello que la mayoría de canalladas, traiciones, cambios de ideologías, miedos o acciones que se hacen no son producto de ‘maldad pura’ sino productos de esas justificaciones personales hacia sus deseos.
Estoy convencido de que camaradas que no pagan sus deudas o que han traicionado sus ideales en realidad están convencidos de que han actuado correctamente, necesariamente, excusablemente, y no son ni siquiera conscientes de su miseria moral.
Por cada malvado integral hay mil engañados por sus deseos.
Eso dice Le Bon: “El hombre de la vida cotidiana está generalmente guiado por su egoísmo personal”, pero lo hace sin ser consciente de ello, engañado por su cerebro en busca de excusas.
Por eso dice:•”Los discursos no revelan la verdadera personalidad de cada ser. Solo sus actos lo revelan y a veces incluso a sus propios ojos”.
Meditad sobre la última parte de esa frase ‘a veces incluso a sus propios ojos’. Mucha gente actúa de forma que ‘sabe’ que no es coherente o no está bien, y en el momento de actuar es consciente un rato de ello. Pero luego su mente establece las excusas, las razones para justificar ese acto acorde a sus deseos. Así no pagar deudas puede ‘justificarse’ con la excusa de que ‘a mí me hace más falta’, y echar por la borda ideales se justifica con ‘buscar votos de forma posible’, engañar a la esposa con ‘solo es una aventura sin más’, etc… 
Y es que ‘la verdad’ que no rinde beneficios o deseos es más bien una molestia. Así Le Bon dice: “La persecución de la felicidad y la de la verdad son muy distintas. Para el hombre preocupado por la felicidad es cuerdo no investigar el fundamento de las cosas”. Los que van detrás del voto no meditan sobre su coherencia o su ética sino solo con el resultado que obtienen de su deseo. Por eso muchos partidos o grupos fachas cuando fracasan en el voto buscan salidas aunque consista en las más vergonzosas alianzas, pactos o cesiones de ideas.
El deseo de éxito es superior a todo sentido de ética y estilo, pero no siempre porque sea algo ‘malvado’ sino porque es así en todos los aspectos de la vida, los ‘camaradas’ son humanos y mienten, pactan, traicionan o engañan tanto en lo político como en otros aspectos engañados a su vez por su mente al servicio del egoísmo y los deseos.
Por lo mismo una persona cuyo negocio va mal es muy propensa a justificar actitudes poco éticas económicas, y una esposa/o en proceso de separación está tentado a mentir para lograr mejores condiciones del divorcio… cuanto más apremia el deseo, más se ‘justifican mentalmente’ las actitudes inmorales.
Si queremos entender porque Syriza y el pueblo griego aguanta la esclavitud de la finanza en vez de salirse del Euro y rebelarse, y porque toda Europa aguanta ese endeudamiento, porque los recortes o las más infames corrupciones se soportan sin grandes reacciones, podemos leer a Le Bon otra vez: “A veces les es más fácil a los pueblos soportar sus males que soportar los remedios empleados para curarlos”. Así es, el pueblo a menudo prefiere ser esclavo que luchar para dejar de serlo, sacrificarse para ser libres.
Por eso una vez más leamos a Le Bon: “Las revoluciones más difíciles son la de los hábitos y los pensamientos”. Esto nos enseña porque la gente hoy busca soluciones en partidos o propuestas que NO impliquen cambiar sus vicios, su ocio, sus deseos, buscan la demagogia fácil, los arreglos ‘solo políticos’ sin afectar a su vida y hábitos. Por eso los fachas buscan el voto de gente del sistema, no pretenden cambiarlos, solo el voto utilista, y por ello no les importa ceder las ideas que son precisamente revolucionarias porque van contra los hábitos y vicios de la gente.

Podríamos pensar que todo esto no tiene solución. Y seguramente es difícil lograrlo. Pero hay algunas medidas que se pueden tomar para evitar ese engaño del cerebro en favor de nuestros deseos
- Solo se pueden buscar soluciones si tratas de ser algo distinto a la masa, si solo quieres ‘dejarte vivir’ no vale la pena que ni intentes dominar tus deseos en aras de los principios.
- En la juventud el idealismo y la voluntad de ser honrado es mayor que de más mayor, con el tiempo salen los deseos con más fuerza de que joven. Por tanto de joven establece tus principios y escríbelos, comprométete con ellos. No sé si lo lograrás pero al menos de mayor sentirás la vergüenza de haberlos traicionado cuando los leas.
- Medita. Cada semana por lo menos dedica un tiempo a meditar si tu actitud está guiada por Principios o Deseos. Para ello se necesita honradez y tiempo, o sea meditar en silencio y sin prisa.
- No creas en manuales tácticos sin antes plantearte que límites éticos permites. Las tácticas son el camino al deseo. Debes marcarte los límites antes de pensar en tácticas, no después. Sino las tácticas serán tú excusa mental para variar los límites de principios.
- Debes estar dispuesto a pagar un precio por ser coherente y ético, si no lo estás, no vale la pena intentar serlo. Siempre los caminos correctos son más duros y difíciles que los otros.

Y por último, incluso así cederás, pero al menos que sea lo menos posible y conscientemente, nadie es perfecto, pero por lo menos es bueno saber dónde no lo eres en vez de ir engañado por el deseo.

Sionismo cristiano- Alberto Buela

Sionismo cristiano

                                                                            
En un muy buen artículo publicado por Eladio Fernández bajo el título de Evangélicos cristianos, secta financiada por Israel y Washington en donde aparece una foto de Netanyahu hablando en un congreso evangélico, afirma que: Los evangelistas cristianos acumulan una historia de grupo político mas que religioso. Su vínculo con la AIPAC (lobby hebreo) y el potente lobby gay es indiscutible, como herramienta político social, más que religiosa. La inversión en España es notable, y se multiplican por dos en tan solo diez años. Las iglesias evangélicas son un sistema similar al usado por la Cia para infiltrar sus ONGs como sistema de penetración ideológica unilateral, que maneja conciencias despistadas.
Lo que no dice el artículo es que el evangelismo cristiano norteamericano para actuar así encuentra su apoyo y su basamento en el denominado “sionismo cristiano”. Sí, aunque a primera vista aparezca como una contradicción flagrante, se instaló desde hace años un gran movimiento sionista cristiano en el seno de las iglesias evangélicas. A nosotros esto nos suena raro porque por esto pagos del asunto ni se habla. Por eso vamos a intentar explicarlo
Como consecuencia de la Reforma protestante se impuso el método literal de interpretación de las escrituras que vino a reemplazar a los métodos alegóricos, analógicos y hermenéuticos practicados por el catolicismo Así cuando el texto bíblico realiza promesas a Israel estas son interpretadas como realizadas al Estado de Israel actual y no a la Iglesia como pueblo de Israel o Israel espiritual.
Lo cual concluye con la afirmación que los judíos tienen derecho divino a ocupar territorios en el Levante u Oriente Medio. Qué Jerusalén sea su capital exclusiva. Que los musulmanes son sus enemigos. Y. sobre todo, que el Israel actual no tiene ninguna responsabilidad con los crímenes que practica sobre los palestinos. Esto último apoyado en a teoría de la dispensa de las responsabilidades de los judíos de sus actos actuales y pasados.
Según esta teoría teológica la historia humana ha pasado por una serie de mayordomías o períodos administrativos de trato con Dios que culminarán con la segunda venida de Cristo. Así, en un primer momento fueron los judíos, la descendencia de Abraham. Isaac y Jacob, luego la Iglesia católica, luego las iglesias protestantes, pero como las iglesias cristianas (católicas y protestantes) fracasaron en su trato con lo Dios, sobre todo después de las segunda guerra mundial, hay que devolver la representación de Dios a los judíos instalados en el Estado de Israel, para que ellos preparen la Segunda Venida del Señor.
Encontramos en la voz sionismo cristiano en Internet la siguiente caracterización de su poder en el actualidad: “Hoy, Jerry Falwell, que llama al Cinturón Bíblico estadounidense el Cinturón de Seguridad de Israel, calcula que existen 70 millones de sionistas cristianos y 80.000 pastores sionistas cuyas ideas son diseminadas por 1.000 emisoras cristianas de radio y 100 cadenas cristianas de televisión. Constituyen de forma clara una facción dominante del Partido Republicano y representan un cuarto de los votantes”.
Desde una perspectiva católica el caso más emblemático de sionismo cristiano lo encontramos en el filósofo francés Pierre Boutang (1916-1998) , sucesor de Emmanuel Levitas en la cátedra de metafísica de la Sorbona-Paris IV.
El sionismo de Boutang no es político sino teológico y su razonamiento es el siguiente: El fracaso de la cristiandad en Europa después del zafarrancho de la segunda guerra mundial descalificó al cristianismo y, entonces, se restituyó a Israel su cargo original.
La única victoria que trajo la segunda guerra mundial para el cristianismo fue la creación del Estado de Israel. Es que la Iglesia que es el verdadero Israel, no pudiendo conservar ese privilegio y como consecuencia del Vaticano II, lo restituyó a Israel  que fue el primer depositario. “nous Chrétiens, en un sens, avec nos nations cruellement renégates, avons pris le rang des Juifs de la diaspora” (nosotros cristianos en cierto sentido, con nuestras naciones que cruelmente han renegado del cristianismo, hemos tomado el lugar de los judíos de la diáspora).
Y en sus conversaciones con George Steiner observa que los efectos del caso Dreyfus han sido el fracaso de una Francia católica y monárquica estigmatizada por la victoria de la democracia parlamentaria que tiene en su seno al mesianismo judío laicizado. Esto es, cuando se ha carnalizado o desjudaizado de su sentido originario.
Boutang como nuestro Nimio de Anquín viene a denunciar la descristianización del poder político y la “carnalización” del mismo a través del judaísmo.
Solo, los raigalmente católicos como Boutang, son los únicos que están en condiciones de entender lo que quiso decir. El resto de los mortales, como nosotros en este tema, tenemos que guardar silencio para no meter la pata.
Que saque cada uno sus conclusiones, según su real saber y entender. Nosotros solo nos hemos limitado a presentar el tema.


(*) arkegueta
buela.alberto@gmail.com
www.disenso.info

Disenso N°22 - Situación Europea, opinión Sudamericana.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Seis Compañias Judias Controlan el 96 % de la Prensa Mundial

SEIS COMPAÑÍAS JUDÍAS CONTROLAN EL 96% DE LA PRENSA MUNDIAL


“Sabéis bien, y también lo saben los estúpidos americanos, que no importa quién se siente en la Casa Blanca. Veis, lo es y lo sabéis que ningún presidente americano puede estar en posición de contradecirnos, incluso si hacemos lo indecible. ¿Qué pueden hacernos (los americanos)? Controlamos el congreso, controlamos la prensa, controlamos el mundo del espectáculo y controlamos todo en América. En América se puede criticar a Dios pero no se puede criticar a Israel... ” El portavoz Israelita, Tzipora Menache.

Datos sobre el control de la prensa judía
El mayor conglomerado de comunicaciones hoy en día es la Walt Disney Company, cuyo Director y Presidente de la Junta de Accionistas es Michael Eisner, un judío. El Imperio Disney, encabezado por un hombre descrito por un analista de prensa como un “fanático del control”, incluye varias compañías de producción televisivas (Walt Disney Televisión, Touchstone Televisión, Buena Vista Televisión), su propia compañía de cable con 14 millones de suscriptores, y dos compañías de producción de videos. En lo que respecta a los films, el Walt Disney Picture Group, dirigido por Joe Roth (otro judío), incluye Touchstone Pictures, Hollywood Pictures, y Caravan Pictures. Disney es también propietario de Miramax Films, dirigida por los hermanos Weinstein. Cuando la Disney Company estaba dirigida por el gentil Disney, antes de su toma por Eisner en 1984, era el epítome de la buena diversión familiar. Aunque sigue controlando los derechos sobre Blancanieves, con Eisner la compañía se ha ampliado a la producción de sexo gráfico y violencia. Además, tiene como sucursales 225 estaciones en Estados Unidos y es propietaria de parte de varias compañías televisivas europeas. La sucursal en cable de ABC, ESPN, es dirigida por su presidente y director Steven Bornstein, judío. Esta corporación también posee la parte mayoritaria de Lifetime Television y de la compañía de cable Arts & Entertainment Network.
ABC Radio Network es dueña de once estaciones de radio AM y 10 FM, de nuevo en grandes ciudades como New York, Washington, Los Angeles, y tiene 3.400 sucursales. Aunque es ante todo una compañía de telecomunicaciones, Capital Cities/ABC ganó más de un billón de dólares como editora en 1994. Es propietaria de siete periódicos, Fairchild Publications, Chilton Publications, y del Diversified Publishing Group.
Time Warner, Inc, es el segundo gigante internacional de la prensa. El presidente y director de la junta de accionistas, Gerald Levin, es judío. La sucursal de Time Warner HBO en la principal cadena de televisión pagada por cable del país. Warner Music es, de largo el principal editor de música del país, con 50 marcas, la mayor de las cuales es Warner Brothers Records, dirigida por Danny Goldberg. Stuart Hersch es el presidente de Warnervision, la unidad de producción de videos de Warner Music. Goldberg y Hersch son judíos. Warner Music fue uno de los primeros promotores de “gangsta rap”. A través de su relación con Interscope Records, ayudó a popularizar un género cuyas letras gráficas explícitamente urgen a los negros a cometer actos de violencia contra blancos. Además de cable y música, Time Warner está profundamente implicada en la producción de películas (Warner Brothers Studio) y en la edición. La división editorial de Time Warner (su editor ej jefe es Norman Pearlstine, judío) es la principal editorial de revistas del país (Time, Sports Illustrated, People, Fortune).
Cuando Ted Turner, un gentil, hizo una oferta para comprar CBS en 1985, hubo pánico en las salas de redacción de la gran prensa en toda la nación. Turner había hecho una fortuna en la publicidad y después construido un exitoso canal de noticias en la Televisión por Cable, CNN. Aunque Turner empleaba judíos en posiciones ejecutivas clave en la CNN y nunca había tomado partido contra los intereses judíos, es un hombre con un gran ego y una fuerte personalidad y era percibido por el Presidente William Paley (real nombre Palinsky, judío) y los otros judíos de la CBS como incontrolable: un cañón suelto que podía en algún momento del futuro volverse en contra de ellos. Aún más, el periodista judío Daniel Schorr, que había trabajado para Turner, declaró públicamente que a su antiguo jefe le desagradaban personalmente los judíos.
Para bloquear la oferta de Turner, ejecutivos de la CBS invitaron al billonario judío, Laurence Tisch, magnate de cines, hotel, seguros y cigarrillos, para lanzar una OPA “amistosa” sobre la compañía, y desde 1986 a 1995 Tisch fue el Presidente y Director de la Junta de accionistas de CBS, apartando cualquier amenaza de no influencia judía. Esfuerzos siguientes por parte de Turner para adquirir una cadena han sido obstruidos por Levin de Time Warner, que es propietario de cerca del 20% de las acciones de CBS y puede vetar cualquier gran contrato.
Viacom, Inc, dirigida por Sumner Redstone (nacido Murray Rothstein), judío, es la tercer gran corporación de prensa en el país, con ingresos de 10 billones de dólares al año. Viacom, que produce y distribuye programas de televisión para las tres grandes cadenas, es propietario de 12 estaciones de televisión y 12 estaciones de radio. Produce películas a través de Paramount Pictures, dirigida por la judía Sherry Lansing. Su división de publicaciones incluye Prentice Hall, Simon & Schuster, y Pocket Books. Distribuye videos a través de 4000 tiendas Blockbuster. Sin embargo, la principal razón del jefe de Viacom para ser famoso es que es el principal proveedor de televisión de cable del mundo a través de Showtime, MTV, Nickelodeon, y otras cadenas. Desde 1989, MTV y Nickelodeon han adquirido han adquirido un porcentaje cada vez más amplio de la audiencia juvenil televisiva. Con las tres grandes, y con la mayor compañía de comunicaciones, en manos de judíos, es difícil creer que un grado de poder tan sobrecogedor haya sido obtenido sin un esfuerzo deliberado, concertado por parte suya.
¿Qué pasa con las otras grandes compañías? La número cuatro de la lista es la News Corporation de Rupert Murdoch, que es propietaria de Fox Television y 20th Century Fox Films. Murdoch es un gentil, pero Peter Chermin, que dirige el estudio cinematográfico de Murdoch y supervisa su producción televisiva, es judío. La quinta es la japonesa Sony Corporation, cuya filial americana, Sony Corporation of America, es dirigida por Michael Schulhof, judío. Alan Levine, otro judío, dirige Sony Pictures. La mayor parte de las empresas de producción de televisión y cine que no son propiedad de las grandes corporaciones, son también controladas por judíos. Por ejemplo, New World Entertainment, presentada por un analista de prensa como “el primer productor independiente de televisión en Estados Unidos”, es propiedad de Ronald Perelman, judío. La más conocida de las pequeñas empresas de comunicaciones, Dreamworks SKG, es un negocio estrictamente kosher.
Dream Works fue creada en 1994, en medio de gran expectación en la prensa, por el magnate de la industria musical David Geffen, el antiguo directivo de Disney Pictures Jeffrey Katzenberg, y el director cinematográfico Steven Spielberg, los tres judíos. La compañía produce películas, animación, programas de televisión y música grabada.
Las otras dos grandes productoras, MCA y Universal Pictures, son ambas propiedad de la Seagram Company, Ltd. El Presidente y Directo de la Junta de Accionistas de Seagram, el gigante de los licores, es Edgar Bronfman Jr., que es también presidente del Congreso Mundial Judío. Es bien sabido que los judíos han controlado la producción y distribución de films desde la creación de la industria cinematográfica en las primeras décadas del Siglo XX.
Ese sigue siendo el caso hoy. Films producidos por las cinco grandes compañías productoras mencionada anteriormente—Disney, Warner Brothers, Sony, Paramount (Viacom), y Universal (Seagram)—responden por el 74% del total de todos los ingresos de taquilla durante los primeros ochos meses de 1995.
Las tres grandes cadenas televisivas solían ser ABC, CBS, y NBC. Con la consolidación de los imperios de las comunicaciones, estas tres ya no son entidades independientes. Sin embargo, mientras eran independientes cada una era controlada por un judío desde su misma creación: ABC por Leonard Goldenson, CBS primero por William Paley y después por Lawrence Tisch, y NBC primero por David Sarnoff y después por su hijo Robert. Durante  varias décadas, esas cadenas fueron administradas desde lo más alto a lo más bajo por judíos, y la judeidad esencial de las cadenas televisivas no cambió cuando fueron absorbidas por otras corporaciones. La presencia judía en las noticias televisivas sigue siendo particularmente fuerte. Como indicamos, ABC es parte de la compañía Disney de Eisner, y los productores ejecutivos de la programación informativa de ABC son todos judíos: Victor Neufeld (del programa 20-20), Bob Reichbloom (de Good Morning America), y Rick Kaplan (de World News Tonight). CBS fue recientemente comprada por la Westinghouse Electric Corporation. Sin embargo, el hombre designado por Lawrence Tisch, Eric Ober, sigue siendo presidente de CBS News, y Ober es judío. En la NBC, ahora propiedad de General Electric, el presidente de NBC News Andrew Lack es judío, como lo son los directivos Jeff Zucker (Today), Jeff Gralnick (NBC Nightly News), y Neal Shapiro (Dateline).

La prensa impresa. Después de las noticias televisivas, los periódicos son el medio de información más influyente en América. Cada día se venden (y presumiblemente se leen) sesenta millones. Esos millones se ven divididos entre 1500 publicaciones distintas. Uno podría concluir que la increíble cantidad de periódicos distintos a lo largo de América salvaguardaría del control y la distorsión judías. Sin embargo, ese no es el caso. Hay menos independencia, menos competencia y mucha menos representación de nuestros intereses que la que un observador casual podría pensar.
Aquellos días en que la mayor parte de las ciudades, incluso medianas, tenían varios periódicos independientes publicados por gente local, con fuertes lazos con la comunidad, han pasado. Hoy, la mayor parte de los periódicos “locales”  son propiedad de un muy pequeño número de grandes compañías controladas por ejecutivos que viven y trabajan a cientos, incluso miles de millas de distancia. Es un hecho que sólo alrededor del 25% de los 1500 periódicos del país son independientes; el resto pertenecen a cadenas. Sólo un puñado son lo suficientemente grandes como para mantener equipos de reporteros independientes para sus noticias nacionales e internacionales. El Imperio Newhouse de los hermanos judíos Samuel y Donald Newhouse nos da un ejemplo de mucho más que la ausencia de competencia real entre los diarios americanos: ilustra también el insaciable apetito de los judíos han mostrando hacia todos los órganos para el control de la opinión sobre los que pueden apoderarse.
Los Newhouse poseen 26 diarios, incluyendo varios grandes e importantes, como el Cleveland Plain Dealer, el Newark Star-Ledger, y el New Orleans Times-Picayune; el mayor conglomerado editorial dedicado a la publicación de libros, Random House, con todas sus filiales; Newhouse Broadcasting, que consiste en 12 canales de televisión y 87 sistemas de televisión por cable, incluyendo algunas de las mayores cadenas de cable; el Sunday supplement Parade, con una circulación de más de 22 millones de ejemplares cada semana; y cerca de dos docenas de importantes revistas, incluyendo el New Yorker, Vogue, Madmoiselle, Glamour, Vanity Fair, Bride’s, Gentlemen’s Quarterly, Self, House & Garden, y todas las demás revista del grupo Conde Nast.
Este Imperio de prensa judía fue fundado por el difunto Samuel Newhouse, un inmigrante ruso. La acumulación de tantos periódicos por parte de la familia Newhouse se debió en gran parte al hecho de que los periódicos no son mantenidos por sus subscriptores sino por sus anunciantes. Son sus ingresos publicitarios—no el cambio recogido de los lectores del periódico—lo que paga gran parte del salario del editor y mantiene los beneficios del propietario. Cuando los grandes anunciantes de una ciudad escogen favorecer a un periódico sobre otro con sus negocios, el periódico favorecido florece mientras sus competidores perecen. Desde el comienzo del Siglo XX, cuando el poder mercantil judío en América se convirtió en la fuerza económica dominante, ha habido un amplio aumento de la cantidad de periódicos americanos en manos judías, acompañado por una clara decadencia de la cantidad de periódicos gentiles en competencia—primariamente como resultado de las políticas selectivas publicitarias de los mercaderes judíos. Aún más, incluso aquellos periódicos que siguen bajo propiedad y administración de gentiles son tan completamente dependientes de los ingresos de la publicidad judía que sus editoriales y políticas informativas se ven ampliamente limitadas por aquello que gusta o disgusta a los judíos. Es tan cierto en el negocio de los periódicos, como en cualquier otro, que el que paga al músico escoge la canción.  



Tres periódicos judíos
La supresión de la competencia y el establecimiento de monopolios locales en la diseminación de noticias y opinión, han caracterizado el control judío sobre los periódicos de América. La habilidad resultante de los judíos para emplear la prensa como un instrumento sin oposición de la política judía, difícilmente puede ser mejor ilustrada que a través de los ejemplos de tres de los periódicos más prestigiosos e influyentes de los Estados Unidos: el New York Times, el Wall Street Journal, y el Washington Post. Estos tres, dominando las capitales financieras y políticas de América, son los periódicos que sientan tendencias y guías para casi todos los demás. Son lo que deciden que es noticia y que no lo es, a nivel nacional e internacional. Dan origen a las noticias; los otros meramente las copian, y los tres están en manos judías. The New York Times fue fundado en 1851 por dos gentiles, Henry Raymond y George Jones. Después de sus muertes, fue comprado en 1896 de la familia Jones por un rico editor judío, Adolph Ochs. Su biznieto, Arthur Ochs Sulzberger, Jr., es el actual editor y presidente del periódico. El editor ejecutivo es Max Frankel, y el editor administrativo es Joseph Lelyveld.
Ambos son también judíos. La familia Sulzberger también es propietaria, a través de la New York Times Co., de otros 33 periódicos, incluyendo el Boston Globe; doce revistas, incluyendo McCall’s y Family Circle con circulaciones de más de cinco millones de ejemplares cada uno; siete estaciones de radio y televisión; un sistema de televisión por cable; y tres editoriales. The New York Times News Service transmite noticias, artículos y fotografías del New York Times por cable a otros 506 periódicos, agencias de noticias y revistas. De importancia similar a nivel nacional es el Washington Post, que, estableciendo “contactos” a través de las agencias gubernamentales en Washington, tiene un acceso privilegiado en las noticias que implican al Gobierno Federal.
The Washington Post, como el New York Times, tuvo un origen no judío. Fue fundado en 1877 por Stilson Hutchins, comprado al mismo en 1905 por John McLean, y después heredado por Edward McLean. En junio de 1933, sin embargo, en lo peor de la Gran Depresión, el periódico fue empujado a la bancarrota. Fue comprado en una subasta de quiebra por Eugene Meyer, un financiero judío. The Washington Post es ahora controlado por Katherine Meyer Graham, la hija de Eugene Meyer. Ella es la principal accionista y presidenta de la junta de accionistas del Washington Post Co.
En 1979, nombró a su hijo Doland como editor del periódico. También tiene los cargos de Director y Presidente de la Junta de accionistas del Washington Post Co. El Washington Post Co. tiene control sobre periódicos, televisión y revistas, entre ellos el segundo semanario del país, Newsweek.
The Wall Street Journal, que vende 1.8 millones de ejemplares cada día, es el diario de mayor circulación de la nación. Es propiedad de Dow Jones & Company, Inc., una compañía newyorkina que también publica otros 24 diarios y el semanario financiero Barron’s, entre otras cosas. El Director y Presidente de Dow Jones es Peter Kann, un judío. Kann también tiene los puestos de director y editor Wall Street Journal.
La mayor parte de los otros grandes diarios de New York no están en mejores manos que el New York Times o el Wall Street Journal. El New York Daily News es propiedad de un constructor judío, Mortimer B. Zuckerman. El Village Voice es propiedad personal de Leonard Stern, el propietario billonario de la compañía Hartz Mountain de productos para mascotas.


Otras formas de comunicación
La historia es casi igual para otras formas de comunicación de masas, como para la televisión, la radio y los periódicos. Consideremos, por ejemplo, las revistas. Hay sólo tres destacables en los Estados Unidos: Time, Newsweek y U.S. News and World Report. Time, con una circulación semanal de 4.1 millones de ejemplares, es publicada por una empresa subsidiaria de Time Warner Communicatios. El presidente de Time Warner Communication, tal y como ya mencionamos, es Gerald Levin, un judío. Newsweek, como ya mencionamos, es publicada por la compañía del Washington Post, controlada por la judía Katherine Meyer Graham, su circulación semanal es de 3.2 millones de ejemplares. El U.S. News and World Report, con una circulación de 2.3 millones de ejemplares, es propiedad y publicado por Mortimer Zuckerman, un judío. Zuckerman es también propietario del Atlantic Monthly y del tabloide newyorkino Daily News, que es el sexto periódico del país.
Entre los conglomerados editoriales gigantes, la situación es también judía.  Según Publishers Weekly, tres de los seis editores de libros más grandes de Estados Unidos, son propiedad o están controlados por judíos. Esos tres son el mayor Random House (con sus muchas filiales, incluyendo Crown Publishing Group), el tercer editor Simon and Schuster, y el sexto Time Warner Trade Group (que incluye Warner Books y Little Brown). Otro editor de significado especial es Western Publishing. Aunque es sólo el decimotercero entre los editores norteamericanos, es el primero entre los editores de libros infantiles, con más del 50% del mercado. Su director y presidente es Richard Snyder, un judío, que acaba de remplazar a Richard Bernstein, otro judío.

El efecto del control judío sobre la prensa
Estos son los hechos acerca del control judío de la prensa en América. Cualquiera que esté dispuesto a pasar varias horas en una gran biblioteca puede verificar su corrección. Espero que estos hechos te parezcan sorprendentes, por no decir más. ¿Debe permitirse que una minoría tenga un poder tan grande? Ciertamente no, y permitir que una gente con creencias como las expresadas en el Talmud, determine lo que podemos leer o ver da efectivamente a esa minoría el poder para moldear nuestras mentes, para acomodarlas a sus propios intereses talmúdicos, intereses que hemos demostrado son diametralmente contrarios a los intereses de nuestro pueblo. Permitiendo a los judíos controlar nuestras noticias y nuestras diversión, estamos haciendo algo más que simplemente darles una influencia decisiva en nuestro sistema político y un control virtual sobre nuestro gobierno; también les estamos dando control sobre las mentes y almas de nuestros hijos, cuyas actitudes e ideas son formadas más por la televisión y las películas judías que por sus padres, sus escuelas o cualquier otra influencia.


Un Negro Ingles Habla de Racismo

UN NEGRO INGLES CON CARGOS OFICIALES HABLA DE RACISMO


Trevor Philips, un hombre de color y ex jefe de Igualdad con Blair, afirma que el multiculturalismo ha fracasado.
El Channel 4 de la televisión británica estrenó este jueves, y con buenas críticas, un documental con un título que no deja indiferente a nadie: «Cosas que no nos atrevemos a decir sobre la raza y son ciertas».
Si lo hubiera presentado cualquiera no habría sido posible que saliera en TV, pero el autor era negro y además dirigió durante diez años la Comisión para la Igualdad Racial del Gobierno de Blair.  Así que pasó la censura aunque solo para un TV, nada de ser algo popular y generalizado.
Lo que dice está bastante bien: el multiculturalismo ha fracasado y se ha convertido en un negocio para los líderes de las minorías, que viven de las subvenciones para la integración.
Se dio cuenta en 2005, tras los atentados de Londres, que en realidad las masas inmigrantes se habían enquistado en barrios y en modo alguno se integraban. Los atentados los hacían ‘ingleses’ pero hijos de inmigrantes, que habían recibido todo tipo de ayudas y bendiciones del sistema.
«Si el sueño del multiculturalismo funcionaba tan bien, ¿qué había fallado?».
Las escuelas donde estudiaban tenían un 70% de inmigrantes, en realidad no existía multiculturalismo sino grupos diversos viviendo juntos, pero sin ningunas ganas de integrarse, ni unos ni otros.
No es que los ingleses blancos no deseen contacto con las masas inmigrantes, es que éstas tampoco desean en absoluto integrarse ni física ni culturalmente.
El miedo a ofender a las minorías, ha llevado incluso a entorpecer las investigaciones policiales sobre los abusos sexuales de Oxford, Rotherham y Rochdale y el asesinato de una niña de ocho años en 2000. Nadie puede referirse a la más mínima cuestión racial por miedo al fiscal y a la prensa.
Cuando en USA se dice en la prensa que un 70% de los presos son negros, siempre se publica para acusar a la policía de que discriminan, pero no para investigar si es que el 70% de los delitos los cometen negros!, y por eso hay más presos negros que su proporción en la población.
Tal vez lo más llamativo es que asegura que el multiculturalismo y la lucha por la igualdad se han convertido en un negocio para los representantes de algunas minorías: «En la práctica el multiculturalismo se ha convertido en un timo, en el que los autodenominados líderes de la comunidad controlan los fondos de las autoridades locales para mantener su estatus y autoridad. Lejos de animar la integración, lo que les interesa es mantener el aislamiento de sus grupos étnicos».
Las llamadas ONG’s son en realidad Organizaciones Gubernamentales que viven del sueldo del estado capitalista.
Phillips demanda que se cuente la verdad sobre lo que está pasando en el Reino Unido con la integración de los diversos grupos étnicos: «Evitar que cada uno diga lo que piensa no va a sacar ese pensamiento de sus corazones. La gente necesita decir lo que piensa libremente, sin temor a ser acusado de racista e intolerante».

Para colmo Trevor indicó algunas cosas que son ciertas pero que nadie se atreve a decir en la prensa y TV, pese a ser hechos constatados que no se admiten, veamos algunas solo:
-La mayoría de los negros asesinados son víctimas de otros negros.
-La mayoría de los gangs callejeros vienen de la comunidad pakistaní.
-Entre los rumanos hay muchos más carteristas (no indicó si eran de gitanos rumanos).
-Los crímenes relacionados con el alcohol los cometen casi siempre blancos.
-Los británicos negros están implicados el doble en crímenes violentos.
-Los padres pudientes blancos prefieren poner a sus hijos en clase con asiáticos y no con negros.
-Los judíos son el doble de ricos que el resto.

Solo algunos periódicos secundarios se han atrevido a reproducir estos temas y muchos comentarios de cartas al director decían: «Por fin alguien dice la verdad».

El documental ha sido polémico también por unas declaraciones en el mismo del dirigente del partido euro-fobo UKIP, Nigel Farage, que pidió que se supriman las leyes contra la discriminación en contratos o alquileres, etc...

El Lobby Israeli y la Politica Exterior de EE.UU







LIBRO: EL LOBBY ISRAELÍ Y LA POLÍTICA EXTERIOR DE EEUU.
Para entender Oriente Próximo. El lobby israelí y la política exterior de Estados Unidos, de John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt.
Entrevista esencial para comprender el poder sionista en el mundo



Si es cierto que EE UU persigue la paz entre palestinos e israelíes, ¿por qué sus gobiernos ponen tantas trabas? ¿Cuándo empezó su privilegiada relación con Israel? ¿Quién estuvo realmente detrás de la invasión de Iraq? Éstas son algunas de las preguntas que muchos nos hemos hecho y a las que este libro responde con profusión de datos.Los profesores norteamericanos Stephen Walt y John Mearsheimer responden al río de críticas desatado por su famoso texto sobre el lobby israelí y la política exterior estadounidense publicado en la primavera pasada por la London Review of Books.. La entrevista corrió a cargo de Paige Austin para Mother Jones (18 de Julio de 2006)Cualquier trabajo de investigación acarrea ciertos riesgos. Pero la publicación, en la edición del 23 de marzo de la London Review of Books, del artículo “The Israel Lobby”, escrito por los profesores Stephen Walt y John Mearsheimer, de la Harvard University y de la University de Chicago, respectivamente, parece presagiar secuelas especialmente severas. Al asegurar que el alcance de la alianza estadounidense-israelí “no tiene parangón en la historia política norteamericana”, Walt y Mearsheimer nos sitúan ante una pregunta claramente incómoda: “¿Por qué los Estados Unidos han querido dejar de lado su propia seguridad y la de varios de sus aliados con el objetivo de promover los intereses de otro estado?”Arguyen los autores que el apoyo prestado por Estados Unidos a Israel no viene motivado ni por consideraciones de tipo estratégico, ni por ningún tipo de imperativo moral. Bien al contrario, los autores señalan al lobby israelí como la principal fuerza rectora de dicho apoyo. Si no fuera por el poder de esta comunidad de defensores de los intereses de Israel, dicen los autores, Estados Unidos no hubiera abrazado tan estrechamente una alianza que es, según el punto de vista de los autores, perjudicial para los intereses estadounidenses en el exterior. Walt y Mearsheimer, tempranos opositores de la invasión estadounidense de Irak, mantienen que el lobby israelí es en parte la causa también de esta debacle: “La presión de Israel y del Lobby no fue el único factor explicativo del ataque a Irak en marzo de 2003, pero fue decisivo”, escribieron. “La guerra estaba motivada, en buena medida, por el deseo de hacer de Israel un país más seguro”.La ofensiva contra el artículo poco se hizo esperar. Como un periodista observó posteriormente, “ningún ensayo académico había generado tanta controversia” desde que Samuel Huntington escribió El choque de civilizaciones. Las reacciones fueron, en gran medida, críticas: hasta Noam Chomsky puso en cuestión el formidable poder atribuido al lobby por parte de los autores. En la New York Review of Books, el reportero Michael Massing denunció la “escasa documentación” y, a menudo, lo poco convincentes que resultaban los argumentos del artículo. Pero Massing también destacó que los profesores Walt y Mearsheimer se enfrentaran a una cuestión que normalmente queda ensombrecida por la mortaja del tabú, a la vez que afirmó que “la repugnante campaña lanzada contra ellos […] constituye, per se, un excelente ejemplo de los métodos intimidatorios utilizados por el lobby y sus adeptos”. Asimismo, Massing ofrecía información adicional que mostraba hasta qué punto el lobby es poderoso.Mientras, el New York Post relacionaba a ambos estudiosos con el antiguo líder del Ku Kux Klan David Duke. El profesor de Harvard Alan Dershowitz cuestionaba los motivos que llevaron a Walt y a Mearsheimer a escribir su texto, lo que lo llevaba a la siniestra conclusión de que sólo el más asqueroso antisemitismo podía explicar la aparición de tal artículo. Otros eran más explícitos en este sentido: en un artículo de opinión del Washington Post titulado “Sí, es antisemita”, Eliot Cohen, un profesor de la Johns Hopkins, dijo del estudio que “no es ni académico ni de intervención política: es, de manera imperdonable, mero fanatismo”.¿Cómo están Walt y Mearsheimer viviendo todo esto? Ambos profesores hablaron recientemente con Mother Jones y defendieron los argumentos contenidos en su ensayo, a la vez que rechazaron varias de las acusaciones que se están vertiendo sobre ellos.
Mother Jones: ¿Por qué decidieron ustedes ponerse a trabajar conjuntamente sobre esta cuesión?John Mearsheimer: Steve y yo habíamos sido colegas en la University of Chicago durante una década y habíamos hablado mucho sobre política exterior estadounidense y sobre Israel. Habíamos mantenido una estrecha relación antes de escribir el artículo. De hecho, lo que ocurrió con el texto sobre el lobby es que, en otoño de 2002, hablé con gente del Atlantic Monthly sobre la posibilidad de escribir un artículo sobre el lobby y la política exterior estadounidense. Estaban muy interesados en sacar este texto, pero les dije que sólo lo escribiría si podía hacerlo con otra persona más, y que esta persona debería ser Steve.
MJ: ¿Por miedo a posibles reacciones hostiles?JM: Sí, pensé que el estudio crearía una tormenta tal, que nadie, en solitario, podría ser capaz de resistir. Pensé que se necesitarían dos estudiosos de reconocido prestigio para aguantar las críticas despiadadas que se lanzarían contra el artículo y, especialmente, contra sus autores. Esta es la razón por la que dije a Atlantic que antes tenía que preguntar a Steve si querría colaborar conmigo, y que, si decía que sí, escribiríamos el artículo juntos. Les dije también que si Steve decidía no hacerlo, yo no querría hacerlo solo.
MJ: Cuando el informe salió a la luz pública, ambos fueron criticados por haberse aventurado en terrenos que no les son propios. ¿De qué conocimientos disponían para abordar esta cuestión con la preparación que ello exige?Stephen Walt: En primer lugar, se trata de una cuestión que tiene que ver con la política exterior y con la política internacional, y tanto John como yo hemos trabajado en este terreno durante unos 25 años. Así que contábamos ya con credenciales substanciales. En segundo lugar, ambos habíamos trabajado sobre temas de Oriente Medio en el origen de nuestras respectivas carreras profesionales, de modo que, aunque ninguno de los dos se presentaría como un experto en Oriente Medio, ambos contábamos con una buena base sobre la cuestión. Finalmente, tanto John como yo habíamos escrito, a lo largo de mucho tiempo, un buen número de textos sobre distintos aspectos de la política exterior norteamericana, con especial atención en los mecanismos que la ponen en funcionamiento y la rigen. Así que la afirmación de que nos movíamos en un terreno que no conocíamos me parece una crítica engañosa.
MJ: El trabajo ofrece una definición algo expansiva del lobby israelí. ¿Qué es lo que, en opinión de ustedes, conforma el lobby?JM: Sostenemos que el lobby es una amplia coalición de grupos e individuos que emplea una considerable cantidad de tiempo trabajando para asegurar que la política exterior norteamericana dé apoyo a Israel, sin importar lo que Israel haga. Hacemos hincapié en el hecho de que no se trata de un lobby judío, pues no sólo no incluye a todos los judíos norteamericanos, sino que, además, incluye a sionistas cristianos –éstos, bueno es saberlo, constituyen una parte importante del lobby-.
MJ: ¿Qué es lo que hace del lobby pro-israelí un grupo de presión distinto de otros que, al igual que éste, promueve sus intereses?SW: No hay demasiadas cosas que el lobby israelí haga que no practiquen también otros grupos como el lobby cubano-estadounidense u otros grupos de interés. La diferencia la hallamos en cuán eficaces son estos grupos. El israelí es considerado por muchos como el más eficaz e influyente en Washington. Esto es, por lo menos, lo que aseguran políticos como Bill Clinton o Newt Gingrich, que no están de acuerdo en demasiadas cosas, pero sí en este punto. En definitiva, no se trata de que sus actividades sean distintas, sino de cuán eficaces son; no se trata de qué hacen, sino de lo bien que lo hacen.
MJ: Han sido ustedes criticados desde la izquierda –por Noam Chomsky y Stephen Zunes, por ejemplo- por estar librando de cualquier tipo de culpa al gobierno de los Estados Unidos al atribuir tanta responsabilidad al lobby israelí. ¿Qué hay de factores externos a la acción del lobby, como la dependencia del petróleo de Oriente Medio, que puedan también estar determinando la política estadounidense en relación con Israel?JM: Mucha gente, especialmente gente de izquierdas, cree que la política estadounidense en Oriente Medio viene marcada en gran medida por intereses relativos al petróleo –dicha acusación apunta básicamente a las compañías petroleras y a los estados productores de petróleo de la región-. Se trata de una tesis intuitivamente atractiva, pero lo cierto es que existe escasa evidencia empírica de que tales compañías petroleras y estados productores de petróleo estén guiando la política estadounidense en Oriente Medio. En cambio, sí contamos con sobrada evidencia relativa al poder del lobby israelí como principal fuerza rectora de dicha política.Voy a poner sólo dos ejemplos. Si las compañías petroleras y los estados productores de petróleo estuvieran guiando la política exterior, Estados Unidos estaría favoreciendo a los palestinos frente a los israelíes. Y lo que ocurre es todo lo contrario. Si los intereses del sector del petróleo fueran la clave, Estados Unidos no hubiera entrado en guerra contra Irak, y su relación con Irán sería de una confrontación mucho menor. Pero la cuestión es que el lobby constituyó una de las principales fuerzas promotoras de la guerra contra Irak, del mismo modo que ha estado fomentando asiduamente una política de línea dura contra Irán.
MJ: El apoyo estadounidense a Israel ¿no podría explicarse también por la histórica afinidad entre ambos estados, así como por la simpatía de Estados Unidos con dicho país en tanto que democracia semejante?JM: La razón principal por la que existe esta poderosa afinidad entre las clases políticas israelí y estadounidense radica en el hecho de que no se nos permite mantener una discusión abierta y relajada acerca de la política exterior israelí y la relación entre Estados Unidos e Israel. Por ejemplo, si pudiéramos mantener un debate abierto y franco sobre lo que los israelíes están haciendo en los territorios ocupados de Palestina, la opinión pública estadounidense mostraría una simpatía mucho menor hacia Israel. Y, claro está, ésta es la razón principal por la que quienes apoyan a Israel hacen todo lo posible para silenciar a los críticos de la política israelí con respecto a los palestinos. De hecho, la actual relación entre Estados Unidos e Israel no resistiría el peso del escrutinio público.SW: No estamos diciendo que el lobby israelí sea la única fuerza que explique el apoyo y simpatía estadounidenses para con Israel; lo que decimos es que el lobby israelí constituye la raíz de la naturaleza incondicional de dicho apoyo, esto es, la causa de que éste se mantenga sea cual sea la política exterior emprendida por Israel. Existen muchas razones por las que la ciudadanía estadounidense tiende a mirar con buenos ojos el estado judío, y lo cierto es que yo mismo podría hacer mías un buen número de ellas. John y yo hemos declarado abiertamente nuestro apoyo al derecho de Israel a existir como estado, a la vez que pensamos que la sociedad israelí presenta características admirables. Lo que sostenemos con respecto al lobby es que fomenta aquellos aspectos del apoyo a dicho estado que no se corresponden con los intereses estadounidenses.
MJ: ¿Qué les hace pensar que las fuerzas pro-israelíes son la causa real de decisiones de los Estados Unidos en materia de política exterior como la invasión de Irak o, para tomar otro ejemplo de su estudio, la presión ejercida sobre Siria? ¿No podría tratarse de que, sencillamente, el gobierno estadounidense y el lobby israelí estén de acuerdo en lo que debe hacerse?JM: Empecemos analizando la Syrian Accountability Act, que fue concebida para ejercer una presión despiadada sobre Siria en un momento en el que Damasco estaba prestando su ayuda a Estados Unidos para hacer frente a Al Qaeda. Está claro que la Administración Bush no quería esta ley y que fue el lobby quien presionó duramente el Congreso para que la hiciera realidad.En relación con Irak, sostenemos que el lobby –y aquí nos referimos básicamente a los neoconservadores- estuvo presionando, desde principios de 1998, para que se declarara la guerra. Pero los neoconservadores no lograron convencer a la Administración Clinton para que usara el ejército para derribar a Saddam. Como tampoco fueron capaces de persuadir a la Administración Bush, por lo menos durante la primera fase de su mandato, para que declarase la guerra a Irak.Después del 11 de Septiembre, sin embargo, el Presidente Bush y el Vicepresidente Cheney cambiaron de opinión sobre Irak, y concluyeron que la guerra tenía sentido desde un punto de vista estratégico. No cabe duda de que los neoconservadores jugaron un papel importante para que Bush y Cheney llegaran a esta conclusión, pues disponían de un muy bien armado conjunto de argumentos para justificar la guerra, por mucho que Saddam no tuviera nada que ver con el 11 de Septiembre. En esencia, nuestra tesis es que el lobby no podía, por sí solo, lograr que los Estados Unidos atacaran Irak: necesitaba ayuda, y esta ayuda se la prestaron Bush y Cheney después del 11 de Septiembre. En otras palabras, el lobby era una de las principales fuerzas que empujaron a Estados Unidos a la guerra, si bien no fue la única.
MJ: Ustedes sostienen que existe una importante imbricación entre el lobby y los neoconservadores en general. ¿Sugieren que Paul Wolfowitz y Richard Perle estuvieron promoviendo la guerra de Irak desde el mismo seno de la Administración con el objetivo de favorecer a Israel?SW: Los neoconservadores constituyen una pieza de la amplia coalición de grupos que muestran posiciones netamente pro-israelíes. Mantienen vínculos estrechos con el Likud y otros grupos más de derechas y de línea dura que operan dentro de Israel. Y creo que las medidas que promovían perseguían, en parte, la creación de un entorno estratégico que fuera bueno para Israel; en parte, para echar una mano a Israel en su confrontación con los palestinos.Pero quiero aclarar también que estoy seguro de que estos grupos estaban convencidos de que dichas medidas iban a resultar beneficiosas para los intereses estadounidenses. No acusamos a nadie de deslealtad o de tratar de perjudicar los intereses estadounidenses en nombre de Israel. Creo que trataban de promover los intereses estadounidenses y los israelíes al mismo tiempo.
MJ: ¿En qué dirección creen ustedes que la política de Estados Unidos en Oriente Medio cambiaría si disminuyeran los actuales apoyos y vínculos con Israel?JM: En primer lugar, creo que podríamos hacer un análisis mucho más ecuánime del conflicto árabe-israelí. Creo que podríamos lograr el sosiego necesario para analizar los argumentos de ambas partes, lo que permitiría alcanzar un acuerdo que diese a los palestinos un estado viable. También creo que Estados Unidos recuperaría su estrategia tradicional de actuar como garante externo de cierto equilibrio político en la región. En otras palabras, Estados Unidos retiraría sus tropas de Irak y, más en general, del Oriente Medio, sin por ello dejar de ejercer cierto control desde la distancia, tal y como lo hizo durante la Guerra Fría. En definitiva, pienso que la presión del lobby israelí ha constituido una de las principales razones que explican la profunda militarización de la presencia de los Estados Unidos en Oriente Medio desde al Guerra del Golfo de 1991. Creo, finalmente, que si el lobby fuese más débil, Estados Unidos encararía la cuestión iraní con menor crispación.
MJ: Hasta algunos defensores de su informe han dicho que el amplio uso de fuentes secundarias en lugar de, por ejemplo, entrevistas o encuestas da a su estudio cierto aire de “segunda mano”. ¿Por qué decidieron basarse en el tipo de fuentes con las que han trabajado?SW: Cualquier objetivo que un conjunto de estudiosos pueda fijarse debe enfrentarse a determinados límites. Nosotros pensamos que había una gran cantidad de información disponible en fuentes periodísticas y en testimonios que otras personas habían recogido en otros trabajos. Además, estábamos especialmente interesados en averiguar de qué modo estos grupos pro-israelíes actúan en el debate político, y esta es una cuestión que difícilmente se puede estudiar a través de fuentes primarias.Merece la pena subrayar que, en gran medida, nos basamos en fuentes israelíes y en periódicos judíos como el Forward, así como en fuentes propias del establishment como el New York Times o el Wall Street Journal. Ni John ni yo somos periodistas de investigación, y tenemos que hacernos cargo de nuestras obligaciones laborales diarias. Quiero decir con esto que no estábamos en condiciones de dedicar grandes cantidades de tiempo entrevistando a gente en Washington. Otros sí lo han hecho. Por ejemplo, Michael Massing ha publicado un impresionante trabajo de periodismo de investigación sobre la cuestión que nos ocupa [en The New York Review of Books], y el caso es que los resultados de su labor muestran que nuestras tesis centrales son totalmente correctas. El estudio de Massing ofrece sobrada evidencia empírica que sostiene y complementa el panorama que nosotros hemos dibujado a partir de otro conjunto de fuentes.
MJ: Pero ¿cómo podían estar ustedes tan seguros de que la presión lobby es la causa de que se tomen ciertas decisiones sin conocer de primera mano los mecanismos a través de los cuales dicha presión se ejerce?JM: En nuestro trabajo describimos cómo opera el lobby en la práctica. Por ejemplo, mostramos la forma en que el lobby logró derrotar al Senador Charles Percy, que iba a ser reelegido en 1984. Mostramos también cómo el lobby forzó al Presidente Bush, en abril de 2002, a rectificar tras haber instado a Ariel Sharon a retirar sus tropas de las zonas palestinas que acababa de reocupar. El caso es que, de no ser por limitaciones de espacio, hubiésemos podido poner sobre la mesa cantidades ingentes de ejemplos que refuerzan nuestras afirmaciones. Michael Massing lleva razón cuando dice que hubiese sido interesante que hubiéramos analizado con mayor detalle cómo funciona el lobby. Pero la cuestión es que la London Review of Books no nos daba más que un espacio de 14.000 palabras y nosotros estábamos tratando de cubrir un amplio período histórico, a la vez que queríamos abordar una gran cantidad de cuestiones. Sin duda, tales constricciones no podían sino limitar el alcance de nuestro relato.
MJ: En el foro de debate sobre su artículo organizado por la revista Foreign Policy, Shlomo Ben-Ami critica sus tesis sobre el poder del lobby arguyendo que, en varias ocasiones, las administraciones estadounidenses han actuado en contra de los deseos de Israel. Cita, por ejemplo, la Cumbre de Madrid; o el reconocimiento, por parte de Reagan, de la OLP; o la decisión de Clinton de organizar Camp David. ¿Cómo explican ustedes estos ocasionales fracasos del lobby?JM: Apenas hay un puñado de casos en los que el lobby no haya logrado imponer su voluntad, y además hay que remontarse a los años 80 o a principios de los 90 para ubicar la mayoría de tales casos. Con el tiempo, el lobby ha ido creciendo y fortaleciéndose, hasta el punto de que, en la actualidad, en raras ocasiones falla.SW: Nunca hemos dicho que el lobby sea omnipotente o que dicte todos y cada uno de los pasos que los presidentes americanos realizan. Podemos identificar un buen número de situaciones en las que el lobby ha apuntado hacia una dirección determinada sin lograr sus objetivos. Sin embargo, en tales ocasiones dichos objetivos han sido, por lo general, secundarios: no se trata de asuntos centrales, de cuestiones críticas para los intereses de Israel; se trata, en cambio, de asuntos que, sin ser determinantes, aparecen de un modo tal, que resulta evidente dónde se hallan los intereses estadounidenses.La clave radica en el hecho de que, haga lo que haga Israel, Estados Unidos continúa prestándole su apoyo. Israel sigue construyendo asentamientos pese a que cada presidente desde Lyndon Johnson ha dejado entrever que se trata de una mala política; nos espían de forma rutinaria; han dado o vendido tecnología militar estadounidense a terceros países; además, según Amnistía Internacional, Human Rights Watch y B’Tselem, han violado un buen número de derechos humanos; y ninguno de estos hechos ha sido motivo suficiente para que el apoyo estadounidense cesara.
MJ: Escriben ustedes en su trabajo que el hecho de que Estados Unidos padezca el problema del terrorismo “se debe en buena medida a la estrecha alianza que mantiene con Israel”, y que el apoyo estadounidense a Israel es una de las causas principales del sentimiento anti-estadounidense que se respira en el exterior, sobre todo en Oriente Medio. ¿Hasta qué punto creen que estos problemas se aliviarían con una disminución de nuestro apoyo a Israel?JM: No hay duda alguna de que el apoyo estadounidense a las políticas israelíes en los territorios ocupados de Palestina es una de las fuentes principales de nuestros problemas con el terrorismo, si bien en ningún caso puede decirse que sea la única. Si Estados Unidos fuera capaz de presionar a israelíes y palestinos para que alcancen cierta solución para su conflicto, el problema del terrorismo todavía persistiría, pero una de sus manifestaciones más importantes perdería fuerza. Sin ir más lejos, el informe de la Comisión del 11 de Septiembre deja bien claro que la decisión de Osama bin Laden de atacar Estados Unidos venía marcada por el comportamiento de Israel con los palestinos. Hasta consideró la posibilidad de cambiar la fecha del ataque para hacerla coincidir con una visita a Washington de Ariel Sharon. Sin duda, quería asegurarse de que el Congreso captaba el mensaje de su ataque, pues consideraba que el apoyo más acérrimo con el que contaba Israel era, precisamente, el del Capitolio.Pero no se trata sólo de bin Laden: en general, las gentes del mundo islámico muestran una profunda hostilidad hacia Estados Unidos, a quien acusan de apoyar a Israel a expensas de los palestinos. Como consecuencia de ello, cantidades ingentes de personas de Oriente Medio tienden a simpatizar con bin Laden en mayor medida de lo que lo harían si Estados Unidos no actuara como lo hace. En la medida en que Estados Unidos continúe apoyando la política israelí con respecto a los palestinos, será imposible ganar simpatías y establecer lazos con el mundo árabe e islámico y resolver el problema del terrorismo.
MJ: La publicación de su informe ¿ha tenido consecuencias para ustedes en el seno de las universidades en las que trabajan?SW: Nada substancial. Que yo sepa, sólo ha habido un puñado de reacciones negativas como cancelaciones de invitaciones previamente efectuadas y otras cosas por el estilo. De hecho, una de las razones por las que John y yo pudimos escribir este artículo es el hecho de que ambos gozamos de una situación contractual que garantiza que no perderemos nuestros empleos.JM: No dispongo de información por la que tenga que afirmar que la aparición del artículo ha conllevado represalias sobre mi persona. Ahora bien, se hace difícil conjeturar cuáles serán las consecuencias reales a largo plazo para mi carrera profesional. Tengo la impresión de que Steve y yo tendremos que pagar un precio elevado, pero de momento es difícil identificar hechos concretos que muestren que esto puede que sea así. Ojalá me equivoque.
MJ: ¿Qué tipo de precio creen ustedes que pueden tener que pagar?JM: Es dable pensar que la aparición de este estudio hará difícil que alguno de los dos sea llamado para ocupar un puesto en el ámbito de la toma de decisiones de tipo político en Washington. También se hace difícil imaginar que Steve ocupe algún cargo de responsabilidad de alto nivel en el ámbito académico, pese al hecho de que acabe de cerrar un muy buen mandato como Decano académico de la Kennedy School.
MJ: ¿Y ya habían previsto todo esto?JM: Sí. No existe la posibilidad de estudiar cómo opera el lobby sin darse uno cuenta de que va a pagar un precio importante por ello.
MJ: ¿Creen ustedes que el estudio ha sido ignorado por los medios de comunicación dominantes?SW: Lo más descorazonador ha sido constatar que no es que el trabajo sea ignorado, sino que buena parte de los medios de comunicación dominantes lo tratan de un modo muy superficial. Una de las razones por las que no hemos concedido muchas entrevistas ni hemos hecho demasiadas apariciones públicas a propósito del artículo es, sencillamente, que no queremos que la atención se centre en los autores, sino en aquello que escribimos.JM: Lo que sorprende en este punto es que, pese a la importancia de las problemáticas relaciones de Estados Unidos con los países de Oriente Medio, y pese a que un gran número de personas, incluidos algunos de nuestros críticos, reconocen que muchas de nuestras tesis son correctas, especialmente las que se refieren al papel del lobby en la confección de la política exterior estadounidense, el interés mostrado por los medios de comunicación dominantes ha sido más bien escaso. De hecho, la cuestión de los beneficios o perjuicios que pueda conllevar nuestra política para con Israel es algo que en raras ocasiones se discute en los medios de comunicación dominantes.
MJ: ¿Están satisfechos de haber escrito el artículo?SW: Sí. No seremos capaces de abordar el conflicto entre israelíes y palestinos, o las implicaciones de la elección de Hamas, o la situación en Irak, o nuestra política con respecto a Irán, así como otros muchos temas candentes, si no podemos mantener un debate abierto sobre todos estos temas.JM: Haber escrito el trabajo hace que me sienta bien, y si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría con entusiasmo. El lobby israelí y su influencia ha sido un tema tabú durante demasiado tiempo. Es muy importante para el interés nacional que esta cuestión sea discutida con profundidad y seriedad, tanto en los medios de comunicación como en el Capitolio. Demasiadas cosas están en juego como para seguir actuando como si el lobby e Israel no existieran.


Bajar libro en formato de Pdf http://www.vho.org/aaargh/fran/livres10/Mearcheimeres.pdf

Verdad, Justicia y Derecho en el Ambito de la Historia

VERDAD, JUSTICIA Y DERECHO EN EL AMBITO DE LA HISTORIA


El mundo actual no se atreve a atacar directamente la Verdad, el hecho de respetar lo que es cierto, dado que la Ciencia es un elemento esencial del desarrollo actual. De esa forma se encuentra metido en un dilema, en una dicotomía, entre el respeto teórico a la Verdad y las utopías ideológicas que sustentan su Pensamiento Único.
Si cogéis cualquier libro de Medicina de los que se enseñan en la Universidad veréis que en muchísimas patologías se indica que razas son más afectadas, diferencia de su actuación según sexo y raza… eso mientras oficialmente la utopía-verdad es que no existen razas ni hay diferencias por el sexo.
La utopía-verdad de la Igualdad es evidentemente falsa, la realidad lo muestra claro, pero se mantiene así como ‘verdad obligada’ por la democracia.
Miles de ‘hechos’ son ocultados o deformados para ajustar la verdad-real a las utopías-verdades que el sistema mantiene.

LA VERDAD EN LA HISTORIA
Cuando nos referimos al tema histórico la cosa es más grave, dado que como bien se ha dicho, la primera víctima de todo enfrentamiento (tanto físico como ideológico) es la Verdad. Y sobre ello hay que añadir la dificultad de cómo definir la ‘Verdad’ en un tema histórico.
En primer lugar el Hecho en sí mismo puede ya ser debatido, y además hay que añadir la vital importancia de la ‘interpretación’ del hecho, sus razones y su valoración.
Cualquier estudiante de Historia sabe que hay toda la metodología para el análisis de un hecho histórico, se estudia la época, los documentos, la arqueología sobre el terreno, los restos físicos y periciales, los testimonios…  pero esta metodología aséptica y científica se usa solo para analizar temas que no afecten al deseo ‘político’ del Poder de asignar una ‘verdad-propia’ a un hecho histórico.
Nunca se ha aplicado el estudio arqueológico, pericial y material en el tema del mal llamado holocausto, por ejemplo. Y aun hoy es imposible un debate científico sobre la guerra civil de España de 1936-39 debido a las pasiones políticas.
Y menos aun se pueden debatir las causas y ‘justificaciones’ de estos temas, algunos de los cuales están prohibidos por ley el debatirlos, lo que los saca del ámbito histórico y los convierte en temas ‘religioso-totémicos’.
En el caso del bombardeo de Dresde el hecho y sus características no son discutidos por nadie, ni siquiera por los agresores, de forma que la Verdad histórica se da por aceptada, lo que lo diferencia de otros presuntos ‘hechos’ de obligada creencia establecidos por los vencedores. Queda por tanto solo en debate la ‘justificación’ del hecho.
En este caso el debate es esencialmente tratar de justificar un ataque masivo con el objetivo claro de matar población civil con armas esencialmente diseñadas para ello (como son las bombas de fosforo), pocos meses antes de acabar una guerra que ya estaba ganada.
En el caso relativamente similar de las bombas atómicas de Nagasaki e Hiroshima, también lanzadas premeditadamente sobre población civil, los americanos siempre han dado como ‘justificación’ la de tratar de evitar la invasión de Japón, que hubiera costado una gran cantidad de muertos militares por ambos lados. En una palabra, el uso del terror y genocidio civil como medio de evitar daños militares propios e incluso ajenos.
En el caso de la deportación a campos de concentración de población civil declaradamente ‘enemiga’ (como hicieron los ingleses con los Boers, los americanos con los súbditos de origen racial japonés y los alemanes con los judíos) tiene la misma justificación: evitar un peligro militar propio a cambio de tratar injustamente a población civil.
Pero en el caso de Dresde no es fácil asignar esta justificación histórica puesto que el bombardeo de Dresde no iba a condicionar una ventaja militar posterior ni evitar la invasión ya casi acabada de Alemania, que además llevaban a cabo los soviéticos sin nada que ver con Dresde. Ni Dresde era núcleo militar alguno de interés, ni afectaba a zonas de inmediata acción militar.
Era solo, por tanto, una medida de terror y de exterminio de población, un Genocidio. Y en realidad así se acepta incluso por la parte anglo-americana culpable de la acción. Era una medida de terror contra la población.
¿Se puede asignar este mismo caso a otros bombardeos sobre ciudades?. Realmente no conocemos ningún caso similar, efectuado cuando la guerra ya estaba absolutamente ganada, sobre una zona no en conflicto y sin motivos de ‘’respuesta’ a otra agresión similar previa.
Las bombas V1 lanzadas sobre Londres por los alemanes, sin duda también sobre población civil, eran en realidad una respuesta a los bombardeos masivos aliados contra ciudades alemanas, y de efectos muy limitados, buscando pues una concienciación de la brutalidad de los bombardeos sobre civiles. El caso de Guernika sucede en plena campaña militar en la zona, y siempre se ha definido por la parte franquista que era una medida contra un centro de resistencia militar, en una guerra aun sin definir vencedor en absoluto, ni tampoco se usaron medios específicamente destinados a matar civiles.
Por otro lado en ningún otro caso la desproporción de fuerza y matanza es similar, no hablamos de un bombardeo normal sino de una auténtica matanza masiva, en número y cantidad excesiva para toda justificación no terrorista, con uso de bombas especialmente diseñadas para matar a civiles.
El problema no es pues de Verdad histórica, ni de su ‘interpretación de intenciones’, que realmente es aceptada por todos, incluidos los agresores, quienes únicamente tratan de olvidar el tema y evitar su publicidad o recuerdo.

LA JUSTICIA EN LA HISTORIA BELICA
Visto el hecho desde el punto de vista de Verdad ‘histórica’, el tema de su ‘Justicia’ exige entender que significa ‘Justicia’ en un conflicto militar.
Porque toda guerra es injusta, si fuera justa por los dos bandos no hubiera habido guerra, dado que el conflicto es siempre debido a no haber acuerdo ‘justo’ entre ambos bandos, o porque uno de los bandos actúa sin atenerse a justicia alguna.
La Justicia se basa en Valores elevados que son incompatibles con un lucha agresiva donde los dos bandos fueran justos, porque en ese caso no tendría sentido el conflicto y debería haber una solución razonable no violenta.
En la II Guerra Mundial Polonia y Alemania tenían un conflicto de población nacido del injusto tratado de Versalles anterior, la actuación de Polonia sobre la población alemana en el territorio asignado a Polonia en Versalles era injusta, y ni Polonia ni Alemania supieron llegar a un acuerdo ‘justo’.
La declaración de guerra de Inglaterra y Francia contra Alemania fue ‘injusta’ en tanto no hubo declaración de guerra contra la URSS que también invadió Polonia, lo que demostraba la verdadera motivación de la guerra. Si Alemania hubiera estado segura de las nulas intenciones agresivas de Stalin contra Alemania (como había hecho contra Finlandia, Estonia, Lituania, Ukrania…) no hubiera habido invasión contra la URSS..  en fin, toda guerra es un conjunto de ‘injusticias’.
Sin duda el concepto de ‘justicia’ en un tema bélico no puede asignarse de la misma forma que en una situación ‘normal’. Pero aun así podríamos decir que un acto de guerra es ‘justo’ si militarmente tiene un equilibrio positivo entre lo injusto del acto y lo justo de su origen. O sea que aunque el acto en si sea injusto, la injusticia que la provoca es tan grave (no solo para el vencedor sino para todos) que compensa lo injusto del acto en sí. O sea que una brutal injusticia anterior de un agresor lleve a una respuesta también injusta.
Pero debe haber un equilibrio entre los medios injustos usados y el resultado ‘justo’ deseado.
Hay hechos militares que son lamentables pero necesarios, e incluso acortan la guerra o evitan peores miserias, o son imprescindibles para el desarrollo bélico normal. No es que eso convierta en ‘justos’ los actos pero están dentro de esa ’injusticia-justa’ de la guerra, que es por naturaleza salvaje e injusta.
Dresde no cumple esa medida en modo alguno, la brutalidad injusta y desproporcionada del acto no tenía compensación alguna para nadie, ni acortaba la guerra ni facilitaba tema militar alguno, ni salvaba vidas de nadie. Es un acto absolutamente injusto. Además Alemania no había usado bombardeos masivos dirigidos a masacrar directamente población civil inglesa o USA, mientras que los aliados ya habían bombardeado masivamente ciudades alemanas.

EL DERECHO EN LA HISTORIA
Mientras que la Verdad y la Justicia son temas basados en Valores objetivos, ya sea la verdad científicamente probada, para los Hechos, y los valores de Justicia universalmente entendidos, en cambio el Derecho es un tema absolutamente artificial, no basado en la Justicia sino en la ‘definición’ legalista apoyada por el poder para hacer ejercer ese Derecho.
O sea un ‘Derecho’ que no es apoyado por una fuerza que lo imponga deja de ser Derecho y es solo ‘intención o deseo’. Para que haya Derecho como tal es preciso que pueda ser ‘impuesto’ a los sujetos sometidos a ese Derecho, y en cambio no afectará a aquellos que no estén sometidos a esas leyes o a ese Poder.
Hay sin duda el llamado ‘Derecho Natural’ que en realidad no es más que un intento de aproximar el Derecho a la Justicia, pero sin significado legalista, dado que solo podemos considerar como Derecho (Ley) aquellas normas que pueden ser usadas de forma coercitiva contra los que las incumplan.
El llamado Derecho Internacional solo es tal si los países afectados aceptan ese código y además se someten a una fuerza coercitiva capaz de sancionar al que lo incumpla.
Entendidas estas bases, es evidente que en todo conflicto solo hay Derecho aplicable para el Vencido o el dominado por fuerza superior capaz de aplicarlo.
El vencedor, que no está sometido a fuerza superior, nunca se verá afectado por el Derecho que aplique al vencido.
Nunca ha sido más claro esto que en el mal llamado juicio de Nuremberg, donde se inventan un ‘Derecho’ y unas normas probatorias que SOLO son aplicables a los vencidos. Más escandaloso es que las normas de aceptación de pruebas en Nuremberg son hoy impensables de aplicar (por su barbarie y absurdidad) incluso por los países que entonces las aplicaron, de forma que si se aplicaran a un juicio actual sería considerado delictiva dicha aplicación.
Por ello no tiene muchos sentido hablar de Derecho en un conflicto bélico, pero aun así en ciertos temas se ha logrado establecer unas Normas aceptadas por los bandos en conflicto sobre el comportamiento en estado de Guerra, son la llamada Normas de la Convención de Ginebra. Estas normas en realidad no sirven para nada si no son aceptadas por ambas partes, pero sí que fueron aceptadas entre Inglaterra, USA y Alemania. Stalin (URSS) no las aceptó y por ello la guerra en el frente soviético no estaba sujeta a Norma alguna.
Por eso mismo los llamados Tribunales Internacionales actuales son una farsa absoluta, solo juzgan a países vencidos, personas sin poder, no es un Derecho sino un Poder actuando contra los que la fuerza que sustentas ese Poder desean ‘juzgar’. Nunca se podrá juzgar en esos tribunales, por ejemplo, a China por su actuación en el Tibet, Israel por el tema palestino, USA por sus agresiones en Irak o Afganistán, etc..  simplemente porque estos tribunales solo tienen fuerza (o sea Derecho) sobre los que han sido considerados ‘enemigos’ por las potencias que controlan esos tribunales y les dan el soporte de fuerza necesario.
Recuerdo otro ejemplo de absurdo, cuando durante la guerra de Vietnam se organizaron algunos presuntos ‘Juicios’ en Francia contra USA, pero no contra Vietnam del Norte. Fueron ejemplos de actuación política sin Derecho alguno, pues no solo eran totalmente parciales sino que no tenían fuerza para considerar sus deliberaciones como Derecho aplicable.
Así pues hablar de que el bombardeo de Dresde fuera o no ilegal exigiría analizar si incumplió algún ‘texto legal’ existente entre Inglaterra-Usa y Alemania sobre comportamiento en conflicto bélico. No había tal pues las Normas de Ginebra no pueden considerarse Derecho en tanto que no había fuerza alguna capaz de imponer su cumplimiento. En realidad estas limitaciones se usaron con alguna rectitud hasta 1945 en el frente occidental respecto a prisioneros, represalias ante ataques de guerrilla, etc…  no por imposición sino para lograr un comportamiento similar entre prisioneros y militares de ambos bandos.
El ataque masivo a población civil de forma premeditada y buscando el exterminio de civiles por motivos terroristas es un acto ilegal según esas ‘Normas’, por ello el bombardeo a Dresde es ‘ilegal’ en ese sentido, solo que las normas de guerra no se pueden llamar  ‘Derecho’ dado que no hay una fuerza que pueda imponerlas. Al ser vulneradas no hay consecuencias, y además tras el conflicto solo se aplican represalias a su incumplimiento sobre los vencidos y nunca al vencedor.
En las justas o en los duelos de otros tiempos las Normas eran concretas y si se rompían el vencedor era castigado, ya fuera por el Rey o Noble organizador de la Justa o por los testigos del duelo. Pero en la guerra esto no existe, y por ello no podemos considerar ‘Derecho’ las normas pactadas entre beligerantes, sin que haya una fuerza capaz de exigir su cumplimiento.

Por lo que hemos visto el genocidio de Dresde es un hecho aceptado como Verdad por todos, incluidos los causantes, e injusto. Su ilegalidad es imposible de determinar en tanto no hay Ley en la guerra, pero sería considerado ‘Ilegal’ si se aplicaran como Ley de Derecho esas Normas de Ginebra aceptadas por ambos bandos o los propios ‘dictados’ de Nuremberg redactados por los mismos que cometieron el crimen de Dresde.

El NacionalSocialismo: Ese Gran Desconocido

EL NACIONALSOCIALISMO: ESE GRAN DESCONOCIDO


Hoy todo el mundo cree conocer algo del NS debido a la enorme cantidad de propaganda sobre este tema que se difunde en cine, Tv, prensa, libros, etc…  pero realmente todo ello es mera propaganda de los contrarios, de forma que no se edita ni se sabe nada a nivel de las masas sobre lo que realmente fue ni lo que es el NS.
Es curioso pero cualquiera diría que es más desconocida las ideas de los ‘Adventistas del séptimo día’, pero no es realmente así:; si alguien quiere conocer a los Adventistas puede hacerlo en internet, el libros, en locales y lo que digan seguramente será cierto. Para el NS solo encontraran mentiras.
Eso no debe extrañarnos dado que los medios de difusión de masas están en manos del capitalismo progresista, que es el enemigo esencial del NS.
Hoy en día además la mayoría de libros que explican correctamente lo que es el fascismo y el NS están prohibidos o no se editan nunca en editoriales que tengan una distribución amplia en librerías. Solo pequeñas editoriales y muy pocas librerías los difunden.
Por ello el NS es actualmente un gran desconocido para la gente, aunque se crean que saben que es, o sea, ni siquiera saben que no conocen el Nacionalsocialismo.

NO ES NADA DE LO QUE HOY SE DICE:

Si preguntáramos a una persona de la calle que le parece que es el Ns nos diría una serie de características sacadas de esa prensa, cine y TV:

-    Odio o desprecio a todas las razas que no sea la ‘blanca’.
-    Queremos matar o maltratar a los judíos.
-    Deseamos una dictadura y somos violentos.
-    Estamos contra la religión cristiana.
-    Despreciamos a los débiles y enfermos.

Todos estos temas, y algunos insultos más, son difundidos en todos los medios de masas como la esencia del NS.

1- Racismo es hoy una palabra deformada por el sistema como odio o xenofobia o desprecio a otros pueblos.
No debe extrañarnos pues el sistema ha deformado muchas palabras, hoy se llaman socialistas los partidos que están dentro del sistema capitalista globalizador, y se llama democracia a las plutocracias, a la usura se la llama ‘Banca’, o se llaman ‘trabajadoras del sexo’ a las prostitutas…
En realidad el ‘racismo’ en el NS es todo lo contrario al odio o desprecio: Es aprecio a todos los pueblos y sus identidades, y por ello evitar invasiones y destrucción de las identidades, no a la globalización ni a colonialismo, cada pueblo su identidad y tradiciones, cultura y costumbres.
Ningún pueblo es superior a otro, todos somos necesarios para la riqueza del mundo. Cada pueblo tiene sus características y debemos respetarlos a todos. Lo que no aceptamos es que se pretenda destruir esa variedad ni que un pueblo pretenda dominar a los demás.

2- Queremos un Estado para los judíos de todo el mundo, como lo queremos para cada pueblo. Nada de odio, pero tampoco dejarnos oprimir por grupos de presión sionistas ni permitir el genocidio contra los palestinos. Queremos un Israel pacifico, que compense al pueblo palestino del  genocidio cometido contra ellos.
Un estado judío pacífico y sin pretensión de dominio sobre los demás sería una maravillosa solución para todos los judíos pacíficos, que podrían vivir ya sin problemas y sin generar odios ni violencia.

3- Solo aceptamos la violencia defensiva, nunca la agresión a otros. No somos pacifistas en tanto no nos gusta la opresión sin respuesta, pero no queremos agredir a nadie que no nos haya agredido antes.
La violencia es un mal pero la cobardía ante la agresión injusta es otro mal.
No queremos una dictadura sino un gobierno de gente digna, honrada, no de los que obtengan el voto por la propaganda y el dinero sino por su esfuerzo, ejemplo de honradez, calidad humana.
Hoy se puede ser político y dirigir un país sin haber demostrado ninguna virtud personal, sin haber trabajado ni haberse sacrificado antes por el pueblo. Nosotros queremos exigir calidad humana, espíritu de sacrificio,  a los que deseen dirigir al pueblo.

4- El cristianismo es absolutamente respetado, el NS no es confesional pero respeta y admira a todos los grandes cristianos de la cultura y la historia, admira el amor al prójimo y la ayuda al necesitado.
Millones de cristianos lucharon y murieron por el NS y los fascismos en los años 30 y 40.
Nunca se efectuó ninguna persecución contra cristianos, y por contra siempre se apoyó la religiosidad, sin obligarla. Se puede ser cristiano o no en el NS, pero no perseguir ni obligar a una religión.
No aceptamos que las iglesias se introduzcan en temas políticos, las Iglesias en ese caso son solo unas organizaciones humanas que deben asumir las leyes. Su labor es difundir los principios religiosos, no dirigir la política.

5- Queremos un pueblo fuerte y sano para que sepa proteger y ayudar a los necesitados y dar una sanidad correcta. La fuerza debe estar al servicio de la necesidad, no de la opresión.
Pero no queremos propagar enfermedades hereditarias ni aceptar drogas y vicios que debiliten al pueblo. La corrupción sexual y falta de ética actual han aumentado las enfermedades, el alcoholismo y el consumo de drogas.
La sanidad actual es un negocio, y no un servicio. Y lo es porque todo en el sistema capitalista tiende al negocio, a lo económico. Para derrotar al sistema necesitamos un pueblo fuerte libre de vicios y decadencias. Y ese pueblo cuidará muy bien a sus enfermos y necesitados cuando no dependan ya del dinero.

NO ES UNA TEMA MERAMENTE HISTORICO DEL III REICH

Una de las mayores confusiones es creer que el NS es algo que solo existió en el III Reich y en nostálgicos de ese momento histórico.
Nosotros creemos que existe una lucha eterna del Bien contra el Mal, de lo ético contra la decadente, del mundo natural contra el materialismo del dinero, lucha que se concreta en cada época y lugar en formas distintas. Al concretarse en una época y lugar esta lucha no queda exenta de errores, como toda obra humana.
El NS es la expresión en este siglo de esta lucha contra el materialismo y la decadencia, y el III Reich ha sido su manifestación histórica más reciente.
Tuvo grandes éxitos pero como toda obra humana no estuvo exenta de errores.
Admiramos profundamente la personalidad de Hitler, pero no es un Dios ni queda exento de errores. Fue una persona de enormes virtudes personales, admiramos en él esos Valores que nos transmitió.
Como admiramos muchas de las políticas comunitarias y socialistas del III Reich pero no todo lo que hizo. Rechazamos la versión falsa de los vencedores pero no somos apologéticos, hubo errores especialmente con la guerra y no nos importa reconocerlos.
Nosotros honramos a nuestros héroes y mártires, como el cristianismo respeta y honra a sus mártires.
Es un mandato del Honor honrar a los caídos en la lucha contra el materialismo capitalista y progresista, pero eso no implica que estemos anclados en 1933.

NO ES LO QUE ALGUNOS GRUPOS DE GAMBERROS O CRIMINALES CON ESVASTICA EXPONEN

La mayoría de detenidos en las cárceles, asesinos, ladrones o estafadores se llaman demócratas y votaron a los partidos democráticos o marxistas.
También hay gamberros y neuróticos que llevan a veces una esvástica, pero eso no implica que el NS sea lo que ellos muestran.
Hay jóvenes especialmente que se han creído al versión del NS que da el sistema y se creen que para ser anti sistema se debe ser violento o xenófobo, no saben nada del verdadero NS.
Por supuesto la prensa se apoya en esos pocos gamberros para desprestigiar al NS, y la mala voluntad de la prensa se ve cuando no usan los miles de ejemplos de criminales demócratas para desprestigiar a la democracia.
Para ser NS no basta creer en ideas políticas, sino vivir de una forma y estilo correcto. Como en el cristianismo, ‘mirad lo que hacen y no lo que dicen’. Si alguien se llama NS y su ocio es el mismo que el del sistema, si su vida es sucia y sin calidad humana, ese no es NS.

EL NS ES UNA COSMOVISION DE MUNDO BASADA EN VALORES

¿Qué es pues el NS, dado que no es lo que el sistema y la prensa indica?.
El NS es una forma de entender el mundo basada en Valores. Por tanto su esencia no es la política sino los Valores que deben sustentar una política.
Así pues la base para ser NS es mantener en la vida y en lo político el sentido el Honor, Honradez, amor a la Naturaleza y la Raza, espíritu socialista de Comunidad, Arte y Cultura elevados, Familia, Valor, Verdad, Justicia, Constancia. Combatir el materialismo egoísta y la decadencia ética y estética del mundo demo-progresista.
Luego estos Valores deben llevar a una actuación política realista, que eleve no solo en lo material sino como seres humanos al Pueblo. No hay una línea fija, sino todo un ámbito de posibilidades políticas siempre que respeten esos Valores.
Por ejemplo: nuestra base es el bien de la Comunidad, eso implica que la propiedad privada no es absoluta ni prioritaria, pero tampoco que deba ser eliminada siempre, dado que estamos contra esa Igualdad utópica que no es Natural.
Hay pues todo un abanico de posibles políticas económicas que respeten esos Valores, pero no en aceptable ni el anonimato, ni la usura, ni la acumulación excesiva, ni la supremacía de la finanza, etc.… pero si soluciones que pueden ir desde corporativismo, nacionalización o propiedad privada según sea su eficacia en ayudar a la Comunidad.
No hay una línea obligada de Arte pero el Arte debe estar al servicio de elevar el sentimiento y calidad humana de la Comunidad, no en rebajarlo a lo porno, ni a lo vulgar. Debe ser entendido por el Pueblo y colaborar en su formación humana.
Así pues vemos que hay un amplio abanico de políticas que pueden ser NS según las condiciones y entorno, pero siempre acordes a esos valores esenciales.
Por supuesto en el III Reich tomaron las vías que aquel momento fueron las necesarias, y hoy debemos proponer las medidas y vías políticas acordes a los problemas actuales. Debemos pues fijarnos en como en el III Reich las medidas se ajustaban a esos Valores, y aprender de ellas en tanto hoy sean aun útiles, no por obligación de copiarlas, pues algunas de ellas ya están superadas o no pueden no ser ya adecuadas hoy en día, pero su espíritu de Valores si lo es.